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Trabajadores e indígenas se movilizan en Ecuador contra la política económica del gobierno

Este jueves 13 de agosto se movilizaron en Ecuador cientos de miles de personas, bajo la convocatoria realizada por el Frente único de Trabajadores y las organizaciones indígenas que protestan contra la política económica y laboral de Correa, particularmente las polémicas leyes de aguas y tierra, la reforma al código laboral, la firma de TLC con Europa, y la persecución y criminalización contra luchadores sociales que en los últimos años vienen movilizándose por sus reivindicaciones.

Margarita Vel

Corresponsal desde Quito

Martes 18 de agosto de 2015 | Edición del día

Foto: EFE

Esta no fue la primera de las movilizaciones que en el último tiempo vienen protagonizando los trabajadores, los indígenas, las mujeres y los jóvenes del Ecuador, con un pliego de reivindicaciones propias. Sin embargo, la tensa situación política en el país también ha estado teñida en este año por la aparición en escena de las clases medias, en protesta centralmente, contra la ley de herencias y plusvalía, a la que han añadido consignas en relación al “ejercicio de las libertades” y contra la “tiranía de Correa”. La llamada partidocracia, Nebot, Lasso y Rodas, clásicos representantes del empresariado local y multinacional en el país encontraron la mejor oportunidad para subirse al caballo y tratar de capitalizar este descontento por derecha, con miras a construir carrera electoral para 2017. El jueves los dirigentes de la derecha llevaron el cinismo a su máxima expresión cuando afirmaron “apoyar” los reclamos de los trabajadores y los indígenas y sus movilizaciones.

Nadie con un mínimo reflejo de memoria podría creer que los Lasso y los Noboa, banqueros y empresarios millonarios, los Nebot que cogobernaron con Febres Cordero una de las épocas más represivas de la historia nacional, ni ningún socialcristiano que se precie de serlo estuvo jamás del lado de los derechos de los trabajadores ni del movimiento indígena. Su principal política hacia estos sectores fue la represión salvaje, la ridiculización y el racismo. Son los principales actores del neoliberalismo. Para evidenciarlo, Guillermo Lasso hizo su propia movilización, un día después del paro, con la consigna: Marcha por la familia, la democracia y el archivo de las enmiendas consitucionales. Nada más lejano a las demandas obreras, indígenas y de los movimientos sociales.

Los trabajadores que hoy se levantan contra los ataques del gobierno nacional, solo avanzar en su lucha de la mano de continuar rechazando cualquier intentona oportunista de la derecha por colgarse de sus demandas y denunciar tajantemente este doble discurso.

El discurso presidencial: todos en la misma bolsa...

El presidente Correa mientras tanto, sigue haciendo uso del recurso de “meter a todos en la misma bolsa”, en su último enlace sabatino aseguró que “izquierda y derecha” se han unido en “contra de la revolución ciudadana” y a la vez consideró que el paro del jueves constituye nada más que la expresión de una minoría “incapaz de derrotarlo en las urnas”, por lo tanto su movilización constituye un “rotundo fracaso”. Correa le dedicó gran parte de su enlace sabatino a desarrollar una exposición exhaustiva de inauguraciones y obras, ese fue su “balance de las jornadas del jueves” hacer un paralelo entre los “avances” del modelo y el “incomprensible” reclamo de los que gusta llamar: “los violentos”. Remarcó varias veces que cerrar carreteras es un delito y reivindicó su política de mano dura: “la orden fue desalojar”, y aunque denunció el apoyo oportunista la derecha, no por eso evitó usar su viejo recurso de la ridicularización para minimizar los reclamos de los trabajadores e indígenas al tratarlos de manipulables, “violentos”, “ilógicos”.

Dialoguista con los reclamos de la derecha, disciplinador con las demandas de la izquierda:

El gobierno que viene intentando investirse de una fachada “dialoguista” asegurando que está dispuesto a debatir después de que los sectores de clase media y la derecha opuestos a la ley de herencias iniciaran movilizaciones; retrocedió en el proyecto de la ley de herencias y anunció que enviaría a sus funcionarios a distintos puntos del país para abrir el diálogo sobre los distintos proyectos de ley. Pero el escenario para los trabajadores que protestan contra la reforma al código laboral que atenta contra su derecho a la sindicalización, o los indígenas que pelean contra la ley de aguas, la respuesta es diametralmente opuesta, la brutal represión desatada el día de la marcha es la muestra más contundente.

Una brutal represión con decenas de heridos, detenidos y una amenaza de deportación

Un operativo gigantesco de policía y ejército copó calles y carreteras del país. En el Centro de Quito se produjo la represión más cruda, que dejó como saldo varios heridos y detenidos, entre ellos Carlos Pérez Guartambel el Presidente de la Ecuarunari quien fue hospitalizado por los golpes recibidos, al tiempo que su compañera, la periodista y docente francesa Manuela Puicq, que intentó impedir la golpiza, fue agredida y detenida por la policía nacional. Le sacaron su pasaporte y de repente “apareció” con un estatus migratorio ilegal, después de vivir y trabajar hace ocho años en Ecuador y tener una residencia legal. En las próximas horas empezará un proceso en el que podría decidirse su deportación, cuestión que sentaría un reaccionario precedente respecto de la exclusión de los inmigrantes de poder participar en manifestaciones y en la vida política del país, y otra contundente avanzada en la criminalización de la protesta social. La CONAIE anunció movilizaciones exigiendo su liberación.

Junto a los trabajadores, el Volcán Cotopaxi entra en actividad y el gobierno decreta estado de emergencia

Un día después del paro, el volcán Cotopaxi empezó a mostrar variaciones en su actividad y a emanar un bloque de ceniza volcánica, poniendo en alerta a todo el país. La posibilidad de una erupción constituye una amenaza centralmente para las poblaciones más vulnerables que viven cerca de su influencia; ya antecedentes de otras erupciones o emanaciones de ceniza en volcanes de la sierra ecuatoriana han mostrado cómo los “desastres” de este tipo constituyen para los sectores más precarios verdaderas tragedias, crímenes sociales.

Frente a una situación real, el gobierno no deja de alentar un cambio de eje, para sacar el tema de las movilizaciones del centro de la discusión política, pero además decretó el estado de emergencia (decreto que no había llegado a emitirse anteriormente en situaciones aún más críticas de la actividad del volcán) para que sea solo el Estado el que pueda regular la información relativa a la actividad volcánica y por supuesto aumentar el nivel de intervención de las “fuerzas de seguridad” en la actividad interna, cuestión que también será aprovechada por el gobierno para intentar evitar nuevas movilizaciones.

La lucha continúa

El gobierno redobla la apuesta, desconoce el paro, criminaliza, reprime y amenaza con deportar. Con los reclamos por derecha se muestra dialoguista, con los de los trabajadores disciplinador. Solo con la absoluta independencia política de los sectores de la derecha, así como del oficialismo, los trabajadores y los sectores sociales podrán avanzar en la pelea por sus derechos. Esta contundente movilización es un paso muy importante. Se esperan anuncios sobre la continuidad de la lucha.







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