Géneros y Sexualidades

Teletrabajo y Cuidados: los límites entre lo personal y lo laboral

El miércoles salió una noticia que revela la situación que muchas de nosotras estamos atravesando en esta pandemia.

Giselle Quiña

Estudiante Joaquín V. González y militante de Pan y Rosas

Viernes 22 de mayo | 14:52

Desde que la pandemia por el coronavirus empezó a afectar a la Argentina y se declaró el aislamiento social, obligatorio y preventivo, miles de mujeres tuvimos que realizar tareas laborales desde nuestros hogares. Primero se suspendieron las clases presenciales, para muchas de nosotras fue bastante difícil pilotear una semana sin escuela y poder hacernos presentes en nuestros puestos de trabajo.

En el momento que se declara la cuarentena para todas las ramas, incluidas las no esenciales, el estrés que vivimos quienes además de trabajar en nuestras casas somos madres, se desencadenó como fichas de un dominó imparables.

Algunas de nosotras pudimos quedarnos en casa con nuestros hijos pero ese de estrés aumento a niveles siderales, ya que mantener las tareas del hogar, la jornada laboral, la crianza de los pibes y en algunos casos hasta cursar se volvió una tarea titánica difícil de poder llevar a cabo. Los límites entre lo personal y lo laboral se desdibujan a pasos agigantados mientras nosotras debemos repensar cómo sostenemos esta crisis existencial, económica y sanitaria.

Según un relevamiento del Observatorio Gente en Movimiento casi la mitad de las mujeres empleadas no tienen con quien dejar a sus hijos e hijas en el caso de que la patronal solicite que se apersone en sus puestos de trabajo. Esto que ayer salió por el medio de infogremiales .

Lo que deja al descubierto es que, además de entre las personas más afectadas durante estos dos meses de aislamiento, somos también mayoría en muchos sectores esenciales: estamos en la primera línea de los hospitales, los geriátricos y muchos servicios que siguen funcionando.

Y las más afectadas por los índices de precarización: en los jóvenes de menos de 30 años 7 de cada 10 se encuentra en situación de precariedad absoluta y más de la mitad son mujeres.

Los índices aumentan cuando ponemos la lupa en los sectores que trabajan de manera precaria o informal, o si tenemos en cuenta las zonas geográficas. Cabe aclarar que lo que se puso ayer de manifiesto en el articulo solo es válido para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Lo que no se dice en esta pandemia

Mientras los medios se encargaron de hacernos responsables del cumplimiento del aislamiento obligatorio, sin tener en cuenta no solo las condiciones materiales que cada uno posee para llevarlo a acabo, ni las condiciones laborales, ni todas las situaciones difíciles que enfrentan muchas mujeres en sus hogares, como la violencia de género que durante el aislamiento ha ido en crecimiento, siendo un femicidio cada 24 hs

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Además se calcula que el 49% de las mujeres presentan un mayor agotamiento que antes del aislamiento ya que el reparto de las tareas del hogar siguen siendo asimétrica. cerca del 90% de las mujeres realizan el 76% de las tareas domésticas. Además se le suma la crianza de les niñes, quienes son otros de los grandes invisibles y afectados en su salud mental y física por el aislamiento. Se han visto y escuchado un sin número de ejemplos en donde niños de temprana edad han hecho retrocesos en sus aprendizajes, basta hablar con cualquier mujer que sea madre o ser parte de los tan famosos chats de padres.

En esta nota plantea que la cuarentena es un excelente momento de fortalecer vínculos, sobre todo por la supuesta desaceleración de los tiempos. Para muchas mujeres esto se vuelve imposible, hay que plantear la situación con total honestidad poniendo en la balanza el aceleramiento de las condiciones paupérrimas que muchos hogares sufren. El caso de Ramona Medina en la villa 31 destapó lo más profundo de lo putrefacto de esta sociedad plagada de desigualdades sociales, donde muchos niños y niñas no pueden acceder a un plato de comida en sus hogares y mucho menos al agua, algo tan esencial. La ayuda del Estado solo incluye un bolsón de comida en muy malas condiciones, el una IFE que dejó a muchos afuera y mientras se tiran la pelota si es responsabilidad nacional o de la ciudad. Las mujeres y sus hijos siguen siendo los más afectados.

Son responsables de precarizar nuestras vidas

Más que nunca las mujeres nos pondremos en la primera línea, organizadas con nuestra clase para dar todas estas peleas por una sociedad donde todes tengamos garantizado el derecho a la alimentación, a la educación, a la salud, al trabajo y a la vivienda, y terminar con todo tipo de opresión y explotación.

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