Géneros y Sexualidades

Trabajadoras de la línea 148 de Neuquén denuncian precarización laboral

La Izquierda Diario habló con las trabajadoras del servicio de contención y acompañamiento a personas víctimas de violencias. Las cifras se acrecientan y el Gobierno provincial sigue sin dar una respuesta acorde a esta situación.

Viernes 24 de julio | 14:46

A través de un comunicado en las redes sociales, trabajadoras del dispositivo telefónico 148 hicieron público su reclamo ante las condiciones laborales en las que se encuentran realizando las tareas de contención y acompañamiento a las personas que sufren violencia en el ámbito familiar.

Denuncian al gobernador Omar Gutiérrez del Movimiento Popular Neuquino y al Ministerio de Ciudadanía por invisibilizar, precarizar y subvalorar sus prácticas laborales. Aseguran que sostienen un discurso demagógico anunciando públicamente que la violencia contra las mujeres debe ser una política fundamental.

En su pronunciamiento, afirman que la demanda de la línea creció exponencialmente durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio. Durante los primeros tres meses de teletrabajo, se incrementaron las situaciones atendidas en un 146 por ciento en relación al mismo lapso temporal durante el año pasado.

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La Izquierda Diario entrevistó a dos trabajadoras del dispositivo que refieren encontrarse trabajando bajo una modalidad de contratación de planta política desde hace más de 3 años, lo cual agrava su situación de precariedad.

- Ustedes dieron a conocer un comunicado con una serie de denuncias ¿Cuál es el reclamo que están haciendo?

El reclamo que expresamos en el comunicado, vía redes sociales, surge a partir del contexto de ajuste que nos viene afectando a todes les trabajadores del Estado de la provincia, y además sabemos que esto sucede en todo el país. Estamos llevando adelante este reclamo, con todos los miedos por ser “planta política”, donde no tenemos derechos y corre riesgo nuestro trabajo. Es una amenaza que desde el “día cero”, de cuando empezamos a trabajar, y ese miedo es algo general en quienes trabajamos en estas condiciones de contratación.

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Denunciamos el no pago del IPC, el anuncio de Gutiérrez sobre el desdoblamiento del aguinaldo. Hace mucho tiempo venimos exigiendo el pase a planta permanente, muchas de las que estamos en la línea tienen más de 3 años, y la gran mayoría de las trabajadoras estamos sindicalizadas.

Es este contexto el que nos permitió plantearnos la necesidad de dar a conocer estas condiciones de precarización, que se están profundizando, y que venimos sufriendo hace mucho tiempo.

La cuarentena se ha extendido, y nosotras estamos trabajando con recursos propios, el Estado dió algunos teléfonos o computadoras pero son insuficientes. Muchas se endeudan para comprarse una computadora, o no tienen internet y usan datos móviles.

-Ustedes hacen referencia a estar en “planta política”. ¿Que significa?

En general se entiende que ese tipo de contratos es a funcionarios que responden al gobierno de turno, pero en realidad la mayoría de la planta política somos trabajadoras y trabajadores que, por ahí, no tenemos nada que ver con el gobierno y que estamos sosteniendo una tarea. Por ejemplo, no nos pagan las vacaciones y estamos bajo contratos por 1 año y una vez finalizado se renueva, o no.

-Nombrabas recién que están sindicalizadas. ¿El sindicato las está acompañando?

Ayer compartimos el comunicado con el gremio, mostraron apoyo pero la realidad es que no nos hemos podido reunir con ellos. Vamos pedir una reunión junto a varios sectores. En las reuniones que ya ha tenido el gremio con el gobierno, no han tocado el tema de las plantas políticas que es nuestra situación, por eso nosotras estamos solicitando una reunión para ver cuál es su posición ante lo que estamos denunciando.

Además, en el marco del aumento de la violencia, ha quedado al descubierto el carácter de esencialidad de la línea, entonces es un buen momento para que la realidad del servicio de visibilice, porque también sabemos que otros servicios como el 144 están en condiciones parecidas.

- Comentaban que las situaciones de violencia aumentan. ¿Cuál es la respuesta del Gobierno?

La situación no ha cambiado, incluso desde antes de esta situación de aislamiento venimos en baja de trabajadoras. Debería haber entre 16 y 18 operadoras, y veníamos trabajando con 12 operadoras que son las que reciben, en primera instancia, los llamados telefónicos. Ahora que se han duplicado las llamadas, estamos peor que antes y se han pedido trabajadoras, recursos y no ha habido respuesta de parte de ningún funcionario.

Nosotras que antes teníamos otros horarios laborales, ahora pareciera que trabajamos todos los días y tenemos en el medio solo un día de descanso, y no nos da el cuerpo muchas veces para poder recomponernos.

- Ustedes hablaban de cómo se profundizó el régimen de trabajo porque la línea funciona los 356 días del año las 24 horas.

La línea nunca dejó de funcionar, la manera de sostenerla ha sido con los equipos que hay. Son 3 turnos, y en cada turno hay una trabajadora que atiende la línea, mientras que otras 3 compañeras se encargan de hacer los “rellamados”, es decir que devuelven aquellas llamadas que no alcanzaron a atenderse. Esa compañera que atiende, cuando corta el llamado tiene, por ejemplo, 50 llamadas “perdidas”, las cuales son divididas entre las otras 3 trabajadoras que se encargan de esa tarea. Cada llamada implica un tiempo de 30-40 minutos, imaginense que quedan un montón de situaciones sin poder ser atendidas.

Luego, hay un equipo de seguimiento, el cual va acompañando las situaciones de mayor gravedad, y un último equipo que ahora atiende las denuncias que llegan por las redes sociales oficiales del servicio (Facebook e Instagram).

A su vez, nos atraviesa en el sentido de tener una doble o triple desgaste laboral, sosteniendo un dispositivo contra la violencia que es sustentado por mujeres en su mayoría, donde muchas son madres. O sea, realizamos una tarea que tiene que ver con restitución de derechos a mujeres que se encuentran desbordadas en situaciones de violencia, y al mismo tiempo se encargan de la maternidad y tareas del hogar.

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-Con relación al trabajo que realizan cotidianamente ¿qué hace falta para dar respuesta de una manera más integral al problema de violencia hacia las mujeres?

El sistema está colapsando. Y claramente falta un presupuesto acorde para esta problemática, hay “mucha venta de política” con la temática y poco compromiso real.

Nuestra línea no es ley en la provincia. O sea, si algún día quieren desmantelar el servicio, èste desaparece. Incluso las companias de telefono no están obligadas a dar el servicio gratuito, ya que no está decretada por ley, en algunas localidades sabemos se cobra o directamente no hay señal telefónica.

- ¿Cuál es para ustedes el alcance que tienen las intervenciones que realizan con los recursos existentes?

En este contexto nos hemos sabido adaptar la tarea para responder a la demanda. Estamos poniendo todo, haciendo hasta lo que no tenemos, con toda la creatividad, y por algo terminamos tan cansadas también.

De hecho, estamos respondiendo a demandas que antes no se respondían desde el dispositivo, situaciones de mucha vulneración social. La cuarentena deja al descubierto la brecha de las clases sociales.

En Neuquén hay distintos organismos que trabajan la misma población, y sin embargo terminan siendo intervenciones muy fragmentadas, por eso trabajamos con otros equipos, para aunarlos y poder pensar en una intervención un poco más “certera” e integral.

La mayoría de las trabajadoras somos profesionales, o a punto de recibirnos en distintas profesiones, con formación en lo que tiene que ver en la violencia de género y eso se nota en el trabajo diario, con un compromiso real sobre la temática.

-¿Cuentan con algún protocolo de cómo intervenir?

No, no hay un encuadre definido sobre cómo intervenir en este contexto. Al principio sucedió la confusión con el 148 de Buenos Aires que era la línea para llamar por síntomas de COVID-19, entonces explotaba la línea con eso. Después comenzaron a surgir situaciones que tienen que ver con la desigualdad social, sobre lo económico y necesidades materiales, y nosotras nos encargamos de buscar qué instituciones hay para dar respuesta a esto, y hacer así esa conexión. Empezamos a articular con equipos de Desarrollo Social, módulos alimentarios, etc. Igual, es importante resaltar que los llamados por situaciones de violencia son los que más llegan y atendemos.

Algo muy valioso es que nos ha llegado mucha solidaridad de distintos sectores que mostraron acompañamiento, y eso nos demuestra que es posible lo colectivo, que no estamos solas, y que aunque hay miedo de perder el trabajo no podemos permitir seguir en esta situación.

Para nosotras está siendo importante este proceso que estamos comenzando, el de poder hablar hacia el afuera y dar a conocer nuestra situación, porque el miedo era muy grande en el interior de la Línea, entonces haber sacado un comunicado entre todas, hacer esta nota, repartiéndonos las tareas entre nosotras, son los primeros pasos.

Desde el Observatorio Social de Género y la Secretaria de las Mujeres del Castro Rendónnos solidarizaron con las trabajadoras de la Línea 148.







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