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Tierra del Fuego: hay que privilegiar la salud del pueblo trabajador por sobre la ganancia empresarial

La presión empresarial para volver a producir lo antes posible se hace sentir en todo el país y Tierra del Fuego no es la excepción. La asociación empresarial AFARTE así lo hizo saber a través de un comunicado. El Estado se encuentra así ante una disyuntiva, privilegiar las ganancias capitalistas o la salud de las y los trabajadores.

Verónica De Bueno

Delegada docente SUTEF | PTS Ushuaia

Lunes 6 de abril | 18:44

La actividad industrial en Tierra del Fuego tiene una importancia estratégica para la provincia. En 1972 se promulgó Ley de Promoción Industrial como iniciativa para poblar la provincia y con el pasar de los años se convirtió en un polo productivo de ensamblaje de alta tecnología de fabricación electrónica.

El polo fabril de la provincia ha pasado por todos los procesos económicos del país, desde su inserción en la isla hasta el día de hoy. Es decir, ha tenido altas y bajas: muchas fábricas cerraron en los 90 y otras lograron resistir la crisis de distintas formas, pero la verdad es que quienes siempre han sufrido y sufren hoy con mayor intensidad las crisis económicas del país que afectan a las fábricas son las y los trabajadores.

Por ejemplo, hace una semana se dieron a conocer los despidos que se llevaron a cabo en la planta del Grupo Mirgor, fábrica ubicada en la ciudad de Río Grande, Tierra del Fuego, que pertenece al íntimo amigo del ex presidente Mauricio Macri, Nicolás Caputo.

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Las fábricas al día de hoy se encuentran inactivas a partir de la crisis por la pandemia del COVID-19 y la cuarentena decretada a nivel nacional y acatada por el ejecutivo provincial. En todo el territorio la cuarentena ya lleva 21 días, una semana más que en el resto del país, y este es el tiempo que llevan las fábricas fueguinas sin producción.

“Sin ventas y con obligaciones de pagos, la industria electrónica de Tierra del Fuego se encuentra en una situación límite, con pocas posibilidades de sobrellevar esta crisis. Desde el sector empresario estamos realizando gestiones frente a las autoridades para que, en la medida de lo posible y siempre privilegiando la salud de la población, se pueda reanudar al menos parcialmente la fabricación de productos esenciales para el hogar” presionan desde AFARTE (Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica).

Los productos "esenciales" para el hogar que menciona AFARTE son: celulares, televisores, aires acondicionados, electrónica para el automóvil, microondas y cocinas. Ninguno realmente esencial para enfrentar la pandemia, pero ¿se podrían producir camas o respiradores en estas fábricas?

La actividad esencial que plantean los empresarios es para stockearse a costa de la salud de las y los trabajadores. La contradicción que se plantea entre economía y salud dentro del capitalismo se da porque se trata de una economía basada en la valoración del capital, o sea, en la acumulación de capital por parte de los empresarios. En cambio, una economía socialista reestructuraría la producción en función de las necesidades sociales, poniendo toda la producción social al servicio de combatir el virus, privilegiando la salud y la vida del pueblo trabajador.

Para poder privilegiar realmente la salud de las y los trabajadores de las fábricas de productos esenciales, o de aquellas reconvertidas en función de cubrir la emergencia sanitaria, deberían proveerlos de los barbijos correspondientes, como los N95, guantes, test para que las y los trabajadores no lleven la infección a sus familias, reducir los horarios de trabajo, realizar turnos rotativos y que mantengan la distancia estipulada por la OMS para evitar el contagio.

¿Cuál es la situación sanitaria en la provincia?

En primer lugar la provincia de Tierra del Fuego no es ajena a la crisis de salud que sufre todo el país debido a los años de desinversión y recortes en salud pública.

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La Izquierda Diario se comunicó con un profesional de la salud de la provincia, quien nos informó que en toda la provincia habrían aproximadamente 200 camas de terapia intensiva y alrededor de 60 respiradores para un total de casi 200.000 habitantes. La OMS recomienda entre 8 y 10 camas cada 1.000 habitantes, o sea que en la isla habría alrededor de un 10 por ciento de lo recomendado, una cama cada 1000 habitantes.

En cuanto a los test no hay información sobre la cantidad exacta. Lo que sí es seguro es que no a todas y todos los profesionales de la salud se les hizo el test del COVID-19, solo a quienes presentaron algún síntoma.

Mientras tanto, los números en la provincia siguen subiendo: 72 son los casos confirmados con COVID-19 en la provincia. Sin embargo, lo preocupante es que ya se han registrado casos de transmisión local en la capital fueguina.

“En Ushuaia ocurrió en el aeropuerto, pero podría pasar en otro ámbito. En cambio, cuando ya se pierde el rastro de contagio y empiezan a aparecer casos confirmados no conectados con casos conocidos y en forma diseminada, es decir sin nexo epidemiológico, ahí hablamos de transmisión comunitaria”, afirmí María Grieco, ex ministra de salud de Tierra del Fuego.

Así lo confirmó también el Ministro de Salud de la Nación, Alejandro Costa, en conferencia de prensa: “Hay conglomerados con transmisión local en Córdoba, en la capital, Alta Gracia y Río Cuarto; y en la ciudad de Ushuaia provincia de Tierra del Fuego.”

Sobre la transmisión por conglomerados, así la definió Carla Vizzoti, secretaria de Salud: “Puede aparecer algún caso confirmado que ha tenido alguna cercanía sin haber sido contacto estrecho, como por ejemplo trabajar en el mismo centro de salud o transitar por un aeropuerto donde se estima la circulación de personas que puedan tener el virus o que haya habido casos confirmados, significa que es un conglomerado”.

Sobre la otra variante dijo: “La transmisión comunitaria es cuando hay personas que se infectan como casos positivos y no han tenido ningún contacto con un caso importado, su estrecho o conglomerado”.

Ante este panorama, pensar en la reactivación de las fábricas para que no se produzcan productos esenciales, es pensar solo en la ganancia de una minoría empresarial. Como ya dijimos, en estos tiempos de crisis económica, sanitaria y social se deben poner las fábricas al servicio de la pandemia y ser declaradas de utilidad pública en el marco de un plan de reconversión dirigido por especialistas de las universidades públicas junto a las y los trabajadores de cada empresa, con comités de higiene y seguridad organizados con delegados votados por los mismos trabajadores.

El Estado debe garantizar las condiciones mínimas de seguridad e higiene para toda la provincia antes de poner en marcha la actividad fabril.

Además, garantizar que no se produzca ni un despido, ni suspensiones con recorte salarial. Y proveer a quienes no tengan un ingreso en blanco, aquellas y aquellos precarizados de un salario mínimo de cuarentena de 30 mil pesos. Con un impuesto de nada más que el 3% a las grandes fortunas del país se podría garantizar este salario de emergencia durante 2 meses.

El pueblo trabajador debe organizarse para enfrentar esta pandemia, pero también para que cuando esta pase, la depresión económica que se avecina no recaiga sobre sus espaldas. Para que la crisis la paguen los ricos y no la clase trabajadora. Porque nuestras vidas valen más que sus ganancias.







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