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Teletrabajo en el Indec: cuando el hogar se convierte en oficina

Con el “home office” los hogares de muchos trabajadores se convirtieron en oficinas, la vida familiar transcurre entre el trabajo, las tareas domésticas y la ayuda escolar a los niños. La jornada laboral se vuelve interminable ¿Cuándo comienza? ¿Cuándo termina? ¿El teletrabajo llego para quedarse? Voces y opiniones de trabajadores del INDEC

Mariana Elorga

Trabajadora del INDEC, Agrupación Magenta – Marrón en ATE

Martes 2 de junio de 2020 | 12:14

Teletrabajo y pandemia

La necesidad del gobierno nacional de mostrar solidez llevó a la instalación del home office de forma obligatoria para gran parte de los trabajadores del INDEC. Incluyendo el trabajo de campo. Esto genera y ha generado distintos problemas para la realización de la tarea de relevamiento de información sensible.

El teletrabajo no es algo nuevo, hasta el momento era una forma optativa que implicaba un “acuerdo entre las partes”. Acuerdo entre comillas, porque no es cierto que sea una relación entre pares.

La crisis de la pandemia convirtió al mundo en un gran laboratorio de teletrabajo. Todo lo que se puede hacer a distancia se convirtió en teletrabajo, de golpe sin ningún tipo de capacitación.

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Nuestros hogares se convirtieron en oficinas y nuestra vida familiar transcurre entre el trabajo de la oficina, las tareas domésticas y la ayuda escolar a los niños. Nuestra jornada de trabajo se vuelve interminable.

Uno de los problemas que tiene el home office es el de la jornada laboral. ¿Cuándo comienza? ¿Cuándo termina? Esto no está reglamentado y es un problema porque hay abusos, el trabajo nunca se termina siempre hay algo más para hacer. No te podes desconectar. Una de las cosas que se modifican con el teletrabajo es la percepción del tiempo. No hay fin de semana, ni feriados, todos los días son laborales. Te llaman a cualquier hora, siempre tenés que estar dispuesto.

  • “A veces no me doy cuenta del paso del tiempo y me olvido de comer…”
  • “Creo que con el teletrabajo se desdibuja la línea entre el tiempo del ocio y el tiempo dedicado al trabajo. Uno termina trabajando más horas, prácticamente full time. Cuando hay jefes que te llaman o tenés que usar la computadora que te dan para controlarte a la distancia” María José, trabajadora estatal.
  • “ Al final trabajo más que antes, al estar en casa soy yo la que hace las tareas domésticas, mi marido sale a trabajar y yo me quedo trabajando en casa y ayudando a mis hijos con la escuela” Mariana, trabajadora estatal monotributista.

Las chicas del teletrabajo

El home office o teletrabajo en medio de la cuarentena deja en evidencia muchos problemas relacionados con la jornada laboral y el trabajo de cuidados no remunerado, que realizan mayoritariamente las mujeres.

Asociamos la idea de home office a una ejecutiva en un ambiente calmo, impoluto, silencioso y con dispositivos de última tecnología. Pero la realidad se parece más a una docente dando clases virtuales, una empleada administrativa peleando con el Excel o una operadora de call center tratando de atender una llamada, en un ambiente compartido, con mala conectividad, poco espacio, desordenado y mezclado con la vida familiar (una minoría tiene un lugar exclusivo en el hogar). Esa mezcla entre familia y trabajo crece con el aislamiento social obligatorio.

Un decreto presidencial exceptúa a las personas de riesgo y a las madres con niños hasta 12 años de trabajar. Pero la realidad que esto no se cumple totalmente. Muchas madres con trabajo precarizado como nuestras compañeras monotributistas siguen trabajando por temor a ser despedidas. Ante esto, los sindicatos no dicen nada, repiten una vez más “quédate en casa”. Nada dicen de los trabajadores que trabajan por día que hace más de dos meses que no pueden salir a trabajar y que los tratan de convencer con una IFE de 10.000$ que no saben si van a poder cobrar ni cuándo.

Delicias del teletrabajo

Algunas compañeras, trabajadoras estatales, nos cuentan sus opiniones sobre la situación.

  • “Cambia mucho la situación si tenés hijos. Con mi pareja nos repartimos el tiempo de trabajo. Cuando uno teletrabaja, el otro se ocupa de los chicos” Bárbara, trabajadora estatal (resol.48).
  • “En mi caso, soy sostén de familia y soy yo para todo. Vivimos en un dos ambientes y compartimos el espacio para todo. Me lleva mucho tiempo ayudarla con la escuela” María Laura, docente.
  • “Nosotros no hacemos exactamente teletrabajo, hacemos llamadas a los negocios, pero no es fácil. Hago las llamadas con mi celular. Tengo una hija de 5 años que juega todo el día con el celu y no tengo computadora” Victoria, trabajadora estatal (resol. 48).
  • “Tengo 4 hijos y no puedo encontrar un lugar tranquilo y sin ruidos para hacer los llamados y hacer las encuestas” Mariana Trabajadora estatal, monotributista.

Estos problemas, para las mujeres, muchas jóvenes y jefas de hogares monoparentales, se combinan con las tareas de cuidado, que siguen y se multiplican en cuarentena. Si niños y niñas no van a la escuela, ¿quién los cuida? ¿Quién hace la tarea con ellos, quién se encarga de los juegos? Aunque es probable que el confinamiento en casa haya trastocado algunas realidades, las mujeres son las que dedican el doble del tiempo a estas tareas, indispensables y no remuneradas. Pasaba antes de la cuarentena y pasa ahora.

  • “Tengo que ayudar a mis hijos que están todos en edad escolar con la tarea. Tenemos una sola computadora. Con los años se fueron rompiendo los artefactos tecnológicos y no los pudimos reemplazar”

Durante la cuarentena, esta realidad se traduce en sobrecarga y jornadas que parecen no terminar.

El Estado Nacional no está exento de estas nuevas modalidades que no son más que nuevas forma de precarización laboral. Es más es el primer precarizador, ya que la mayoría de los trabajadores estatales son precarios con sus distintas formas de contratación. Al trabajar en casa, nosotros nos hacemos cargo de todos los gastos de electricidad, internet, teléfono entre otros. ¡Y nuestro sueldo es magrísimo! El sueldo promedio de los estatales no llega a cubrir la canasta básica familiar, o sea estamos bajo la línea de pobreza. No es como dicen, más beneficioso porque no gastamos en viáticos ni en comida. Nos quieren vender que es la mejor opción. Se trata nada más ni nada menos que de una reforma laboral velada, quieren cambiar los convenios colectivos de trabajo para poder avanzar en la precarización y posiblemente, que el home office sea la norma. Los grandes empresarios despiden y suspenden: ahí sí los sindicatos asienten y ponen la firma, siempre a espalda de los trabajadores. Muestra de esto es el pacto ente los sindicatos, el gobierno y la UIA de la rebaja salarial del 25% del salario de los trabajadores.

En un contexto de crisis económica, social y sanitaria los empresarios aprovechan para imponer una reforma laboral de hecho. Los despidos, suspensiones y rebajas salariales, permite mantener aislados y desorganizados a las trabajadoras y trabajadores que somos quienes movemos el país. Lamentablemente los gremios avalan estas medidas dejando a los trabajadores a merced de los intereses de los empresarios. Aprovechando y estimulando a los trabajadores que se queden en su casa y no salgan a la calle para pelear por sus derechos.

Pero ¿qué va a pasar cuando se retorne o volvamos a una nueva normalidad?

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El teletrabajo ¿llegó para quedarse?

Es muy posible que esa sea la idea de los empresarios. El teletrabajo golpea sobre los vínculos y la solidaridad entre trabajadores, propiciando una relación más individual frente a la patronal y limitando la posibilidad de organización para la defensa de los derechos laborales.

De ser así, va a ser necesario reglamentarlo para evitar abusos y defender los derechos de los trabajadores.

  • “Con el teletrabajo se pierde la parte social del trabajo. Fomenta el individualismo y imposibilita que los trabajadores se unan” María José, Resol. 48.
  • “En nuestro caso, esto sienta un precedente de que nuestro trabajo se puede hacer de forma remota, nosotros los trabajadores perdemos nuestro lugar de reunión, de discusión de reunirnos en asamblea. Estamos muy dispersos y desconectados”
  • “Es una herramienta un tanto peligrosa, porque a largo plazo en el caso de algún conflicto laboral es más difícil estando cada uno en su casa organizarse para hacerle frente a eso y también me parece importante algo que todavía no está regulado ,que son los gastos laborales como puede ser la luz, internet o el arreglo de las computadoras en el caso que fuera necesario o la compra de una nueva, son cosas que por ahora corren por cuenta del trabajador y eso me parece que debería ser regulado de otra manera” Bárbara, Resol. 48.

Por supuesto esto es sumamente útil para las patronales, no solo tienen menos gastos sino que se evitan los conflictos gremiales.

En los últimos días vimos a los jóvenes precarizados de las Apps y de las comidas rápidas que a pesar de pertenecer a gremios diferentes, comenzaron a organizarse en las redes virtualmente y convocaron a una marcha contra el trabajo precario el viernes 29/5. Estos jóvenes trabajadores nos muestran el camino de la unidad por un lado y de la organización en asambleas virtuales para discutir como organizar la lucha.

Es en este sentido que hay que prepararse y estar atentos a lo que se puede venir. Pero cabe preguntarse si todo trabajo puede ser realizado a distancia, incluso en el estado.

  • “En realidad nosotros no hacemos teletrabajo, hacemos encuestas por teléfono… no es fácil a veces no te quieren contestar
  • “El mayor problema son los supermercados chinos, son muchos precios y además está el tema del idioma” María José, encuestadora.
  • “Depende de la actividad. Esto es mundial y tiene que ver con el avance de la tecnología, creo que no se puede ir contra eso. Pero también entiendo que es necesario una regulación legal sobre el tema que no hay hasta el momento”
  • “El INDEC debe proveerte de los recursos o herramientas de trabajo” Victoria, encuestadora.
  • “Ante todo quiero decir que me siento dentro de uno de los sectores privilegiados en esta situación pues a pesar de no concurrir al lugar de trabajo sigo cobrando el sueldo. El trabajo se hace desde casa pero se hace”
  • “Hay un sector de la sociedad, de los estudiantes, que no puede acceder a esta clase de educación ya que no cuentan con los medios, o no tienen internet en sus casas o viven hacinados compartiendo con hermanos de todas las edades, padres y otros familiares y además con problemas económicos y con la incertidumbre de la situación” Sabina, docente escuela media Gualeguay.

De los comentarios generales se desprende que no estábamos preparados para esto, que no todos los trabajos pueden realizarse a distancia, que no se puede reemplazar el aspecto social del trabajo y que esto es caldo de cultivo para avanzar en la modificación de los convenios colectivos de trabajo, en la flexibilización y tercerización del trabajo, que todo trabajador puede ser reemplazado por otro sin motivo y sin ningún tipo de indemnización.

Por todo esto tenemos que estar atentos, seguir el ejemplo de los trabajadores de Rappi, Glovo, etc. Ellos se vienen organizando y formaron una “Red de trabajadores precarizadxs, informales y desocupados”. Hacer asambleas virtuales para intercambiar impresiones, para estar preparados para enfrentar los coletazos de la cuarentena y del teletrabajo. No vaya a ser que nos quieran imponer nuevas reglas o quieran mantener esta nueva forma de trabajo. También los trabajadores de Mondelez nos muestran que se puede y vale la pena luchar. Con su lucha lograron que la empresa de marcha atrás con las suspensiones de los trabajadores de la planta Victoria de la zona Norte. Estas estaban avaladas por la burocracia de la alimentación y el Ministerio de Trabajo.

Si tenemos que volver a trabajar que sea con los cuidados imprescindibles para evitar contagios, y seamos los trabajadores quienes discutamos en asamblea estas condiciones y todo lo que respecta a nuestro trabajo. La CYMAT (Comisión de condiciones y medio ambiente de trabajo) es un organismo formado por el gobierno y los gremios que no refleja las necesidades e intereses de los trabajadores. Desde la Agrupación Magenta-Marrón de ATE planteamos que somos los trabajadores desde las bases los que tenemos que organizar Comisiones de higiene y seguridad para cuidar y garantizar las mejores condiciones para el trabajo de todos y discutir los protocolos necesarios, ya que somos los únicos que cuidamos nuestros intereses y exigir a los sindicatos nuestras reivindicaciones. Estas comisiones tienen que estar conformadas por trabajadores, independientemente de la sindicalización y el tipo de contratación, como hicieron los trabajadores aeronáuticos logrando la reincorporación de dos compañeros despedidos por denunciar la falta de condiciones de higiene y seguridad para trabajar.

Los gremios estatales, se tienen que poner a la cabeza de las demandas de los trabajadores en tiempos de pandemia. Pero ¿qué podemos esperar de algunas direcciones sindicales como UPCN si su central, la CGT, firma un pacto con la UIA y el gobierno para bajar salarios un 25% y para suspender trabajadores? Tenemos que exigir a las direcciones de ATE Capital y ATE Nacional llevar adelante consecuentemente la lucha por un salario acorde a la canasta familiar, el fin de la precarización laboral, el pase a planta permanente, y porque no tenemos que ser los trabajadores estatales los que paguemos la crisis. Uniéndonos y coordinando con los trabajadores que se están organizando. El ejemplo de la juventud trabajadora precarizada nos marca el camino.







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