Política Venezuela

SECRETARIO DE ESTADO DE TRUMP

Tillerson continúa en Perú y Colombia su cruzada contra Venezuela

Junto a los presidentes de Perú y Colombia el secretario de Estado de Trump continuó con su política abiertamente injerencista en la región y sobre todo contra Venezuela.

Juan Andrés Gallardo

@juanagallardo1

Miércoles 7 de febrero | 13:11

Tras dejar la Argentina el secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, llegó a Perú y luego viajó a Colombia, continuando con su agenda que implica mayor injerencia del imperialismo estadounidense en la región, pero sobre todo de un alineamiento con sus políticas de asfixia y bloqueo sobre Venezuela.

Un Kuczynski en problemas

En Perú, Tillerson canjeó su apoyo al debilitado gobierno de Pedro Pablo Kuczynski por un aumento en la "cooperación militar", es decir la presencia militar de Estados Unidos en suelo peruano y el respaldo a la política de Trump sobre Venezuela. Esto último incluye desde sanciones hasta la provocación de Tillerson para buscar un golpe militar en el país o la posibilidad de dejar a Maduro afuera de la Cumbre de las Américas, que se va a realizar en la capital peruana el 13 y 14 de abril.

Tillerson también saludo el accionar de los países que integran el llamado "grupo Lima". "Estados Unidos aprecia el liderazgo de Perú en la región y, en particular el papel muy importante que juega el grupo de Lima ante la terrible destrucción de los procesos democráticos en Venezuela", dijo Tillerson a la prensa tras la reunión con Kuczynski.

El grupo Lima, integrado por 12 países de la región, entre ellos Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Honduras, México, Paraguay y Perú, ha venido actuando como el brazo local de la política estadounidense contra Venezuela, y por eso fue felicitado por Tillerson, esperando que se vuelvan a poner en acción para boicotear la participación de Venezuela en la Cumbre de la Américas. Como se ve muchos de los países que están incluidos en este grupo tienen dudosas credenciales "democráticas": el golpista Temer en Brasil, el fraudulento Hernandez en Honduras, o el corrupto Kuczynski en Perú, que está al borde de ser sometido a un nuevo proceso por los casos que se le imputan.

Es por esto que Kuczynski aceptó de buena gana todas y cada una de las recomendaciones de Tillerson, pero sobre todo su apoyo en este momento delicado. Recordemos que el presidente peruano se salvó a mediados de diciembre de un juicio político y destitución por el favor de un sector de la bancada opositora que dirigen los hijos del expresidente Fujimori. Kuczynski le devolvió el favor a Kenji (hijo del expresidente hoy enfrentado a su hermana Keiko) otorgando el día de navidad el indulto para su padre, el genocida y dictador Alberto Fujimori, lo que provocó una oleada de marchas en todo el país.

Así, Kuczynski quedó ahora en una situación de debilidad y sometido a un posible nuevo proceso por los casos de corrupción en los que está involucrado. La visita de Tillerson fue un poco de aire fresco, y el petardismo antivenezolano le sirvió de bomba de humo para alejar, aunque por poco tiempo, sus propios problemas domésticos.

Santos: injerencia de frontera

La llegada de Tillerson a Colombia no mostró una óptica diferente. El eje estuvo puesto en apuntar contra Venezuela, y en este caso aprovechando la hermandad entre ambos países y la amplia frontera que tienen en común, para disfrazar de ayuda humanitaria una política de injerencia, frente a la situación desesperante que se vive en Venezuela.

En el caso de Colombia, Tillerson de todas maneras tuvo que hacer previamente un esfuerzo para tratar de disculparse sobre los dichos de Trump, que la semana pasada amenazó con suspender la ayuda financiera a países que “se ríen de los estadounidenses”. Trump amenazó particularmente con poner a Colombia en la lista negra de los países que "no cooperan en la lucha contra el narco".
No es la primera vez que Tillerson sale a apagar incendios por las declaraciones de Trump previo a sus viajes diplomáticos. Ya lo hizo con Rusia el año pasado, y son conocidas las discrepancias sobre la política hacia Corea del Norte.

La diplomacia de Tillerson hacia Colombia trató de dejar de lado las amenazas de Trump y poner el eje en la cooperación con los objetivos imperialistas sobre la región y en particular sobre Venezuela. Santos por su parte dio por zanjada la discusión al afirmar que en "el problema de las drogas ilícitas (...) nuestros países tienen responsabilidad compartida".

Luego se refirió a Venezuela, y ante Tillerson declaró que "Es urgente restaurar el cauce democrático en Venezuela, porque son los ciudadanos los que están sufriendo las consecuencias de una dictadura al garete".

A su tiempo Tillerson aseguró que Colombia será un jugador clave "para la restauración de la democracia en Venezuela" y abrió la posibilidad de "redireccionar" la ayuda destinada al país petrolero a los ciudadanos que han buscado refugio en la nación andina. He allí el centro de lo negociado durante la visita.

"Podríamos redireccionar esta ayuda a los venezolanos que han tenido que abandonar Venezuela y venir a Colombia", destacó Tillerson, que no cuantificó esa cantidad, y dijo que van a "analizar las posibilidades de que estos (recursos) se puedan utilizar de esa manera", puesto que Washington reconoce que la llegada de venezolanos "es un peso para Colombia".

La utilización política de la población venezolana, que huye de la catástrofe económica hacia Colombia, por medio de "ayuda humanitaria", podría no solo empeorar las cosas sino también convertir a la frontera entre ambos países en un punto caliente y militarizado que provoque un salto aún mayor en la crisis venezolana y regional. La crisis política y económica que vive Venezuela no puede ser resuelta por medio de la intromisión extranjera, menos la de Estados Unidos. Corresponde en todo caso a los trabajadores y el pueblo venezolano ajustar cuentas tanto con un gobierno que los hunde en la pobreza, como con una derecha que histórico ADN golpista (que coincide plenamente con los pedidos de Tillerson a las Fuerzas Armadas).

La visita del secretario de Estado de Trump dejó al desnudo una vez más la alineación automática de la derecha regional con la injerencia imperialista, no solo en Venezuela sino en todo el subcontinente.








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