Cultura

MÚSICA // MAYO 1968

The Doors y el despertar de "otra" rebeldía en el rock

La mítica banda californiana integrada por Morrison, Manzarek, Densmore y Krieger lanzaba su tercer disco "Waiting for the sun".

Viernes 25 de mayo | Edición del día

A la premisa de William Blake de "abrir las puertas de la percepción" y el tono psicodélico de la época, el grupo liderado por Jim Morrison suma y promueve entre sus seguidores una rebeldía antisistema y un espíritu anti-policial innovador, más a tono con la realidad de millones de jóvenes que padecían, no solo la guerra de Vietnam, sino también las restricciones a las libertades individuales y el control social, propio de un estado policial y militarizado, para el que la paz como respuesta, tan promovida e ingenuamente idealizada, resultaba más que insuficiente contra la violencia sistémica especialmente ensañada con los jóvenes que venían a alterar el orden establecido.

La persecución macartista también era implacable con toda forma de oposición real a la tiranía impuesta puertas adentro. El imperialismo apela al saqueo y la guerra como política exterior, y como receta "infalible" de reactivación económica en los períodos de crisis capitalista pero no contaban con la heroica resistencia del pueblo vietnamita que ocasionaría innumerables bajas en el ejército yankee (compuesto mayoritariamente por jóvenes, pobres y negros) ni con el despertar de esa rebeldía en la juventud que no solamente reclamaba el fin de la guerra si no también la liberación de las cadenas impuestas por la cultura consumista y conservadora.

La censura del gobierno de Nixon para con el arte y la cultura era implacable, así como la persecución a la izquierda y a todo artista que expresara en su obra una crítica al sueño americano o amenazara el poder del statu quo; todo esto era interpretado como una alteración de los valores tradicionales norteamericanos y caracterizado como traición a la patria por su cercanía ideológica con el "sucio trapo rojo" y la amenaza comunista contra sus privilegios de clase.

En ese contexto, Morrison caía en el alcoholismo y los excesos que la misma industria, por él criticada, inyectaba como exitoína pura para un rockstar confundido y contradictorio, aunque nada dócil y muy contestario. Nunca dejó de componer poesía y música desde las profundidades en que se hallara tal como lo habían hecho los escritores malditos que tanto admirara.

"Waiting for the sun" es un disco que viene a completar la experimentación musical de fusionar rock con elementos clásicos y progresivos, con muy buenos arreglos, especialmente de Manzanek desde su teclado Rhodes y el gran aporte de su formación clásica, más un par de hits como "Hello, I love you" para mantener la calma de productores; más también contenía líricas como la de "The unknown soldier" en las que el carismático vocalista dispara:

«"Desayunos donde las noticias son leídas/ Niños alimentados de televisión/ Nonatos viviendo, viviendo muertos/La bala golpea la superficie del casco/ Y todo ha terminado/Para El Soldado Desconocido/ Todo ha terminado..."»

Su actitud provocadora le valió varios problemas legales a la banda como en el recital de Chicago en octubre de ese año (coincidentemente con la feroz represión en la convención demócrata que se llevaba a cabo en la misma ciudad y también reclamaba el fin de la guerra) en el que los jóvenes no aceptaron más el autoritarismo y avanzaron, con esa adrenalina que provocaba la banda, al enfrentamiento con la policía; y ya nada fue igual. Para la gorra, subirse al escenario para controlar a los músicos y reprimir ya no sería un paseo como con las tribus pacifistas. Hubo respuesta a la violencia del poder con ideales libertarios pero con los puños y dientes apretados.

Pocos años mas tarde, Morrison, consumido en adicciones, se retira a cumplir su sueño de escritor a la cuna de las letras que tanto admiraba y deseaba desarrollar, lejos de la industria que lo devoraba.

Muere en París (en la bañera. supuestamente de sobredosis. no hubo pericias), con apenas 27 años. Un poeta maldito del rock que marcó a la generación del ’68 y abrió una discusión muy interesante en la juventud norteamericana, y también francesa, sobre los métodos más confrontativos con que se comenzaba a manifestar la rebeldía en el género ante la violencia del poder que nunca recapacita ni cederá jamás ante ideales que no le presenten batalla.







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