DESPIDOS DISCRIMINATORIOS

Textil Elemento: gran triunfo y reinstalaciones definitivas

Tienen lugar en relación a los amparos iniciados por dos activistas del conflicto de 2013, que fueron despedidos en ese año tras la mejora en las condiciones laborales del taller textil del barrio de Pompeya.

Matías Aufieri

Abogado | CeProDH

Miércoles 5 de octubre de 2016 | 10:43

Días atrás tuvo lugar el fin del juicio de reinstalación iniciado por María Ugarte y Eduardo Toro contra la textil Elemento tras sus despidos discriminatorios de septiembre de 2013. La empresa fabricante de medias, los había despedido tras su activa participación en el conflicto sindical que meses antes había decantado en mejoras para el conjunto de los trabajadores, en relación a la extensión de la jornada laboral y el blanqueo de buena parte del salario.

El conflicto, había tenido su pico dramático cuando una encargada del taller se prendió fuego tras una dura discusión con sus superiores, que le exigían ritmos cada vez más insoportables de trabajo para los trabajadores a su cargo. Dicho proceso generó que en cada sector de la fábrica, sean elegidos algunos compañeros como “delegados de hecho” ante la patronal, dada la inexistencia de delegados en un establecimiento de casi 200 costureros. La Asociación Obrera Textil (AOTRA), se limitó a designar delegados normalizadores para el taller, es decir, miembros del sindicato ajenos a aquel y puestos a dedo, postergando hasta la actualidad la convocatoria a elecciones democráticas.

Tras los despidos de Toro y Ugarte, la solidaridad y el repudio se hicieron realmente extendidos, con una importante conferencia de prensa en el Congreso de la Nación con la cual a su vez dio inicio la actividad parlamentaria de las entonces flamantes bancas –conquistadas para la clase obrera y los luchadores- de los diputados del Frente de Izquierda, Nicolás del Caño y Myriam Bregman.

En dicha ocasión, a la vez de denunciarse las terribles condiciones de superexplotación e ilegalidad que se viven en el gremio textil, se exigió el cumplimiento de la medida cautelar dictada por la Justicia Nacional del Trabajo, que ordenaba la reinstalación de los compañeros despedidos. Fueron de la partida en aquella ocasión, delegados de varios sindicatos, organizaciones políticas, centros de estudiantes de la UBA, y organismos como el CELS y el CeproDH.

Tras más de un año de incumplimientos por parte de la empresa y de la consecuente pelea y denuncia de los compañeros, finalmente la textil dispuso el cumplimiento de sus reinstalaciones precautorias, las que continuaron hasta la actualidad, mientras el proceso judicial avanzaba lentamente hacia una sentencia definitiva, pero durante la última semana, la empresa aceptó el acatamiento definitivo de las reincorporaciones, y el pago de los salarios caídos de ambos compañeros, correspondientes al lapso en que permanecieron despedidos, poniéndose fin así a un juicio de tres años de duración, y que culmina con la concreción de un importante triunfo para los compañeros y para la organización de los trabajadores inmigrantes y textiles en su conjunto.

Desde el Centro de Profesionales por los Derechos Humanos, junto a Myriam Bregman somos orgullosos abogados patrocinantes de los compañeros, quienes han sentado un hito en la lucha y la organización de uno de los sectores más oprimidos de nuestra clase obrera.







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