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SE AGRAVA LA CRISIS DEL AGUA EN BOLIVIA

Temprana electoralización de las necesidades populares gracias al MAS, SOL.BO y UN

Desde el 8 de noviembre la ciudad de La Paz entró en un riguroso racionamiento del líquido vital, acompañando de esta manera a lo que ya vienen sufriendo varios departamentos del país con las tremendas consecuencias de la pérdida de sembradíos y cosechas y de animales por falta de forraje y agua.

Javo Ferreira

Bolivia

Jueves 1ro de diciembre | 09:49

Forto: Jornada.net.com

La Paz se suma al “modus vivendi” de ciudades como Cochabamba, LLallagua, Caranavi, Uyuni, Tarija o algunas localidades de Chuquisaca que también están sin agua, no hace un par de semanas sino meses o años. El cambio climático con la consecuencia de pérdida de glaciares, la pérdida de lagos como el Poopó se suma a la contaminación ambiental provocada en aguas y tierras por la minería trasnacional y cooperativizada, como en Huanuni, LLallagua, Pilcomayo o Bermejo.

Sin embargo que la sede de gobierno haya ingresado a esta crisis, ha permitido que el asunto tome una extraordinaria relevancia debido a que son más de dos millones de personas afectadas, donde desde el MAS hasta los opositores burgueses intentan sacar alguna ventaja posicionándose ante las próximas elecciones del... 2019. Sí, aunque parezca mentira la escasez del agua está detonando la aparición de los demonios y las pasiones electorales sin límite alguno. Así el oficialismo, principal responsable por la desastrosa gestión de la represa de Hampaturi y la tardía reacción gubernamental, intenta ganar unos puntos con expediciones aéreas de Evo para encontrar lagunas y ojos de agua susceptibles de alimentar la represa. El vicepresidente, juega al aguatero cargando baldes de los camiones cisterna, y todos juntos le echan la culpa al calentamiento global.


Foto: Miriam Chávez
Imagen: Cabildo convocado por la FEJUVE exige municipalización de EPSAS

Entre tanto, el alcalde de la ciudad de La Paz de SOL.BO (Soberanía y Libertad) y la alcaldesa de El Alto de UN (Unidad Nacional) han exigido la renuncia de la ministra de agua y medio ambiente y solicitan la expulsión de las trasnacionales chinas, que según estos partidos serían las responsables de la aguda escasez de agua. Lo cierto es que mientras el MAS intenta esconder su responsabilidad en la administración de la empresa de aguas, el alcalde quiere hacerle morder el polvo con las supuestas empresas chinas difundidas en cientos de memes y post en las redes sociales. Ambos, han evidenciado tener algo en común: son enemigos de enfrentar a los responsables del cambio climático y de la creciente contaminación de aguas y tierras. El MAS durante estos años ha preservado todas y cada una de las empresas trasnacionales que operan en el país y ha entregado nuevas inversiones a empresas trasnacionales chinas como parte de los compromisos financieros en la toma de deuda. Por su parte nuestros alcaldes de La Paz y El Alto, han salido a reclamar la expulsión de las trasnacionales chinas, pero no dicen una palabra de Sumitomo en San Cristóbal, ni Sinchi Wayra ni todas las compañías extranjeras que operan en el país. Ambos son fanáticos del modelo extractivista y dependiente del país y enemigos de toda industrialización sostenible del campo y las ciudades. Se subordinan al imperialismo internacional, sea este “occidental y cristiano” u “oriental y budista”. Pero hay algo más en esta vorágine racionadora del agua, ambos son enemigos de los trabajadores del campo y la ciudad. Lo pudimos ver semanas atrás cuando la policía, al mando del oficialismo reprimió a los trabajadores de la basura enfrentados a Revilla.

¿Y la izquierda?

Como esta carencia ha golpeado fundamentalmente las zonas bajas de la ciudad, donde moran las clases medias y altas, la violencia verbal y la prematura campaña electoral también ha pegado un salto, llegando al extremo en que las informaciones que se difunden sobre presencia de chinos en el Illimani o Hampaturi, nadie la puede verificar, unos las desmienten y otros las reafirman, siendo condición para esto, simpatizar con uno u otro campo burgués. El motor para la lucha ya no es el agua sino las elecciones. El agua sólo es un instrumento más en esta pelea. Se ha podido ver como se vende a 300bs las cisternas de agua que abastecen a los amigos tanto del gobierno central como municipal. El mismo Vicepresidente recurrió a estos mecanismos de abastecimiento que solo pueden pagar los ricos o los que tienen cargos altos en el Estado, ya que no solo es necesaria la plata sino contar con los tanques capaces de almacenar esa agua. En esta pelea de dos campos burgueses, el oficialista y el opositor, han quedado pequeños grupos e individualidades algunos autotitulados anarquistas, autonomistas y hasta “revolucionarios” que sin embargo no han podido escapar a la dinámica electorera y lejos de formular un plan independiente para esta crisis se han limitado a ser correa de transmisión de la oposición. Es lamentable observar como muchos de estos individuos y grupos le dieron militantes al gobierno del MAS o llamaron a votar por él durante los primeros años y hoy, aunque no tienen ninguna posibilidad de participar en eventuales elecciones se han convertido en fogoneros de SOL.BO o UN. En realidad solo han cambiado de patrón ya que la lógica política “campista” con la que se mueven no ha cambiado. Antes apoyaban el “menos malo” que era el MAS frente al MNR, ahora creen que apoyan al “menos malo” frente al MAS. Esta lógica que lamentablemente la izquierda radical sostiene, es enemiga de forjar y pelear por una estrategia obrera independiente, única forma de defender y luchar por la independencia política de los trabajadores y encarar un plan de emergencia hídrica nacional.

Por un plan obrero y popular de emergencia hídrica

Desde la Liga Obrera Revolucionaria por la Cuarta Internacional (LOR-CI) consideramos urgente denunciar esta champa guerra de oficialistas y opositores que se hace a costa del sufrimiento de cientos de miles de trabajadores y trabajadoras que ven como el agua se agota y la crisis ambiental y ecológica se agrava con la irresponsabilidad en la gestión y la administración nacional y local. Los trabajadores deben imponerle a sus sindicatos y organizaciones matrices la elaboración inmediata de un plan de lucha democráticamente discutido para imponer un plan hídrico de emergencia basado en los que más sufren esta situación, los trabajadores, sectores populares, campesinos e indígenas.

-  Sólo los trabajadores conocen el manejo de la represa y la distribución de agua. Basta que EPSAS sea un botín de cuoteo político! Debemos imponer la administración obrera colectiva de la empresa expulsando a los funcionarios que han conducido a esta crisis.
-  Conformar un comité de emergencia independiente formado por las organizaciones obreras, campesinas y vecinales, las cuales deben pronunciarse inmediatamente y romper con el gobierno, para elaborar un plan de acopio y administración colectiva de los recursos con participación de los profesionales y estudiantes universitarios de las carreras de ingeniería e hidráulica.
-  Condonación de deudas y subsidios para la adquisición de agua en las barriadas obreras y populares.
-  Impuestos progresivos y elevados al consumo de agua de las familias ricas quienes llenan piscinas privadas, yacuzzis y saunas mientras la población no tiene ni un vaso de agua limpia!

Sin embargo esto es más profundo ya que hay un daño ecológico provocado por la ambición y la voracidad capitalista.

-  Por lo tanto es imperioso la nacionalización de todas las empresas mineras sin indemnización alguna y su puesta en funcionamiento con la administración obrera colectiva.
-  Las cooperativas mineras deben reconvertirse en empresas estatales controladas por sus trabajadores de base expulsando a los cooperativistas ricos y empresarios.
-  Es urgente la elaboración de un plan de contingencia medio ambiental entre las comunidades campesinas y los obreros al mando de estas empresas para llevar adelante una explotación racional de los recursos sin contaminar las aguas y las tierras, haciendo desaparecer la lógica empresarial de reducir costos sociales y ambientales sin importar las consecuencias.
-  Las empresas de bebidas y aquellas que consumen como materia prima principal el agua deben estar sujetas al control obrero y vecinal colectivo para impedir el derroche y garantizar una producción racional.

Estas son algunas de las medidas básicas que es necesario poner en movimiento antes de que la catástrofe ambiental en marcha sea completamente irreversible.

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