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PRECARIZACIÓN LABORAL

Telefónicos: balance de una década de peleas contra la precarización y la tercerización

La experiencia de los telefónicos muestra como las bases han logrado organizarse para imponer sus demandas y los límites de las conducciones sindicales de Foetra, Uocra y Comercio.

Ana Goussies

Delegada Foetra | Agrupación Violeta | @AnaGoussies

Jueves 18 de agosto de 2016 | Edición del día

Frente al debate abierto en torno a la flexibilización laboral y los derechos de los trabajadores en el Gobierno de Macri -que con un gobierno de CEO pretende avanzar y profundizar las leyes que logró imponer Menem en los 90 y que se mantuvieron intactas durante los 12 años de gobiernos kirchneristas- examinamos aquí la situación de los trabajadores telefónicos hoy, sus luchas y organización para enfrentar los distintos tipos de precarización existentes en el sector, así como también el rol de la conducción kirchnerista de Foetra, el principal sindicato telefónico.

Si vamos hacia atrás en el tiempo, en el convenio del año 75 de Entel, todos los trabajadores estaban en planta, incluyendo los de limpieza, mantenimiento y porteros. Todos con los mismos derechos que cualquier otro trabajador. La dictadura primero, y los gobiernos que continuaron fueron quitando conquistas.

Hoy la tendencia es a reemplazar trabajadores en planta por trabajadores tercerizados (cuya antigüedad tiene un promedio de 10 años y en algunos casos llega a los 20 años).

Frente a esta situación, las direcciones de los sindicatos de Uocra y Comercio son garantes de esta división entre los trabajadores y del mayor grado de explotación. La dirección de Foetra, por su parte, a pesar de su cambio en el discurso a favor de pelear por el pase a planta, en estos años, solo logró en estos 20 años que lleva en la conducción, el pase de algunos cientos de trabajadores, sin plantear una lucha estratégica por acabar con la tercerización de conjunto, dejando de lado esa pelea, adaptándose a las exigencias de las patronales.

Foetra Bs. As: garante de la continuidad en la división de los telefónicos

Durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, los trabajadores tercerizados quedaron fuera de la llamada “década ganada”.

En muchos casos, sectores de esos trabajadores se han organizado y han dado ejemplares luchas contra la precarización laboral, como parte del sindicalismo de base que surgió en respuesta a las barreras de las direcciones sindicales tradicionales.

En el 2001, en medio de la crisis política del “que se vayan todos”, los jóvenes pasantes de los call center de Telefónica -precarizados por un convenio de pasantías entre la Universidad de Buenos Aires y las empresas-, se organizaron clandestinamente. Con la toma de edificios, consiguieron primero que la dirección de Foetra tenga que tomar su reclamo -que se negaba a llevar adelante diciendo que “eran estudiantes y no telefónicos”- y luego el pase a planta y fin de las pasantías fraudulentas.

En el 2005 fue la lucha de los trabajadores del call center de Atento, encuadrados en el convenio de Comercio. “Atento es Telefónica” denunciaban los pibes en las movilizaciones, ya que realizaban las mismas tareas que los trabajadores de planta. El sindicato de Comercio defendía la tercerización y garantizaba las condiciones laborales a favor de las empresas. La conducción de Foetra impulsó esta lucha sin plantear la unidad con los efectivos, y evitando que se extendiera al resto de los call center, aislando el conflicto, y llevándolo a la derrota, lo cual fue aprovechado por la empresa para avanzar en el vaciamiento del sector, dejando sin tareas a los trabajadores que resistían. Solo un puñado de trabajadores logró el pase a planta luego de varios años y acciones legales.

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Las telefónicas también tercerizan las tareas técnicas a través del convenio de Uocra. Retesar, Radiotrónica, Tel y Cobra son algunas de las empresas para las que miles de telefónicos trabajan en todo el país. El grado de precarización laboral es tal en estos casos, que estas empresas retienen todos los meses a los trabajadores una parte de su salario para la Libreta del Fondo de Desempleo, naturalizando así los despidos en este sector. También existen empresas subcontratistas, que las hay por decenas, una segunda cadena de tercerización que se traduce en peores condiciones donde ni siquiera se respeta el flexibilizado convenio de Uocra.

En el 2006 los trabajadores de las contratistas se organizaron por el convenio telefónico. Luego de varias denuncias en Foetra solicitando su intervención, cientos de trabajadores irrumpieron con una marcha al Ministerio de Trabajo, sacando a la luz el flagelo de la tercerización. Trabajadores de la Agrupación Violeta impulsaron una campaña de apoyo logrando la adhesión de casi mil efectivos, consiguiendo así que la dirección de Foetra tenga que llamar a un paro de conjunto.

En ese momento, por primera vez, asambleas en común entre trabajadores de planta y de las contratistas forjan una peligrosa unidad para las patronales, que pone en vilo a las telefónicas con 40 días de lucha con paros y toma de edificios, con un acatamiento casi total del conjunto de los telefónicos. Las experiencias anteriores habían dejado huella.

Las empresas y el Gobierno tomaron nota de lo que podría significar un triunfo de los telefónicos, que podía extenderse a otros servicios y empresas. Para desactivar el conflicto firmaron un acta en la que se comprometieron a discutir el convenio en el transcurso de un año. La conducción de Foetra decidió, en un plenario sin mandato de los edificios y sin el voto de los trabajadores tercerizados, levantar la lucha, acatando la decisión del Gobierno. Una vez más se le daba la espalda a trabajadores que sufrían la tercerización laboral en aras de las ganancias de las telefónicas.

Una alternativa a la política de la conducción de Foetra

La Agrupación Violeta, que cuenta entre sus filas con militantes del PTS e independientes, siempre levantó la bandera del pase a planta y acompañó todas estas experiencias de lucha de los trabajadores aportando a su organización y estando en primera fila en cada una de sus luchas, de manera independiente, marcando los límites de la conducción de Foetra.

Tanto en la lucha de los pasantes como la de los contratistas, la Agrupación Violeta fue una herramienta para potenciar la organización de los trabajadores, dando pelea en asambleas y plenarios de delegados. Por el contrario, la Agrupación Naranja, impulsada por el Partido Obrero, fue parte de la Comisión Directiva de Foetra durante 10 años, desde 1997 a 2007, avalando todas estas prácticas, sin romper los acuerdos burocráticos con la Lista Azul y Blanca de Iadarola y Marín.

En el 2010, la lucha de los trabajadores ferroviarios y el asesinato de Mariano Ferreyra volvió a poner en cuestión la tercerización laboral mostrando el rol del Ministerio de Trabajo a cargo de Tomada, y de la burocracia sindical de Pedraza y la Lista Verde que dirige el sindicato de la UF, para mantener la división de los trabajadores y defender sus negocios millonarios.

En ese año, y frente a la claudicación de Foetra luego de la lucha del 2006, con una asamblea de más de 300 tercerizados en el auditorio de ATE Nacional, se conformó el sindicato de Uettel, dentro de la CTA autónoma, en el 2010. Su dirección fue votada por aclamación, sin urnas, con el compromiso de convocar a elecciones a los 6 meses. Esto no ocurrió. Esta nueva dirección burocrática, fue incapaz de pelear por la organización del conjunto. A pesar de algunos puestos de delegados, su dirección nunca tuvo como perspectiva conformar un gran cuerpo de delegados con mandato de bases de los tercerizados para enfrentar los ataques de las empresas, y luchar por el convenio y la planta permanente, en unidad con los efectivos. Este planteo fue una de las peleas que dieron los tercerizados de la Agrupación Violeta a la vez que participaron de cada lucha que dio este sindicato y los trabajadores, buscando siempre la unidad entre efectivos y tercerizados.

También los trabajadores de limpieza, en su mayoría mujeres, se han organizado en estos años para enfrentar los despidos y traslados que se dan en estos sectores, como ocurrió en 2014 cuando Todoli rescindió contrato con varios edificios de Telefónica y un sector de trabajadoras junto a delegadas de la Agrupación Violeta resistieron y lograron mantener los puestos de trabajo. La directiva patoteril del Som, sindicato de maestranza, intentó desarticular esa organización.

Un ejemplo de organización independiente y de la pelea contra la tercerización, son los trabajadores tercerizados de Aerolíneas Argentinas, de la empresa Falcon, que conquistaron una comisión interna clasista y combativa y, recientemente, han logrado mantenerla a pesar de todas las maniobras y trabas de la burocracia de Upadep y las patronales, aumentando la participación de los trabajadores en las elecciones, ganando hace días la interna con el 73% de los votos.

Para enfrentar el ajuste de Macri hay que acabar con la precarización laboral

Hoy los jóvenes del sector celulares también vienen haciendo esta experiencia. Hasta el 2012 estaban encuadrados en el sindicato de Comercio, sin posibilidad alguna de organización. Luego, a través del Ministerio de Trabajo, Foetra consiguió la representación de los trabajadores de las oficinas comerciales de atención al público de Personal, Movistar y Nextel. La representación, permitió que tengan delegados y poder defender cuestiones básicas que las empresas no respetaban. La unidad con los efectivos de la telefonía fija permitió conquistar cierto grado de estabilidad laboral. Nextel, que es parte del grupo Fintech/Cablevisión, socia de Clarín, despidió el 29 de Marzo de este año, a más de 50 trabajadores, además de atacar la organización gremial con “retiros voluntarios”, vaciamiento y persecución. En respuesta, más de 2000 telefónicos se movilizaron masivamente en defensa de los puestos de trabajo el dia 7 de Abril frente a la convocatoria de Foetra. Mientras que Claro, del multimillonario mexicano Carlos Slim, uno de los cinco hombres más ricos del mundo, no ha aceptado la representación de Foetra y los trabajadores siguen bajo el convenio de Comercio.

Quedan en Comercio todavía todos los trabajadores de los sectores técnicos, y los miles de trabajadores tercerizados por agencia, de las empresas de celulares. Hoy, tanto Nextel como Arsat, empresa satelital estatal, cuyos trabajadores están encuadradados en Foetra con otro convenio, se negaron a aceptar el último acuerdo paritario firmado por el resto de las empresas telefónicas, y los trabajadores de estas empresas continúan en conflicto.

Sin embargo, a pesar de esto, los trabajadores de la telefonía móvil que ya se encuentran encuadrados en convenio de Foetra continúan precarizados, ahora bajo un nuevo convenio telefónico, que mantiene las condiciones laborales anteriores: jornada laboral de 9 horas, escalas salariales menores (arrastran las de Comercio), menor representación gremial y otras inequidades.

Recuperar la unidad entre efectivos, tercerizados, contratados, es estratégico para los intereses de los trabajadores, para poder enfrentar con más fuerza el ajuste del Gobierno de Macri y los ataques de las patronales.

Por eso, en la más amplia unidad, la lucha por conquistar el pase a planta permanente, para terminar con las divisiones en las filas obreras, es una cuestión estratégica para cualquier organización que se proponga luchar en serio por mejorar las condiciones del conjunto de los trabajadores.

La experiencia de los trabajadores telefónicos muestra como las bases han logrado organizarse para imponer sus demandas y los limites de las conducciones sindicales en alianza con el Gobierno kirchnerista y las empresas telefónicas, para seguir manteniendo sus cuantiosas ganancias a costa de la división entre los trabajadores efectivos y tercerizados. Disponibilidad para la lucha sobra, lo que se necesita es una dirección independiente de los gobiernos de turno y de las patronales.







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