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Tenaris-Siderca cierra dos semanas después de recibir el beneficio del ANSES

En esta situación de pandemia Tenaris-Siderca decide poner en marcha un “black out” del complejo industrial de Campana.

Miércoles 27 de mayo | 18:05

La empresa parte del grupo Techint, persiguió desde el primer momento de cuarentena, en los días ya lejanos de marzo, la idea de ser considerada como industria esencial y así justificar por qué mantener la actividad productiva en marcha. Así como fue la primer gran empresa que despedía trabajadores como lo hizo con 1450 operarios de Techint construcciones con aval del ministerio de trabajo y dejaba a cientos de trabajadores de las tercerizadas también en la calle. Se ve la misma actitud que tuvo en Bérgamo, Italia donde privilegio sus ganancia y los resultados fueron los números alarmante de fallecidos por el COVID 19.

Se podría considerar que ya cumplió con sus compromisos de exportación durante la cuarentena o esta acción desde ya arbitraria es parte de sus siguientes pasos. Este apagón de las líneas de producción estará justificando por planes que desarrollan los empresarios de las grandes fábricas de ir por despidos masivos post pandemia.

Lo que es claro que este sector empresario quiere maximizar su idea fuerza que es “ante cada crisis hay que salir fortalecidos” y su variable siempre son los trabajadores, vía despidos, suspensiones, avance en la flexibilización y precarización sumado al apagón “black out” en estos días.

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Primero fueron las guardias mínimas y después los compromisos de exportación los argumentos que llevaron a la empresa del “miserable” Paolo Rocca a unas semana de “normalidad” productiva con cargas de planta relativas a la situación general que se encuentra la industria petrolera.

Los trabajadores resistieron por varias semanas la idea de volver a los puestos de trabajo, ya que no había solidos motivos para hacerlos ni confianza con la empresa y privilegiaron su salud y las de sus familias cumpliendo con la cuarentena. En un principio el sindicato tuvo que acompañar esta posición mayoritaria con pronunciamientos públicos.

Ante la extensión de la cuarentena, los guiños del estado y las firmas de los acuerdos por arriba entre la CGT y la UOM con el sector empresario, hoy esta puesta en vigencia un acta de suspensiones previa a la pandemia que se había firmado en enero de 2020. Por lo cual a los trabajadores de la planta de Campana son suspendidos cobrando el 80%. La mitad de ese ingreso pertenece al depósito de la ANSES con el que es beneficiado Rocca que también lo usa para pagarle a sus CEOs incorporándolos en su nómina de empleados.

Tenaris - Siderca no viene demostrando que sus crisis es tal, los números de conocimiento público hablaría de una empresa y un nicho industrial que dejaría de ganar un poco comparado con sus 22.062 millones de dólares del 2019. Pero sus acciones ponen a sus trabajadores ante la disyuntiva de pensar qué será de los 600 puestos de trabajo que se ponen en riego por el solo cambio de régimen de turnos de trabajo en la planta de Campana.

Los trabajadores están ante la necesidad de exigirle a su sindicato que se pronuncie contra el plan de ajuste de la patronal y denuncie a Paolo Rocca como primera medida. No puede faltar la exigencia de apertura de los libros contables para demostrar que los argumentos de la empresa se caen y que su crisis no es tal. Los operarios necesitan asambleas resolutivas para hacer activa la solidaridad con los compañeros de las contratistas que son despedidos, como lo fueron los trabajadores de Ferrúa que hoy están en conciliación obligatoria. Estas primeras acciones o tareas toman un gran valor práctico en el camino de prepararse para enfrentar el ataque en curso y su profundización.







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