Mundo Obrero

DOCENCIA

Termino de corregir y preparo la cena

El 78% en la docencia son mujeres, que tienen que correr de escuela en escuela para llegar a fin de mes. Luego del último campanazo la jornada laboral sigue en capacitaciones o con diversas tareas en las casas. Al fin de semana llegan cansadas, al fin de año, estresadas y luego de varios años "quemadas". Mientras los candidatos del ajuste proponen más disciplinamiento mediante evaluaciones y presentismo, el Frente de Izquierda contrapone reducir la jornada laboral incluyendo todas las tareas fuera de curso y jubilación a los 25 años de servicio sin límite de edad.

Hernán Cortiñas

Congresal Unión de Trabajadores de la Educación (UTE)

Jueves 24 de septiembre de 2015 | Edición del día

Ilustración: lunetadibujos

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Este martes publicamos en La Izquierda diario la nota ¿Profesión? Docente, madre y ama de casa que tuvo una enorme repercusión en las redes sociales, en particular entre docentes, con más de 6000 interacciones. Cientos de personas debatieron las condiciones de las docentes, decenas de ellas narrando situaciones similares a la contada en la nota:

Cecilia: "¡Cuantas Lauras hay! ¡Y que poco se las valora! Empezando por el gobierno que deberia pagarle mucho más para que no tenga necesidad de dejar a sus hijos todo el día para traer el pan a su casa".

Valeria: "El sistema no reconoce el trabajo docente femenino y menos aún, como mujeres multitarea. Todo esto repercute en las relaciones familiares y no hay cuerpo que aguante".

Mariel: "Hubo una época en mi vida, mi marido sin trabajo aparecía en la escuela de la tarde a las 12:30 para que yo amamantara a mi hijo. Pasaba por el comedor con un taper que las auxiliares le llenaban para que mis otros hijos comieran".

Sandra: "¡Cada palabra que leo coincide totalmente con nuestro trabajo diario, como docentes, como mamá, y sobre todo como mujer!".

Esta repercusión no es casualidad, ya que es la realidad que viven cientos de miles de mujeres en nuestro país, que son sostén de sus familias pero también de la educación pública, corriendo de escuela en escuela para llegar a fin de mes (ver nota de docentes taxi en La Nación). Hoy en día el Gobierno Nacional y los Provinciales no sólo no valorizan monetariamente la docencia, sino que tampoco reconoce las horas de trabajo extra curso: como la planificación y corrección de actividades. A esto se suma un sistema perverso de capacitación, que queda a cargo del docente, fuera de nuestro horario laboral, y es el que permite el acceso a titularizar, es decir a tener estabilidad laboral.

No podemos dejar de mencionar las enfermedades laborales de la docencia como el síndrome de “Burnout”, o de desgaste, que se puede considerar un trastorno adaptativo crónico y puede manifestarse tanto por un excesivo grado de exigencia como por la escasez de recursos. Es una enfermedad reconocida por la Organización Mundial de la Salud que sufren los trabajadores de los servicios humanos (educación, salud, etc.) debido a condiciones de trabajo con fuertes demandas sociales.

Los chivos expiatorios de la crisis educativa

No existe la necesidad de pagar evaluaciones internacionales para entender que una parte significativa de la crisis educativa radica en las malas condiciones del trabajo docente, sin embargo los candidatos del ajuste acuerdan en descargar las culpas en la docencia.

Mientras habla de mejorar el prestigio de la docencia, el gobierno de Macri no dudó en separar arbitrariamente a dos docentes del JIC nº 2 de Flores por la muerte de Agustín. El juez de la causa desestimó toda responsabilidad de ellas, las familias del jardín reclamaron su regreso en una movilización de 10.000 docentes. Sin embargo el macrismo sigue culpando a las docentes mientras premia desde el Ministerio de Educación ha entregado $300.000 a la empresa fantasma de uno de sus candidatos a diputados, Fernando Niembro, mediante diez contratos.

Massa, por su parte, lo dice explícitamente: "Los docentes necesitan tres cosas: capacitación para poder mejorar su respuesta frente al alumno, evaluación para que podamos medir como va avanzando esa capacitación y reconocimiento al presentismo por parte del Estado". Es una clásica propuesta neoliberal ideada por Gustavo Iaies, su asesor educativo. Se basa en un sistema de premios y castigos para disciplinar e intentar aumentar la "productividad" de cada docente. Estos planteos no tienen nada de novedosos, ya fueron implementados en México y Chile con pésimos resultados.

A su vez, el Gobierno Nacional no se queda atrás. Hace tan sólo 3 años la presidenta se despachó en cadena nacional con un fuerte discurso estigmatizando a la docencia, con mentiras acerca de la cantidad de horas que trabajamos y poniendo en duda nuestro derecho a la estabilidad laboral. Pero no se quedó sólo en las palabras, hoy en día los programas nacionales de educación (FinEs, CAI, Orquestas Infantiles, etc.) se encuentran completamente precarizados, sin régimen de licencias ni vacaciones pagas.

Una salida de los trabajadores

Ajustar a los ajustadores, es una de las consignas de la campaña del Frente de Izquierda que lleva a Nicolás del Caño como candidato a presidente. Siguiendo este lema, los fondos para mejorar la educación pública saldrían del no pago de la deuda externa, el fin de los sobreprecios con las contratistas (infraestructura, comedores escolares, plan de netbooks) y el quite de subsidios a la educación privada.

Con estos fondos es posible garantizar la educación laica, pública y gratuita desde los 45 días, pero también transformar la jornada laboral docente y el régimen jubilatorio. Dada las características del trabajo docente, el Frente de Izquierda plantea una jornada de 6 horas diarias con un tope de 4 de ellas frente a curso, de forma tal que las diferentes tareas pedagógicas, administrativas y de capacitación se realicen dentro del horario laboral. Además garantizar un salario mínimo igual a la canasta familiar (hoy en día por encima de los $15.000, dependiendo de la región).

También por todas las enfermedades laborales y el desgaste crónico de la tarea docente se plantea la jubilación voluntaria con 25 años de servicio y sin límite de edad, con el 82% móvil.







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