Sociedad

CÓRDOBA

Tomas de tierras: conflicto en las sierras cordobesas

La Izquierda Diario dialogó con Sabrina Villegas, abogada e integrante del colectivo de investigación El Llano en llamas*, dedicado a estudiar conflictos sociales.

Jueves 23 de abril de 2015 | Edición del día

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Acaban de presentar un trabajo, a partir de un proyecto de investigación sobre los conflictos de tierras en Córdoba. ¿Por qué se originan las tomas de tierras en las sierras de Córdoba?

Los factores que las producen son varios. Tiene que ver con la presión sobre el suelo urbano, la devaluación del peso, el avance de la soja, todo termina aumentando el valor del suelo. Para los que tienen ingresos bajos o medios, por medio del ahorro y del trabajo, del mercado en definitiva, es imposible acceder a la tierra. Las opciones de la gente para adquirir una vivienda propia se terminan reduciendo a vivir en un asentamiento urbano-marginal, alejado, inaccesible, inundable, contaminado; precarios en todo sentido, o tomar en otro lugar donde los condiciones de habitabilidad no sean tan hostiles, que es la situación que se presenta en las sierras de Córdoba. En el territorio provincial hay un déficit habitacional enorme. Lo interesante de estas cifras es que ellas surgen de los propios instrumentos elaborados por la provincia, como es el caso del Censo Provincial de Población. De manera que, oficialmente, hay una gran necesidad de habitación por parte de la población y precios imposibles. Esas son las características generales de las tomas, las cuales remiten a condiciones estructurales, en las sierras toman caracteres específicos.

¿Qué características específicas toman en la zona serrana?

Hay mucha diversidad social. No son solamente los sectores marginales y populares de la ciudad, sino también buena parte de la clase media que, hace años, alquilaba una casa. En las trayectorias de vida de las personas que han tomado tierras, la mayoría alquilaba una vivienda antes de decidirse a tomar. Algunos perdieron el trabajo, a otros les aumentaron el alquiler. Otros simplemente no podían seguir sosteniendo una vida así, de vivir para pagar el alquiler. Algunos incluso tenían estudios universitarios, lo cual por supuesto no garantiza un estatus económico, pero habla de otro tipo de capitales. También hay artesanos, es bien heterogéneo el grupo en estas tomas. En cambio, en las ciudades hay muchísima población inmigrante, principalmente proveniente de Bolivia y Perú. En la zona urbana, es raro que haya gente que haya pertenecido a la clase media o que se siga sintiendo clase media.

¿Hace cuánto tiempo que se está dando este proceso de tomas de tierras en las sierras?

En la zona cercana a Villa Carlos Paz, el proceso más fuerte data de unos 5 años aproximadamente, aunque podemos hablar de tomas desde hace 10 años. La mayor parte de la gente que llega a las tomas ha sido expulsada de Carlos Paz, en algunos casos de la ciudad de Córdoba, aunque rara vez son del mismo pueblo. La gente del pueblo no ha querido involucrarse, por diversos motivos, pese a que los lugareños también tienen mucha necesidad de vivienda. Si bien es un asunto complejo, que obedece a múltiples factores, uno de los motivos que mantiene a la gente de los pueblos distante de estos procesos es el temor a las represalias que puedan provenir de los jefes comunales o intendentes. En este sentido, se debe recalcar que la relación con el poder político en estos lugares es personal, el intendente o jefe comunal conoce con nombre y apellido a cada integrante de la familia, y les suele dar trabajo de vez en cuando, precariamente.

¿Tienen alguna forma de organización?

En esta zona, (Icho Cruz, localidad cercana a Carloz Paz -NdR) las tomas se organizaron originalmente bajo la forma de “asamblea de poseedores” y también de cooperativas. La logística consistió en advertir cuáles eran los terrenos que se hallaban disponibles, esto es, cuáles eran los terrenos “vacantes”, y establecer un orden de prioridades en función de las necesidades de la gente. La situación que tenían estos lotes era irregular. En su mayoría, se trataba de loteos realizados durante las décadas de los ‘40 y los ‘50 que se hacían con menos requisitos que los que se necesitan hoy. En esa época, el precio del suelo era bajísimo y esos lotes fueron adquiridos por personas de otras provincias que nunca conocieron los terrenos. De allí que se considerasen como terrenos “vacantes”, que no eran reclamados por nadie, con excepción del uso político que se hacía de ellos por parte del municipio, generalmente, a cambio del pago de impuestos. La organización de los poseedores desarrolló diversas actividades, como por ejemplo mantener un ropero comunitario, talleres, etc. y distintos proyectos productivos, entre ellos, una blockera para ayudar a la construcción de las viviendas. También, llegaron a participar con delegados en movidas sobre tierras en toda Córdoba.

¿Se dio de igual manera en Cuesta Blanca?

Cuando la cantidad de lotes disponibles en Solares (Icho Cruz) llega a su límite y seguía llegando gente a las asambleas, se origina la toma en Cuesta blanca. A diferencia de la tierra en Icho Cruz, que estaba vacante y cuyo principal “enemigo” era el intendente, en Cuesta Blanca los lotes eran disputados por algunas familias influyentes de la zona y por desarrollistas inmobiliarios. Tanto unos como otros se dicen dueños de esos lotes, aunque tampoco son los titulares registrales, o al menos eso se especula porque a más de dos años de las tomas no han iniciado las acciones de desalojo correspondientes. Estos terrenos tienen un valor de mercado mucho más alto, debido a que la proyección para esa zona es otra: emprendimientos inmobiliarios importantes o turísticos. En Cuesta Blanca, la respuesta del Estado y del mercado ha sido feroz. La represión policial al momento que se dieron las tomas fue intensa y constante, a más de dos años aún continúa aunque ha mermado el nivel de represión inicial. A eso hay que sumar que las condiciones de vida son más duras, es un lugar alejado, totalmente sin servicios. El pico de la represión policial y judicial se vivió en abril del 2013 con las detenciones de varias personas de la toma, judicializándolas por usurpación, daños, resistencia a la autoridad, entre otras figuras penales. Aún hoy existe una casilla policial para controlar la entrada y salida de gente en la toma, creemos que el objetivo que persiguen es evitar nuevas tomas.

¿Bajo qué legalidad se reprimió?

La legalidad siempre fue poco clara. La comuna de Cuesta Blanca rechazó las tomas desde el inicio. La jefa comunal pertenece a Unión por Córdoba y los intereses económicos que están involucrados en este asunto son de gente cercana al delasotismo. Inclusive, la comuna hace publicidad dirigida hacia el pueblo en general diciendo que contienen el elemento peligroso de las tomas, produciendo una fractura cada vez más mayor entre la gente que vive en el pueblo. La toma, como hecho político, es un acto que desafía la forma en que se diseña Córdoba en los últimos años.

¿Cómo jugó, en estos casos, la ley del registro de poseedores (Ley provincial Nº 9150)?

En general, es una ley pensada para consolidar las posesiones efectivas de larga data y para regularizar de forma definitiva los suelos urbanos y rurales de la provincia. El uso interesante que se ha hecho de esta ley desde los nuevos poseedores es utilizarla como herramienta para legitimar situaciones de toma. Obviamente, la ley no fue pensada para eso. El trámite previsto en esta ley culmina con una anotación marginal en el Registro de la Propiedad donde se dice que en ese dominio existe una posesión. Por otro lado, es interesante destacar que en la asamblea se tomaban muchas estrategias legales en común. Una era no presentar los papeles en el registro antes del año, porque los vicios de la posesión se purgan al año. Sacaban fotos, se servían mutuamente de testigos.

¿Cómo se vive en una toma?

La vida en la toma es dura. Los primeros meses se vive en una carpa, sujeta a todas las inclemencias del tiempo. Casi siempre las tomas están compuestas por familias jóvenes, parejas jóvenes, con hijos chicos. Viven todos en la carpa, no pueden dejar el terreno solo porque está en peligro, es una disputa. En estas zonas el frío en invierno es muy pronunciado, por eso, por lo general las tomas se hacen en verano. Al principio no hay servicios, electricidad, agua. En las tomas de Icho Cruz han podido conseguir la luz, construyendo medidores, pero es un caso atípico. En la ciudad, si uno no presenta una escritura o contrato de locación, no se puede acceder al servicio de energía eléctrica. Hay que enfatizar el hecho de que las tomas surgen ante todo por una necesidad que afecta a cada vez más amplios sectores de la población.

* http://www.llanocordoba.com.ar/







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