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Tiki Tiki Di Lorenzo, el futbolista comprometido con causas sociales y con el #AbortoLegal

Entrevistamos a una de las figuras de Temperley que también reluce por sus acciones en el escenario de la vida. Amor por la literatura, compromiso político y social, simpatía por Myriam Bregman, crítica al ambiente del fútbol y las dificultades para desarrollar carrera como futbolista. Una charla imperdible con un jugador diferente.

Matías Fabrizio

Periodista deportivo @matiasfabrizio

Domingo 8 de julio | 00:26

Leonardo Di Lorenzo surgió en San Lorenzo en el año 2000. Era un jugador joven y talentoso, un buen recambio para el mediocampo del equipo que dirigieron en aquellos años Manuel Pellegrini y luego Rubén Darío Insúa, y que ganó tres títulos. Pasó por Atlético Rafaela, Argentinos Juniors y el fútbol canadiense. Del 2013 a la fecha es referente e ídolo de Temperley. El Gasolero volvió a Primera después de 27 años y logró mantenerse hasta esta última Superliga, cuando estuvo entre los cuatro equipos que descendieron a la B Nacional.

En su paso por Canadá, Di Lorenzo encontró nuevas facetas. Puntualmente, la literatura. Aprendió otras cosas, adquirió costumbres que no tenía. Abrió la cabeza, como él mismo dice en varias oportunidades. En Temperley se hizo amigo de Ignacio Bogino, defensor central en quién encontró una pata para explorar estas actividades, al punto de participar en la segunda edición de Pelota de Papel -un libro de cuentos escritos por futbolistas actuales y retirados- y de tener al aire un programa de radio en que se habla de todo menos de fútbol.

¿Y en los vestuarios qué pasa? ¿Se habla de algo que no sea la pelota? ¿Leen los jugadores? ¿Se interesan por la política? ¿Saben que se votó en diputados la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo? De todo esto, y también de Temperley, los medios y el Mundial, habla Tiki Tiki Di Lorenzo.


La subestimación al jugador profesional de fútbol es cotidiana aunque a veces invisible. Quizás aún más al futbolista que a otro deportista. Comentarios del tipo “qué saben estos si ganan millones y tienen autos último modelo” son comunes y, si bien hay una mayoría que quizás responde al estereotipo, otros tantos rompen con la norma. Salen de la famosa burbuja.

LID - ¿Te sentís subestimado, vos puntualmente, cuando te mostrás participando de Pelota de Papel, apoyando la legalización del aborto o haciendo un programa de radio?

LDL - Mirá, seguramente sea mucho menos interesante lo que pueda decir yo de ciertas cuestiones que otra persona más preparada, puede ser. Pero no interesa eso en el ambiente del fútbol. Al hincha, al periodista, al dirigente, al entrenador, no le interesa lo que vos opinás acerca de temas sociales o de actualidad. Por más que yo pueda decir algo súper copado o lo que sea. Si el domingo ganaste, sí sos un fenómeno porque te comprometés con lo social; ahora, si perdés, sacate el pañuelito verde y hacé el gol, dejá el libro y esto, y eso es costumbre. Lamentablemente en el ambiente del fútbol es así. Es lo que nos muestran y nos quieren hacer creer, que si no estás las 24 hs atento a la pelota no podés jugar, y es una mentira total. A lo mejor conviene, porque es más fácil pensar así. Qué se yo, la dirigencia argentina es muy mala. En general, eh, no sólo la del fútbol, aunque la del fútbol quizás esté incluso por debajo. Creo que los dirigentes están por debajo del promedio de la gente, de la sociedad. Y creo que el problema está ahí, al menos en el mundo del fútbol.

¿Está claro que falla la formación de los jugadores fuera de lo deportivo?

Obvio que sí, si desde que somos chicos nos muestran esto que te cuento. Te forman así. Yo estaba en Canadá y veía que un compañero estudiaba, y no la podía entender. No era para terminar la secundaria, eh, estudiaba una carrera. Para qué, pensaba yo, no me entraba en la cabeza. Pero era porque yo estaba formado así. Después tuve la suerte de poder tomarme un segundo, analizar, y darme cuenta que eso es muchísimo mejor. Te hace mejor persona, y si sos mejor persona, sos mejor deportista, eso está claro. Hay que apuntar a la formación, sino vamos a seguir saliendo igual. Si formás bien, una mayoría va a pensar estas cosas, aunque quizás no conviene, viste… Hay que cambiar la cabeza de todos, en general. Los entrenadores de Inferiores están muy poco capacitados, piensan en ganar. Porque si el DT de la 5ta gana, puede apostar a la Reserva si a ese le va mal, y estando en Reserva puede abrírsele una puerta en Primera, entonces piensan en resultados, no en la formación de los chicos. Así no hay manera de formar jugadores capaces, ni siquiera en el plano futbolístico mismo, eh. En este sentido vemos a España y nos sorprendemos, pero lo que hacen en la Selección lo hacen desde chicos. Buscan un perfil de juego, estilos. Acá vas a un club y si no medís 1.80mts, afuera. Vas a otro y es otra cosa. Eso con la pelota, imaginate otras cuestiones. En Europa es un trabajo de años, con entrenadores con vocación de enseñar. Acá estamos al revés, no hay ideas claras, cada cual hace lo que puede, lo que le parece…

¿Los jugadores se enganchan en la vorágine de los medios y los hinchas de las conspiraciones arbitrales, la “guardia alta”, etc?

Y muchas veces sí, porque estamos todo el día con eso, y te enganchás. Yo intento estar al margen. En la cancha a veces me siento perjudicado, y sé que ese análisis en caliente no es muy sensato generalmente. Eso sí, termina el partido y la pregunta es “qué opinás de tal jugada”, entonces a veces decís algo y te arrepentís. Es difícil salir de ahí porque te lleva el contexto a eso. Los árbitros se equivocan como todos. Sí te digo que ante la duda favorecen al equipo más grande, al jugador que más conocen, o compensan por la jugada anterior, hay un montón de cosas en la cabeza del árbitro. Eso pasó siempre, eh, no hoy. Y si yo no me quejo, no me escucha nadie. Una vez Marcelo Gallardo, DT de River, había hablado sobre un árbitro que supuestamente los venía perjudicando, y a mí me preguntaron si iba a decir algo, porque nos dirigía tal juez. Y no, si él habla sale en todos lados y genera una presión, si hablo yo desde Temperley quizás es incluso al revés. Además, al referí no lo puedo controlar, ¿para qué carajo voy a gastar energías en eso? En algo que no puedo manejar. Tengo que preocuparme por mí, por mi equipo, y el juez se equivocará, qué se yo.

Di Lorenzo es futbolista de profesión, pero tiene diversos hobbies. Uno son los medios, ya que tuvo un programa con su compañero de Temperley Ignacio Bogino y es un crítico del periodismo; otro es la literatura, porque es un ávido lector y participó de Pelota de Papel 2; y también hay que hablar de política y actualidad, porque el Tiki le escapa a la media del jugador de fútbol y se informa y discute de los temas que hoy por hoy dividen a la sociedad. Él, sin miedos, toma partido dejando clara su postura.

¿Cómo te acercaste a apoyar la legalización del aborto? ¿Cómo viste las exposiciones y todo el debate?

Con Pelota de Papel me relacioné un montón con Ingrid Beck y con Paula Rodríguez, que fue la editora, dos mujeres que estuvieron muy activas con el tema. Lo que me deja esto es que deberíamos aprender de ellas, cómo lucharon, cómo discutieron, cómo dejaron sin respuesta los argumentos, que no eran argumentos, en realidad, más bien digamos la postura contraria. La devastaron con la palabra, viste, se me pone la piel gallina. Ojalá aprendamos cómo se lucha por una idea, por las convicciones, y cómo enfrentaron todo.

¿Seguiste atento la votación en Diputados?

Sí, claro, por momentos por tele, otras veces por Twitter. Estuve molestando mucho a Paula, que estaba en la calle y tampoco sabía demasiado qué pasaba adentro del recinto. Me puse muy contento, la verdad, creo que no hay manera de que no pase el Senado, aunque sea más difícil. Es algo que no se puede volver atrás. Sería un avance gigantesco. Y si no es ahora, será en breve, por la fuerza del movimiento, en cualquier momento se dará, pero ojalá sea ahora. Por cómo se dio, cómo lucharon. Sería un triunfo de la democracia, de las mujeres que no paran de hacernos ver cuál es la manera, el camino. Ojalá, ojalá se dé ahora.

¿Y en el vestuario? ¿Se habla de aborto y feminismo?

Ufff… acá ya me tengo que poner el casete (risas). Es difícil. Estoy pensando qué puedo decirte y qué no, siempre que me suelto en notas así termino haciendo cagadas… Mirá, te doy un ejemplo: la semana previa a la votación, Paula Rodríguez me escribió a ver si podía poner algo en Twitter apoyando la legalización y si además podía hablar con otros jugadores para que escriban algo. ¿Sabés cuántos encontré? Dos. Gastón Bojanich, de Argentinos, ex compañero de Temperley, y Rodrigo Alonso, de Almirante Brown, que es amigo. Bogino encima no tiene Twitter así que ni siquiera a él lo pude sumar. Después nada más, porque es buscar uno que esté a favor y que además quiera ponerlo, son las dos cosas.

No, la verdad que es muy difícil hablar estos temas. He tenido muchísimas discusiones, no sólo con compañeros sino con entrenadores. Dirigentes ni te cuento, ahí directamente me doy vuelta y me voy.

¿Y otros temas de actualidad? ¿De política?

Con Bogi tenemos un ida y vuelta muy grande de esto, de fútbol casi no hablamos. Y siempre se suma algún otro. Si hay elecciones, si pasa algo así relevante. Pero bueno, tampoco es que venimos a evangelizar a nadie, ni creemos que tenemos la verdad. Tratamos de contar lo que pensamos, porqué tenemos esta postura, porqué decimos esto. O porqué hablábamos de tales temas en nuestro programa de radio. Hablamos, hablamos, pero no es fácil… Bogi a la hora de debatir es más calmo, más relajado, a mí me pasa que llegado el momento me cuesta y choco un poco, es algo a mejorar. A veces trato de quedar un poco al margen por eso, tengo que aprender a no enojarme cuando alguien me dice algo que me parece una locura. Obviamente respeto la opinión del otro, pero tras ciertos comentarios se hace difícil seguir charlando, aunque quizás es porque me falte data a mí.

¿Crees que interesarte por estos temas sociales es determinante para ser mejor persona?

Y, es ponerte en el lugar del otro. Es eso. Mirar al otro. Y creo que la literatura te ayuda, porque vos leés y te ponés en la piel del narrador, o del personaje. Leés puntos de vista que en tu vida hubieras pensado. Te abre el bocho increíblemente. Yo no leía nada, después empecé pero sin consumir nada de ficción, hasta que sí empecé a meter novelas y eso. Interesarte por otros temas es ni más ni menos que ponerte en el lugar del otro, y siempre lo difícil ahí es ponerte del lado del más débil. Siempre me costó un poco, nunca le di bola a nada, ni a lo político ni a lo social. Vivía por y para el fútbol. Inquietudes tuve siempre, quizás en mi adolescencia y pos adolescencia las fui cubriendo a través del rock, y hoy en día es la literatura la que me explotó la cabeza. Desde ahí se abre un abanico que es gigante, ver cómo piensa la gente y porqué. Desde que empecé a jugar y hasta ahora que estoy en el final de mi carrera, creo que he hecho un cambio grande, y cada vez más, porque te seguís metiendo. Por eso trato de recomendar libros a amigos o compañeros, porque a mí me movió un montón y quiero que los demás entren aunque sea un poco.

¿Qué referentes políticos actuales tenés?

Muy pocos. Hoy en día Myriam Bregman es alguien que me genera admiración, que la escucho y me hace pensar “sí, vamos con ella, es así”. La voté en las últimas legislativas, y la sigo mucho a ella, más allá de los partidos. A veces veo que los partidos de izquierda no terminan de encauzar, pero a ella la sigo, sí. Hace un tiempo fui a visitar a Bogino a Rosario y él está con una agrupación que se llama Ciudad Futura, y pude conocerlos, están haciendo cosas que me sorprendieron. No me gusta decir que me dieron esperanza pero sí que me gusta saber que hay gente que está haciendo bien las cosas. Crearon una escuela de gestión social, tienen una metodología de enseñanza diferente, me gustaría seguirlos de cerca. Tienen un centro cultural donde hacen un montón de cosas. Después no, no hay mucho. Desde luego que del gobierno actual no me gusta nada, no hay nada que me guste. Escuché las exposiciones de sus diputados que votaron a favor del aborto y me sentía raro coincidiendo con Fernando Iglesias, Silvia Lospenatto, etc. Nunca estuve de acuerdo en nada con ellos, pero bueno, se generó esto gracias a las mujeres también. Ver diputados con posiciones enfrentadas que las acompañaron con la lucha del aborto legal está bueno, ojalá sigan así, por más. Lamentablemente yo no termino de encontrar grandes opciones con posibilidades reales para asumir en 2019 en lugar de este gobierno. Te nombré a Bregman, que me parece una genia, pero creo que llega hasta cierto punto. Ojalá tengamos dirigentes políticos el día de mañana que puedan cambiar algo.

Hablemos de los medios, ¿cómo te informás en el día a día?

Fundamentalmente, leo mucho Twitter. Entro a ver revistas, webs. Los domingos estoy suscrito a Tiempo Argentino. A veces miro algún noticiero, pero no mucho, porque cuesta también diferenciar, viste. ¿Por qué este dijo esto? ¿Quién es? ¿Qué canal es? No sabés a quién creerle. Sí tengo tres o cuatro periodistas que sigo. A la tarde escucho a Reynaldo Sietecase (La Inmensa Minoría, en Radio con Vos), a la mañana cuando voy en el auto hago zapping entre Juan Pablo Varsky (No Somos Nadie, Radio Metro) y Juan Di Natale (Reloj de Plastilina, Radio Mega), también lo escucho a Marcelo Zlotogwiazda. No es fácil elegir o diferenciar, encontrar buenas fuentes, porque te bombardean mucho de todos lados.

Con Pelota de Papel habrás conocido a varios periodistas…

Sí, con el libro y también con el programa de radio que hicimos con Bogino. Conocimos mucha gente que nos hizo abrir la cabeza, crecer un montón. Eso fue lo más lindo.

¿Cómo fue el acercamiento al libro?

Con la radio, justamente. Entrevistamos a Ezequiel Fernández Moores, que me parece un tipo y un periodista fantástico, también a Ariel Scher, y por intermedio de Ariel nos llamaron. Fue para el segundo libro, Pelota de Papel 2. Bogi se copó, él ya venía escribiendo algo. Yo dije que no, no me veía. Después él me pidió que escriba el prólogo de su cuento. También me negué, pero después me di cuenta que me dijo a mí por un tema de amistad, cuando podría habérselo pedido a cualquier escritor o periodista, así que lo hice. Me hubiera arrepentido de no hacerlo.

¿Te gusta como hobbie para después del retiro?

Sí, me encanta, me gusta más allá de los problemas que tengo para expresarme. Ojalá que un futuro pueda seguir haciéndolo, aunque no lo hicimos pensando en eso, simplemente fue porque nos gustaba y porque era un buen espacio para hablar que no teníamos en otro lado.

¿De qué se trataba “Final del Juego”? ¿Cómo surgió?

Empezó como algo abocado a la literatura, esa era la idea inicial. Hablábamos mucho de eso, nos recomendábamos mutuamente cosas para leer. Un día me dijo de hacer un programa, yo no le di mucha bola, imaginate, cómo un jugador de fútbol iba a hacer radio. En una mesa de café con otros compañeros el tema salió de vuelta, nos alentaron a hacerlo y le dimos para adelante. Hace unos años hubo una huelga y no se jugó, así que aprovechamos ese tiempo para armarlo. Hablamos de música también, de temas sociales de actualidad. Cada emisión estaba centrada en una entrevista. Siempre con gente que nosotros admirábamos o que creíamos que nos podía interesar, para hablar de ciertos temas o sacarnos algunas inquietudes. Todo eso sin ser periodista ni nada parecido, claro, dando cien vueltas para cerrar una pregunta, pero nos servía para aprender. Fue una experiencia increíble. Lo hicimos en el segundo semestre del 2016 y en el primero del 2017 grabamos notas que fuimos tirando al aire en la segunda mitad del año. Si este año seguimos jugando juntos la idea es ver de hacer algo.

¿Qué te dejó esta experiencia? ¿Te abrió la cabeza?

Obviamente, es impresionante lo que aprendimos, lo que crecimos. Conocimos cada escritor… Pablo Ramos, Luis Mey, Gabriela Cabezón Cámara, Leonardo Oyola, etc. Para mí era como entrevistar a Messi, viste. Hablamos con Fernández Moores, con Ángela Lerena, también con Malena Pichot, que teníamos un miedo impresionante. Entrevistamos al Ruso Verea. Imposible no crecer con toda esa gente. Con muchos hicimos relación y seguimos en contacto, nos han regalado libros, nos han venido a ver a la cancha. Haber hecho el programa fue una de las mejores cosas que me dio el fútbol.

¿Cómo te tomaste el descenso de Temperley?

Con tristeza. Lamentablemente no pudimos sostener todo el trabajo que nos costó llegar a donde estábamos y mantener al club en Primera, que era lo que queríamos. Hicimos un torneo malo de principio a fin y terminamos descendiendo varias fechas antes. No queda otra que mirar para adelante.

Se dio algo que no pasa siempre: los últimos cuatro de la tabla también fueron los últimos del promedio y descendieron…

Desde que empezó hasta que terminó, los cuatro que bajamos casi no nos movimos del fondo. No se pudo sostener la base del equipo con el que había hecho buenos torneos anteriormente. Es difícil porque la competencia es desigual con otros clubes. Retener, por ejemplo, a un jugador como el uruguayo Mauro Guevgeozián es imposible por la diferencia económica con lo que le ofrecen de otro lado. Y así un montón de jugadores que en Temperley se potenciaron. Eso juega en contra porque terminás armando un plantel con chicos jóvenes sin experiencia.

¿Qué te pareció el paso del club por Primera?

Fue soñado. El club se lo merecía, porque gracias a lo deportivo se pudieron ver un montón de aspectos sociales en los cuales el club creció en esta etapa. Cuando yo llegué, el club no estaba bien, estuvo cerca de bajar a la C. Y creo que un logro deportivo hace que se vea lo extrafutbolístico. Por eso también nos duele.

Lamentablemente el crecimiento en áreas que no son el fútbol está atado a los resultados. Si no hubiéramos ascendido con aquel gol agónico a Platense (en 2014 Temperley le ganó 1-0 al Calamar y luego, por penales, se llevó el ascenso a la B Nacional, NdeR), el club no hubiera crecido lo que creció y esto no se hubiera visto. Eso es que lo más me duele a mí, que estoy hace cinco años. Ojalá se pueda reconstruir, fue muy lindo, era impensado para el hincha estar cuatro años en Primera.

¿Es difícil para el jugador destacar lo extrafutbolístico por sobre los resultados?

No, yo creo que está buenísimo sentirse parte de un proyecto así. Claro, eso hace que a la hora de renegociar un contrato, o tener que firmar algo, te juegue en contra, entre comillas, porque dejás de lado otras cuestiones por el hecho de seguir en un club ordenado que hace las cosas bien. Para mí, por lo menos, es algo que suma.

¿Sabés si vas a renovar por un año más?

Siempre prioricé a Temperley, ante cada final de contrato. La idea fue siempre renovar, nunca me moví para buscar otra cosa. Ahora todavía no arreglé nada, pero igual con el Mundial hay más tiempo. Si no se da, buscaré otro club, porque mi idea es seguir jugando.

(NdeR: esta semana Di Lorenzo renovó contrato con Temperley por una temporada más)

¿Estás para jugar en Primera si se cae lo de Temperley?

Mirá, hace tres años que voy renovando por temporada y siempre tuve ganas de seguir jugando. Me hubiese encantado seguir en Primera y con Temperley. Cuando volví del Montreal Impact de Canadá nunca me imaginé jugando en Primera, por lo que estas cuatro temporadas fueron inesperadas. Duele muchísimo bajar, pero por ahora quiero seguir en Temperley.

¿Te ves siendo DT el día de mañana? ¿Alguna otra función?

No sé, tengo contradicciones. La opción más fuerte siempre es seguir ligado al fútbol. Otras veces quiero hacer algo diferente, alejarme más que nada del ambiente. Hice el curso de entrenador, pero no me apasiona, no me veo ahí. Tengo otras opciones, aunque me cuesta imaginarme en el fútbol y no jugando, porque me pienso y me siento jugador, de todas formas sé que teniendo 37 años tendría que empezar a pensar de otra forma.

Presiones, intereses, enormes sumas de dinero, medios, barras, empresarios. Un cóctel complicado de soportar para cualquier chico cuya pasión sea jugar a la pelota y, por su nivel, pueda llegar a vivir de eso. En Inferiores los empujan a no preocuparse por nada, los exprimen sin educarlos y forman robots sin formación.

Cuando decís de alejarte del ambiente del fútbol, ¿a qué te referís?

En realidad no sé si me quiero alejar, pero sí que hay momentos en que a veces me gustaría hacer otra cosa. O alejarme, sí, pero un tiempo. Una opción que tengo es trabajar con Sergio Irigoitía, a quien conocí en Canadá y me manejó esta última parte de mi carrera. No diría que es mi representante, en realidad, es más bien un amigo, no hay gente así en el fútbol. Trabajaría con él, pero sé que ese rubro es aún peor y no sé si estoy preparado para lidiar con eso. Me gustaría estar cerca de los jugadores pero no de la otra parte, digamos, tener otra función.

Algo más relacionado con el juego y no con el negocio…

Sí, Sergio trabaja con varios chicos de inferiores y me gustaría estar ahí, acompañando o conteniendo. Eso me gusta, pero estar peleando con un dirigente, negociando una comisión, no me veo cómodo ahí y probablemente me arrepienta pronto. Lo tengo que analizar, ¡todavía me siento jugador!

¿Disfrutaste las Inferiores? ¿Había menos presiones que siendo profesional?

No, no las disfruté. Nunca fui ese jugador que fue titular de 9na a 5ta y que después jugó en Primera. Tuve etapas de jugar, de no jugar, de ir al banco. Era muy difícil para mí. Me sentía muy presionado, cuando no sabía qué iba a hacer. Hoy en día soy jugador, sé que soy jugador, vivo de esto. En su momento si me iba mal en la escuela, me sentía presionado para rendir más en el club; si no me tocaba jugar, me sentía presionado por levantar las notas. Era algo constante. Yo juego al fútbol desde que tengo uso de razón y toda mi vida me pensé como jugador. No sé qué hubiera hecho si no llegaba, no me preparé para eso.

O sea que ante la típica pregunta de qué hubieras sido…

Y, no sé. Hubiera estudiado alguna carrera, pero por el compromiso de hacerla, de estudiar algo. No estaba preparado. Por eso sufrí más ese momento, de pre novena en adelante, que estar en Primera. Imaginate, yo soy hincha de San Lorenzo, jugaba ahí. Para mí era un sueño increíble. Y hoy en día creo que mi carrera, con mayoría de fracasos por sobre éxitos, la disfruté bastante.

¿Siempre son más fracasos que éxitos?

Sí, la gran mayoría. Salvo figuras, salvo quizás un Messi que todos los años gana algo, siempre son más fracasos. El 80% son fracasos.

¿Se lo subestima al jugador?

Sí, pero también nosotros aportamos, ayudamos a eso. Vivimos en una burbuja donde nos importa muy poco lo que pasa afuera del fútbol, e incluso lo que pasa adentro del fútbol pero fuera de la cancha. Eso hace que se nos subestime. Y eso también es lo que nos muestran de los jugadores de elite. El chico que recién arranca ve a las estrellas y piensa que jugar al fútbol es eso, estar arriba, tener auto, salir en la tele, y no muestran que hay que pelearte para que te paguen, que te aprietan los barras en la semana, que estás cuatro meses sin cobrar, etc, como pasa en muchos clubes del ascenso. Salvo que justo estés jugando en las inferiores de esos clubes más humildes que mencionamos, no las ves. Todo esto te lleva a estar en esa burbuja. Debería haber algún cambio desde que arrancamos, desde la formación. Para justamente formar, contener, para que no pase lo que me hubiera pasado a mí si no llegaba. Yo llegué, pero la mayoría no, y no están preparados. Te meten fútbol todo el tiempo.

Y ni siquiera es una cuestión de nivel, porque muchas veces no llega el que mejor juega: hay temas físicos, mentales, representantes...

Hay miles de cuestiones que te hacen llegar o no. El momento de cada club, también. A veces la política es poner pibes de inferiores, pero a veces no y no tenés lugar. Hay contextos, no es fácil. La formación debería ser diferente... Esto es lo que hay hoy y lamentablemente no veo que vaya a cambiar mucho.

En una nota Diego Simeone decía que, si bien solemos destacar al “jugador de potrero”, ese destaca por intuición. Pero que estudiar, estar formado en otras áreas, ayuda también a resolver situaciones o jugadas adentro de la cancha…

Hoy por hoy hay jugadores de mucha edad, como yo, que siguen jugando y rindiendo bien. Eso es porque usamos la cabeza, porque aprendimos a entender el juego, porque lo vemos de otra manera. Estudiar y leer te sirve, leer cualquier cosa, eh, o hasta ver una serie o una película, son cosas que te hacen pensar diferente. Pero ojo, no es lo mismo la inteligencia adentro de la cancha que afuera, adentro pasan otras cosas. Después claro, hay pibes que no han terminado el secundario y los ves jugar, y no se entiende cómo pueden hacerlo tan bien. Tampoco digo que si Messi leyera sería aún mejor, pero sí que ayuda a ver el fútbol de otra manera, a cuestionarte cosas que te dicen entrenadores, compañeros y dirigentes. Eso es lo mejor, poder cuestionarte lo que pasa. Y creo que por eso es que, como te decía antes, puedo estar jugando en Primera con continuidad a los 37 años.

¿Cómo viste a la Selección en el Mundial? ¿Faltó un Di Lorenzo para la mitad de cancha?

Jaja no, lo quizás faltó fue más tiempo de trabajo en otras condiciones. Uno a veces piensa qué haría, pero el que está ahí es el DT y son los jugadores. Decir quién tiene que jugar, si van tres o cuatro en el fondo, viste… cada cual tendrá su opinión, incluso los propios jugadores, pero el que arma y está ahí es Sampaoli. Me parece una falta de respeto hacer todo un programa entero en función de armarle el equipo. Primero que nada porque el periodista nunca armó un equipo, no está con los jugadores, no sabe. Pueden criticar, desde luego, pero tenés que respetar al que está laburando. Por más que te guste o no, te caiga bien o mal, es el que está en el detalle trabajando. Puede salir mal, pero qué quieren inventar… esto no es “pongo así, pongo asá, y chau”, o “armo un 4-4-2 así y listo, campeón”, como dice Caruso Lombardi. Ahí tenés lo que te decía antes, la gente del fútbol, esa es.

Una vez Menotti dijo algo así, que no existen los “yo hubiera pateado así”, porque el periodista que lo dice nunca estuvo en una cancha con 40 mil personas por patear un penal…

Pero claro, vos podés criticar y opinar, pero hasta un punto. No podés hablar con esa soberbia que se ve tanto ahora, decir cómo harías jugar… no es así. Pero lamentablemente se ve eso, el que está en la tele es el que grita más o dice algo más fuerte. Si no, estarían Fernández Moores, Scher, Alejandro Wall, Andrés Burgo, toda esa gente, pero se ve que rinde más lo otro, el quilombo, la declaración que haga más ruido. ¡Se hacen entrevistas entre periodistas! El del piso le pregunta al movilero a quién pondría… en fin, es lo que vende hoy.


La burbuja que aisla pero no protege

En algunas oportunidades sucede que este intento de “cubrir” a los jugadores de lo que sucede, los expone aún más. ¿Por qué? Porque descubre la ignorancia que reina en el ambiente. A comienzos el 2016, al Temperley de Leo Di Lorenzo llegó como gran refuerzo desde Independiente el defensor Alexis Zárate, un jugador joven, muy bueno físicamente y con personalidad. Pero que traía una mancha imposible de obviar: una denuncia de abuso sexual.
En 2014 Zárate abusó de Giuliana Peralta, quien era novia de la actual figura de Independiente y compañero en ese entonces de Zárate, Martín Benítez. A pesar de este hecho, la dirigencia de Temperley contrató al jugador. Cuenta Di Lorenzo, fuera de grabador y en una parte más íntima de la charla, que ya en las primeras conversaciones con Zárate su versión de los hechos le hacía un poco de ruido. Algo no cerraba.

Tres años más tarde llegó el momento del juicio. Transcurrían las primeras fechas de la Superliga que luego ganaría Boca en mayo de este año, cuando Zárate debió perderse días y días de entrenamiento mientras se repartía entre su abogado, el juez, las reuniones. Luego pudo reincorporarse y entrenar con normalidad mientras el plantel preparaba el partido del lunes 18 de septiembre, como locales, ante Rosario Central. El problema era que ese mismo lunes era el juicio…

A juzgar por lo visto en las prácticas previas, Zárate pintaba como titular. Dicho más claro: dirigencia y cuerpo técnico pretendían ponerlo en cancha el mismo día en que iba a saber si era considerado culpable o inocente de un caso de abuso sexual. Di Lorenzo, atento al asunto, habló con los entrenadores para advertirles el problema que se les venía en caso de ponerlo. No le hicieron caso cuando les dijo “no podrán sostenerlo”. El resultado del juicio fue una condena de seis años y seis meses que aún no cumple porque no está firme.

Dirigentes y cuerpo técnico, una vez más, estuvieron lentos: tardaron en desafectar al jugador de la concentración. Solamente el rechazo masivo en redes sociales, incluso de los propios hinchas y socios del club pudo torcer la decisión. No jugó en el 1-1 ante Rosario Central, y el DT Gustavo Álvarez debió escuchar el “yo te avisé” de Di Lorenzo. Claro, aún faltaba una decisión más fuerte y menos urgente. No jugaría ante la Academia rosarina pero, ¿y después? La presión fue tal que terminó licenciado y separado del plantel. Luego se fue a jugar a Letonia, y actualmente está esperando la resolución del caso para ver cuándo debe cumplir su condena.

Otro ejemplo fue el de Santiago Maldonado. A los días de su desaparición forzada a manos de la Gendarmería, se empezaron a ver banderas en los clubes reclamando por su aparición con vida. En las tribunas y en las canchas. El plantel de Temperley salió con la bandera al campo el domingo 27 de agosto, antes de caer por un tanto ante River. “¿Quién es ese señor?”, le preguntó al Tiki uno de los jugadores. Cómo si no hubiera sido masivo el reclamo con la imagen del rostro de Santiago, cómo para no haberlo visto al menos alguna vez y saber de qué se trataba.

De esto habla Di Lorenzo cuando habla del aislamiento. De no saber siquiera interpretar realidades, contextos y cómo manejarse ante ciertas situaciones. Luego de ese partido ante Rosario Central, él y Bogino, asesoramiento mediante, se expresaron al respecto en su programa de radio y pidieron mayor énfasis en la formación extrafutbolística de los jugadores, puntualmente en cuanto a violencia de género.







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