Mundo Obrero

CÓRDOBA / HUMOR

Todo el mundo está feliz, muy feliz

La realidad es una sola pero los ojos que la ven son muchos.

Domingo 3 de julio de 2016 | 20:38

Por fin llegó el segundo semestre, hace 6 meses di mi voto por el que dicen no sabe ni hablar. Decidí salir con mi mejor cara de contento, con alegría, a ver cómo están los trabajadores, las mujeres, la juventud. Quería aprovechar esta nueva realidad donde somos más libres, más abiertos y disfrutar a pleno el primer día de la felicidad, que es el de todos y todas.

Me levanté a las 6:30 A.M. y encendí la radio. Lo primero que escucho es una asombrosa noticia: el Estado decidió, después de una imagen tremenda de un abanderado descalzo en pleno invierno, entregar a cada estudiante de todos los niveles un par de zapatillas, pero de las buenas. Mi alegría tan ansiada se iba haciendo realidad.

Asomo a la calle cuando el sol ya tocaba tierra y veo algo sorprendente: mi vecino del fondo, un hombre de unos 45 años con varios hijos no pasaba con su carro para juntar cartón sino con un mameluco marrón, de grafa. ¡¡Hey!!, le grito, dónde vas, se te pinchó la rueda del carro?, le digo medio en chiste. Naaa, me responde, entré a trabajar en una fábrica, una metalúrgica, no sabes cómo está la vieja, chocha que vamos a tener obra social. No pude más que pegar una risotada, casi carcajada de alegría, por el Pocha. Se despidió con la promesa de pagar el fernet y la coca (se nota que está dulce). Ante estas dos cosas, decidí no demorar más mi salida, me pegué un baño rápido y furioso, más rápido que furioso, entiéndanme, tanta alegría me apuraba.

Ya listo, emprendo mi camino a la parada. Paro en el kiosco y cargo $ 50 en la tarjeta, el kiosquero me dice: Qué, te vas a Maimi?. Respondo con una risa, por qué decís eso? Aaah, no sabés?, bajaron el boleto, $ 2 sale, hasta que todos tengamos un sueldo alto vamos a viajar sin sufrir tanto. La pucha, esto es una locura, nunca pero nunca creí que lo prometido por un candidato de los ricos se hiciera realidad, este es el famoso puente por donde vamos a pasar todos, qué locura, exclamé más que contento.

Viajé directo al centro. Llamé a una amiga preguntándole si no quería tomar un café y después acompañarme al super, ella me contesta que podía pero al mediodía, estaba enterándose junto con sus compañeras y compañeros de trabajo que el gobierno decidió efectivizar a los contratados, ella hace 5 años esta comiéndose las uñas. Felicitaciones, te lo merecés, espero ansioso verte, te invito a comer, dale me dice.

Me voy directo al supermercado y me encuentro con algo que es casi como si el cohete de Menem hubiera sido realidad (se acuerdan, iba a salir de la Tierra, pasar a la estratósfera y llegar a Japón en menos de una hora!! Genial!!). Pero volviendo al tema, hice una compra que hace una semana me costaba $ 1355, casi la misma más un vinito para celebrar lo de mi amiga. Tomé sin mirar los precios porque no quería que nada ni nadie me saque tanta alegría, saludo a la cajera y mientras pasaba los productos veo que el monto no llegaba. Interrogué inmediatamente a la amable trabajadora: ¿Le pasa algo al monitor? ¿Por qué?, me responde. Ya pasó todo y me da $ 545, ¿no está muy barato? Mirá, yo no sé mucho de esto pero según lo que entiendo cayeron un montón de inversiones, casi como una lluvia en todas partes y de paso le metieron el pecho a los cogotudos estos, los dueños de los supermercados, “precios reales” le dicen. Aaah bueno, no me van a entrar más buenas noticias. Por fin alguien que le mete un trompadón a la inflación y nadie le tenía fe ni a sus ministros, son buenos los CEOs estos che…

Bueno, me llevo dos vinos más para festejar. Chau compañera, cómo le pegamos con el globo amarillo, le digo, y ella sonríe, todos sonreímos y mientras camino por este nuevo país donde los corruptos van presos pero no por que quieran vender una cosa mientras te ocultan otra (como unas cuentas en Panamá ponele), esos que dicen y prometen y siempre están pidiendo que nos sacrifiquemos mientras ellos viven ricos, nunca pobres, nunca ganando como un docente.

Camino hacia el lugar de encuentro, paso por una plaza donde las personas en situación de calle se amontonan para recibir algo de comida. Mi intención era dejar algo de lo que compré, porque veo que estamos en un momento de felicidad y ella va de la mano con la solidaridad. Para sumar sorpresa veo cuatro camionetas bien grandes que decían “Pobreza Cero YA”. Eran del Estado nacional que junto al Estado provincial y municipal les estaban dando para llenar unas planillas así le designaban una vivienda y víveres mientras se los capacita para trabajar. Con esto me doy cuenta que aquellos que dijeron que se venía un ajuste brutal con tarifazos, inflación, represión a los que luchan y no sé cuántas barbaridades más tendrán que cerrar la boca y ser felices, felices de verdad…

  •  Milton, Milton!!
  •  Qué, qué pasa?
  •  No tenés que ir a trabajar vos?
  •  Uuuuuhhh me dormí mal…





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