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Tierra del Fuego: el congelamiento salarial quedó sin efecto por el enojo de las bases metalúrgicas

El malestar entre los trabajadores tiraron abajo el acuerdo de congelamiento salarial por 2 años que firmó la UOM-Río Grande, la cámara empresarial de fábricas de electrónica (Afarte) y la gobernadora Bertone.

Miércoles 6 de diciembre | Edición del día

En el día de ayer fue noticia de todos los diarios de Tierra del Fuego. El gobierno nacional dio de baja el sistema de licencias no automáticas que regía las importaciones de productos electrónicos, a partir de la Resolución 898 publicada en el Boletín Oficial.

Gracias a esa resolución del 29 de noviembre, los productos no fabricados allí gozarán de descuentos graduales en impuestos, llegando en el 2024 al 0%. Bajo el nombre de “licencias automáticas” se abren las importaciones con bajos costos para los empresarios. Los productos que entran bajo este régimen de reducción gradual de impuestos son: celulares, aires acondicionados, microondas, monitores, televisores, reproductores de DVD, aparatos de audio, autoradios, decodificadores, lectores de CD y altoparlantes.

El Secretario de Comercio Miguel Braun, por estos días aclaró que esta resolución se enmarca en la firma del acuerdo de la UOM, dirigida por Caló, y también refrendado por el Secretario General de Río Grande Oscar Martínez, que aumentaba la productividad y dejaba congelados los salarios de trabajadores desde junio del 2018 hasta el 2020. Pero ahí ya se establecía la baja gradual de aranceles.

Este acuerdo ya había generado malestar en las bases metalúrgicas, por lo evidente del favoritismo hacia el sector empresarial. En la provincia fueguina viene surgiendo un creciente malestar de la clase trabajadora, pero también de sectores de pequeños comerciantes, porque esta política del gobierno de Cambiemos, avalada por la gobernadora Bertone -que recordemos es una de las vice presidentas del PJ nacional-, los condena a una miseria segura.

Al realizarse asambleas en las fábricas, como BGH o Radio Victoria/Hitachi (por mencionar las más grandes), se expresó el fuerte malestar de los trabajadores. Es por eso que la UOM tuvo que plantear ante las autoridades nacionales que “no sé de por homologado el acuerdo firmado el 13 de noviembre de 2017”.

El mismo Oscar Martinez, diputado por el Bloque Movimiento Solidario Popular, fue objeto del enojo de trabajadores metalúrgicos al firmar ese acuerdo con las cámaras empresariales y el gobierno provincial –de congelamiento salarial- y de burlas en las redes sociales por justificar esa firma con la frase de mal gusto: “nos hicieron dunga –dunga”. Porque esa fue su vergonzante manera de justificar que estaba sometiendo a los afiliados de la UOM a seguir soportando la situación de despidos, muchas veces bajo la forma extorsiva de “retiros voluntarios”, ya que si son rechazados, los despidos se suceden de todas formas, pero incluso con una indemnización menor. ¿Qué diferencia hay en esto entre Martínez y Caló? Nadie las puede encontrar.

Este malestar por abajo sumado al anuncio efectivo de la baja gradual de aranceles, que ahora con la reforma tributaria el gobierno quiere ir más lejos y eliminarlos de un saque, es lo que produjo el rechazo en el día de ayer de ese acuerdo.

El amigo de Macri

Nicolas Caputo, amigo íntimo de Macri, es el dueño del grupo Mirgor que opera en Tierra del Fuego y tiene bajo esa denominación a tres empresas: Mirgor, Iatec e Interclima. La primera se dedica a la industria automotriz y hace poco cerró un acuerdo con Ford para proveerle sistemas de climatización para la línea ranger. Como es de suponer estos productos no sufrirán la competencia de la apertura de importaciones. Pero sí se beneficiará de esta política su firma Iatec que ensambla productos de Samsung.

Ya en marzo esta empresa había anunciado que se producirían despidos en algunas líneas de esos celulares. Con la baja de aranceles al grupo Mirgor le es más económico importar las piezas de ensamble. Toda la oposición a estos anuncios de despidos por parte de la UOM fue tratar de reducir el número de trabajadores que finalmente quedaron en la calle.

Recordemos que en la provincia de Tierra del Fuego ya hubo, hasta principios de este año, desde que asumió Macri, más de 5000 despidos entre trabajadores del sector privado y estatal.

Lo que no cambió en Argentina es el “capitalismo de amigos”, de la época kirchnerista, aunque cambien los amigos.








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