Mundo Obrero

MUNDO OBRERO

Trabajadores del call center Besser Weis denuncian discriminación

Trabajadores del call center Bartolome Group (Besser Weiss) de CABA denuncian discriminación y persecución gremial.

Domingo 4 de junio | 20:34

Es un Call Center de 150 trabajadores, de capitales nacionales que se dedica a cobranzas. Entre sus clientes principales se puede mencionar a Fiat, Banco Hipotecario y Patagonia.

Uno de los reclamos es contra el acoso sufrido por una de las empleadas que fue acosada por un supervisores, quien también hostigó a otras trabajadoras por ser lesbianas.

Estas situaciones se dan a diario en la empresa aunque no todas se animan a denunciarlo. Gracias a la organización y las denuncias realizadas cambiaron de sector al supervisor.

Por una supuesta discusión con este supervisor despidieron, con causa, a un activista gremial.

La Izquierda Diario reproduce las denuncias y comunicados que hicieron llegar a este medio.

Soy Natalia, mujer, trabajadora y lesbiana, trabajo en BG BPO S.A hace 22 meses. Hago llegar esta carta por la discriminación que sufro en mi lugar de trabajo por el simple hecho de ser lesbiana. Hace ya 6 meses desde la primera vez que lograron lastimarme, fue a fines de octubre del año pasado. Lucas Vázquez, el supervisor del call, hace público su estilo de vida bajo el cristianismo protestante y comienza con conversaciones religiosas al respecto. Lamentablemente esas conversaciones, en su mayoría, se basaron en el rechazo hacia la comunidad LGBT LGBTIQ a la cual yo pertenezco. Al comienzo trate de demostrar mi incomodidad de una manera sutil, simplemente suspirando o pidiendo conversen en otro lado.
El señor Vázquez no entendió, se acercaba a mis compañeros y utilizaba frases como: "La homosexualidad genera apología como lo hace la droga" "Tengo miedo por mis hijos, no sé si todo es muy liberal, pero tengo miedo que mis hijos sean influenciados por los homosexuales". Un día, un compañero manifestó estar totalmente a favor de que cada uno viva su vida y sea feliz, el señor Lucas Vázquez respondió: "¿Pero vos sos gay? “Digo, como estas a favor" Ese fue mi quiebre emocional. Basta, basta de tratarnos como enfermos, basta de cargar una cruz que no merecemos porque ellos creen que somos demonios o pecadores. Hice saber al supervisor que me estaba discriminando y le envie por mail un reclamo formal.
El 13 de diciembre de dicho año luego de pasar más de 50 días bajo esta situación de discriminación, envíe mi queja, mi primer basta. Vázquez la ignoró, no demostró arrepentimiento alguno y me di cuenta que no iba a parar. Le reenvié la queja al sector de Recursos Humanos de la empresa, pasaron dos días y tuve respuesta. El 15 de diciembre del 2016 ellos me dijeron que iban a investigar los hechos que relataba, a fin de verificar su autenticidad y en su caso disponer de las medidas correspondientes. Comenzó el circo: reuniones con Santiago Bartolomé, Jefe de Operaciones el Estudio de cobranzas BG BPO S.A (el jefe de mi supervisor) me dijo que no iba a volver a pasar y que le dé tiempo a el señor Vázquez. Tiempo, siempre tiempo. En principio se solidarizó conmigo e incluso manifestó que él me acompañaría al INADI si esto no paraba! El tiempo demostró que esa respuesta fue una muestra absurda de cinismo. Posterior, una reunión con Adrián Benítez, jefe de Recursos Humanos de BGBPO S.A se solidarizó conmigo y manifestó repudio al acto que denuncie. Me aseguró haber tenido una reunión con Fernanda Armento (abogada del estudio) y el señor Lucas Vázquez y le dejaron en claro que la empresa no quiere ese tipo de conductas y situaciones con sus empleados. Me la creí, sí yo creí que realmente estaban tomando en cuenta mi reclamo, creí que también tenía valor humano y que entendían la gravedad de la situación. Finalmente tengo mi charla con Lucas Vázquez, donde en medio de toda su historia de vida -que me cuenta para tratar de justificar su forma de ser- me dice: "Vos tenes que entender que para mi es raro, todo este tema de los gays, pero sabes que vamos a volver de cero, hagamos como que recién nos conocemos" Comienza enero, Vázquez ni me miraba, pensé: año nuevo vida laboral nueva.. Pero no. Vázquez no hizo honor a su acuerdo conmigo y pasó de discriminarme a destratarme y discriminarme, ahora con violencia: me golpeaba el box de trabajo y la silla para no dirigirse verbalmente, me alejaron de mis compañeros, me cambiaron de cartera y no pude comisionar durante 5 meses, ME CASTIGARON por denunciar que me estaban discriminando.
A fines de abril de este año, decidí acudir a un abogado, ahí empezó el segundo circo: A Pablo Bartolomé presidente y dueño de BG BPO S.A no le cayó nada bien. Me acusaron de mentirosa, me cambiaron de piso, me alejaron de mis compañeros y nuevamente me dañaron moralmente al no hacer nada más que perjudicarme por pedirles su intervención. Dijeron que no podían contratar a otro supervisor y que era la mejor opción para que Lucas ya no me lastimase. No lo podía creer, estalle en llanto. Unos minutos después de que me comunicaran su desición me descompuse. Al pedirle a Santiago Bartolomé retirarme, me pidió que vaya a RRHH. Ese fue el peor día de mis 22 meses en BG BPO S.A. Hablé con el empleador y el jefe de personal, rechazaron mi solicitud de retirarme antes, solicite que por favor llamaran al médico (necesitaba que me vea un profesional) pero insistieron sobre lo mismo, solo me dejaron ir cuando algunas compañeras intervinieron en ese sentido. Hoy, me encuentro bajo tratamiento por depresión y con intercambios telegráficos, el INADI consideró que el caso es de neta Discriminación y cuestión de Género. Mi accionar motivó a otra compañera a realizar denuncias sobre este mismo tema, ya que sentía que también la discriminaban por ser lesbiana.
Hoy Lucas Vázquez cuenta con 3 denuncias, 2 por discriminación y una por acoso laboral, BG BPO S.A lo encubre.

Testimonio de Rocío, acosada por el supervisor del call
En mi caso denuncié a Lucas Vázquez vía telegrama por una situación que se viene dando hace meses pero la empresa siempre mira para otro lado. En reiteradas ocasiones me preguntaba sobre mi vida privada, mi relación con Lisandro (activista gremial y compañero de trabajo) que hacía y que no hacía con él, qué tipo de relación tenía. Al principio me preguntaba sobre la Comisión Interna de trabajadores, quien participaba en la misma y que posición tenía al respecto. El año pasado luego de un reclamo que hicimos por el despido de una compañera de cartera, nos junto a mí y a mis compañeras y nos preguntó qué relación teníamos con Lisandro y que pensábamos sobre la Comisión, dando a entender que el despido de mi compañera fue por tener buena relación con Lisandro o con integrantes de esa comisión. Esto no cesó, lo fue haciendo más seguido y con mayor intensidad.
Al tiempo comenzaron rumores de que yo salía con Lisandro, sobre este punto el supervisor se obsesiono. La intromisión llegó a un punto que se tornó insoportable, me preguntaba si cuando a Lisandro lo suspendían yo le hacía masajes. Otra vez, agarrándome de mis hombros (como haciendo masajes) me preguntaba si a Lisandro le molestaba que me haga así: “¿qué pasa si te hago así? ¿a él le molesta?”
Un sábado que nos tocó trabajar, nos vio llegar juntos y me preguntó cómo la había pasado, que había hecho y donde habíamos ido a cenar: "¿la pasaron bien? ¿Qué hicieron, Que comieron? ¿a dónde fueron?” .Lo único que me salía en esos momentos era suspirar o no contestarle, es que además, aprovechaba para hacer este tipo de comentarios cuando Lisandro no estaba.Decidí mandar telegrama denunciando esta situación, me respondieron diciendo que lo que denunciaba era falso y que lo hacía de mala fe, sin siquiera hacer una investigación o simplemente revisar las cámaras de seguridad para constatar si el supervisor me había sometido al contacto físico (en más de una ocasión) o no. De antemano prefirieron negarlo y tratarme de mentirosa. A los pocos días, tuve una reunión con Santiago Bartolomé (jefe de operaciones) y otro gerente, me informaron que por dicha situación la empresa había decidido cambiarme de piso y cartera. A lo que plantee era una situación injusta, porque ni siquiera habían hecho una investigación, que era insólito que a la víctima la cambien de piso y cartera (sabiendo que en la cartera que estaba venía comisionado) y al victimario lo dejen impune en su lugar de trabajo. Como pude, seguí yendo a trabajar hasta que el viernes 28/04, personal de la empresa organiza reuniones individuales con varios compañeros de mi piso. Realizaron una especie de “investigación"; preguntaban cómo era Lucas con cada uno de ellos y si los ayudaba en la cartera como supervisor. Fue una nueva provocación: deciden hacer una “investigación” luego de ya tomada la decisión de cambiarnos de piso y cartera. A estas reuniones fueron convocados compañeros que aún no pasaron el periodo de prueba, colocándolos en una situación extorsiva. En esta reuniones que quisieron hacer pasar como una “investigación” en ningún momento les preguntaron si habían visto la situación de acoso hacia mi persona.
Ese día la pasé realmente mal, llorando en mi box, cansada de toda la situación. Vázquez, a pesar de todas las denuncias que tenía en su contra siguió su provocación con total impunidad, Ese día pasó varias veces por detrás mío, como burlándose de que la esté pasando mal y muchas veces mirándome fijo o hablando con capacitadoras y señalándome, paso de provocarme a tomarme el pelo. Luego de ver todo este espectáculo macabro, el cuál sabía que tenía que ver conmigo pero no de que modo, personal de calidad y capacitación, me llama a una reunión para preguntarme cómo me sentía. Fui la última convocada, era evidente que me querían generar incertidumbre y angustia. Ni bien me realizan la primera pregunta quiebro en llanto. Vuelvo a mi box y una compañera que me ve llorando, se me acerca, Vázquez le llama la atención diciendo que tenía que volver a su lugar. No quería que nadie me contenga ni se me acerque. Teniendo todos estas denuncias y otros antecedentes, la empresa decide una vez más dejarlo impune y cambiarnos de piso y cartera. Nos mienten en la cara diciendo que no tienen a nadie a quien poner cuando el segundo piso estuvo meses sin supervisor. La empresa no tomó en cuenta mis reclamos, al contrario, hicieron un comunicado (que enviaron por mail a todos los empleados) acusándonos de mentirosas y violentas. Por carta documento me siguen tratando de mentirosa y continúan haciendo injerencia en mi vida privada, afirmando que Lisandro es mi pareja. Si Lisandro y yo somos pareja es algo de nuestra esfera íntima, ni a Lucas ni a la empresa debería interesarles este tema y es justamente uno de los temas que vengo denunciando. Al contrario si Lisandro fuese mi pareja, más grave sería el cuadro: Por un lado evidencian la discriminación gremial acosando a la supuesta novia del principal activista gremial, por otro, hacen gala de todo su machismo; desde la perspectiva de la empresa, una mujer no toma sus propias decisiones, lo hace a través de su novio, UN HOMBRE. Este un mecanismo tendiente a anular la lucha de las mujeres, las que nos animamos a denunciar el machismo y el patriarcado hacia el interior de las empresas en una sociedad atravesada y atemorizada por la violencia de género. Al día de hoy me encuentro con una licencia psiquiátrica a raíz de la discriminación de este supervisor, la negligencia y complicidad de una empresa que, no solo nos precariza, también nos estigmatiza por ser mujeres, por elegir con quien salimos o por ser lesbianas.

Testimonio de Lisandro, despedido por ser activista

Para mediados de 2014 con algunos compañeros comenzamos a organizarnos a raíz de un bono paritario que la empresa pagó mal. Fuimos generando vínculos con un sector del Sindicato de Empleados de Comercio y le solicitamos a la secretaría de organización que convoque a elecciones para delegados gremiales en la empresa. Luego de varios meses de gestión sin resultado favorable, en Mayo de 2015, decidí intimar por carta documento a esta secretaría del Sindicato a que haga lugar a las elecciones. A la empresa, le envíe un telegrama manifestando mi voluntad de ser candidato a delegado. 2 días después me echaron, a pesar de no tener ni un solo apercibimiento. Ante este despido discriminatorio, una parte del Sindicato y varios compañeros hicimos una serie de reclamos dentro de la empresa. Al no obtener resultado favorable, acudí a la justicia. En este período hubo varios despidos y suspensiones. El juzgado 27 en primer instancia y la cámara de apelaciones IV entendieron que el despido era discriminatorio por lo que otorgaron y ratificaron una medida cautelar para reinstalarme, algo que sucedió en Septiembre de 2015 y tuvo sentencia definitiva en noviembre del año pasado. La empresa reconoció la discriminación gremial ya que ni siquiera apeló el fallo. Para noviembre de 2015 y con el único objetivo de impedir la actividad gremial, la empresa y la Secretaría de Organización del SEC convocaron a elecciones para delegados, impidiendo que nuestra lista se presente (lista libertad sindical). Entre otras irregularidades la convocatoria para delegados fue pegada 2 días antes de la elección, cuando debía ser con 14 días de antelación. La misma Sabrina Jampi, actual delegada de la empresa (fue testigo en mi contra en el juicio y también lo es de otros dos activistas despedidos) le reconoció a varios compañeros del Turno mañana que no cumplía los requisitos necesarios para presentarse como candidata y que un tal señor Ramón (Muerza) se lo había “arreglado”. A pesar de esto, con varios compañeros relanzamos la Comisión interna de trabajadores en BG. Entendiendo que este cuerpo de delegados representa los intereses de la empresa. Como comisión de reclamos resistimos las decenas de despidos y suspensiones, los cambios masivos de cartera, la falta de higiene y seguridad en el trabajo, reclamamos por la optimización de los sistemas operativos, el aumento de dinero en los premios, solicitamos y realizamos asambleas, etc... Como consecuencia este grupo sufre continua persecución, acoso y discriminación por parte de la empresa.
En mi caso recibí 22 días de suspensión en los últimos 6 meses. Ninguna en pos de llegadas tarde, faltas o baja productividad, todas relacionadas a la intensa actividad gremial que llevó a cabo desde mi reincorporación. Faltando cerca de 7 meses para las nuevas elecciones para delegados, la empresa me despide con “justa causa” ( de los últimos 6 despidos 5 fueron con causa, 1 x mes) por una supuesta discusión que tuve con el supervisor, Lucas Vázquez. Cuando nombraron a Lucas Vázquez supervisor del call, sabíamos que el único fin era provocarnos, buscar discusiones, acusar supuesto malos tratos y de este modo poder configurar despidos con justa causa. Es por este motivo que este oscuro personaje tiene vía libre para acosar compañeras y discriminarlas por su género u orientación sexual. La organización de la empresa se hace en función de impedir la construcción gremial de los trabajadores. Al momento de despedirme, la empresa cerró la puerta del call con llave, poniendo en riesgo la seguridad de todo el personal y más tarde llamando a la policía cuando no había una situación de violencia que amerite la presencia de la fuerza pública. En tanto el Sindicato de Empleados de Comercio, sigue sin dar respuesta a los reclamos de los trabajadores de este call y la empresa no acepta los petitorios firmados por más de la mitad de los compañeros, solicitando la reincorporación de los compañeros despedidos y el fin de situaciones de violencia de género hacia el interior de la empresa.








Temas relacionados

Call center   /    Mundo Obrero

Comentarios

DEJAR COMENTARIO