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Telecom y Cablevisión: ¿una fusión al servicio de quién?

Cómo afecta a trabajadoras y trabajadores de telecomunicaciones la concentración monopólica más grande de la historia argentina en el rubro. Un debate necesario para defender las condiciones laborales.

Lorena Billone

Delegada FOETRA Agrupación Violeta | @LorenaBillone

Florencia Saracho

Trabajadora Docente y Telefónica

Martes 3 de abril | Edición del día

No se puede comenzar a hablar de la fusión entre Telecom y Cablevisión sin hacer, al menos, un breve repaso por diferentes hechos que nos ubican hoy ante la concentración más grande de la historia argentina en materia de comunicaciones. Ni tampoco dejar de recordar que esto no está por fuera de los ataques del gobierno de Macri y su ceocracia.

De la dictadura obtuvieron Papel Prensa. Con Alfonsín tomaron Radio Mitre. Bajo el menemismo, se hicieron de Canal 13. Con De la Rúa, la reforma de la Ley de Radiodifusión y el Plan Nacional de Televisión, les permitió la adquisición de radios y canales de televisión abierta en todo el interior del país. Néstor Kirchner aportó su granito de arena firmando el decreto que avalaba la fusión de Multicanal y Cablevisión.

Pero el regalo más grande se lo hizo el año pasado Mauricio Macri al dar el visto bueno a la fusión entre Telecom y Cablevisión, esta última controlada en un 60 % por el Grupo Clarín de Héctor Magnetto y un 40% por Fintech del mexicano David Martínez. Resta decir que el Grupo Clarín le brindó una gran ayuda política al gobierno de Cambiemos en la campaña electoral y aún hoy continúa ocultando o resaltando ciertas informaciones para mostrar un gobierno fuerte.

Mientras se esperaba la aprobación del Enacom, que finalmente se concretó en diciembre de 2017, un mes antes se conoció que las empresas de conjunto obtuvieron, entre enero y septiembre de dicho año, una ganancia neta de $ 12.755 millones, de la cual se supo que más de la mitad había sido aportada por la compañía de telefonía móvil Personal.

La Inspección General de Justicia (IGJ) aprobó también la absorción de las empresas de telecomunicaciones Sofora, Nortel y Personal. Ahora la última palabra la tiene la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) y el grupo no se queda de brazos cruzados. Hace poco más de un mes, Macri recibió en la Casa Rosada a Carlos Moltini, actual CEO de Telecom, quien prometió inversiones por U$S 5.000 millones entre 2018 y 2020. De más está decir que si el Presidente recibió a Moltini es porque da por descontado que la operación contará con el visto bueno de dicha entidad.

¿Qué pasa con los trabajadores telefónicos y de Cablevisión?

No podemos negar el necesario desarrollo y extensión de las telecomunicaciones a nivel mundial. El avance de la fibra óptica, por ejemplo, brindará mejores conectividades en el globo. El problema resulta que esos avances se dan con mayor precariedad laboral.

Por ejemplo, la fibra óptica es instalada en su gran mayoría por personal tercerizado, trabajando a destajo, totalmente precarizado, como sucede en Telefónica/Movistar.

Durante décadas las empresas telefónicas han acrecentado sus ganancias a costa de avanzar enormemente en la tercerización y precarización de las tareas. Los sectores de Seguridad, Maestranza, Call centers y áreas técnicas de reparación e instalación de líneas tienen un gran índice de tercerización. Esos trabajadores tienen una jornada laboral mayor, un sueldo mucho menor y condiciones absolutamente precarias. Al punto en que esta precarización se ha cobrado la vida de trabajadores telefónicos.

Estamos ante una profundización de la política que comenzó con el menemismo y continuó durante los doce años de gobierno kirchnerista en materia de tercerización y precariedad laboral.

La división entre los trabajadores, incluso los efectivos, es moneda corriente y una “herramienta” que las empresas utilizan para presionar a quienes tienen mejores condiciones. Sin embargo, los trabajadores de Personal (y todas las móviles) tienen una jornada laboral dos horas mayor a los de telefonía fija, mientras cobran salarios muy inferiores.

En las oficinas de atención personalizada, los trabajadores viven constantemente escenas de violencia por parte de clientes furiosos por la deficiencia del servicio y los altos costos.

En la mayoría de los call centers se ha aplicado la polifunción, es decir que los trabajadores hacen el doble o triple de trabajo al mismo precio. Además cuentan con una alto índice de enfermedades profesionales, producto de lo mencionado anteriormente.

Desde el mismo anuncio de la fusión, Telecom ha intensificado su persecución a los trabajadores que faltan por enfermedad, sin importar su debida justificación. Desconoce certificados médicos, envía a los trabajadores a profesionales que trabajan para la empresa y que contradicen diagnósticos de los médicos de los trabajadores, dándoles el alta sistemáticamente a pesar de estar enfermos. Y esto lo acompaña con descuentos y sanciones. Sin ir más lejos al inicio de la fusión ya comenzaron con traslados compulsivos.

A esto se le suma la enorme devaluación del salario, colocando al de un trabajador telefónico entre los más bajos de las empresas de servicios, producto de magros acuerdos salariales firmados durante años por la conducción sindical.

El gremio telefónico tiene una importante tradición de lucha. Foetra, el sindicato más importante, ha sabido estar en las calles y conseguir conquistas importantes, como la jornada laboral de siete horas.

Pero de un tiempo a esta parte, la conducción del sindicato ha permitido el avance de las empresas, agregando al convenio categorías de mayor carga horaria, firmando actas (muchas a espalda de los trabajadores) mediante las cuales paulatinamente se van desmejorando las condiciones laborales de los trabajadores. Por eso debe haber un convenio único de todos los trabajadores telefónicos, manteniendo las condiciones del convenio de la fija.

¿Existe la fuerza para enfrentar la política de las empresas y del gobierno de Macri que representa sus intereses? Por supuesto. Las movilizaciones de las jornadas del 14 y 18 de diciembre pasado lo demostraron. Donde la aprobación de la llamada reforma previsional se transformó en una costosa derrota política para el oficialismo. El mismo 8M y el 24M siguieron demostrando la capacidad de movilización que tenemos los trabajadores, que si no puede desarrollar todo su potencial se debe a la política de la dirigencia peronista. 

Un debate necesario en defensa de las condiciones laborales

El jueves 15 de marzo se realizó una Audiencia Pública en el Congreso en la que se debatió el proyecto de rechazo a esta fusión, presentado por la diputada Romina Del Plá (PO-FIT) y acompañado por numerosos diputados. Participaron de la audiencia también Nathalia González Seligra (PTS-FIT), Fernanda Raverta (FPV), Leopoldo Moreau (FPV), Néstor Pitrola (PO-FIT) y decenas de trabajadores activos y jubilados y delegados telefónicos, de Enacom, de Televisión, entre otros.

Carlos Artacho, miembro de la Comisión Directiva de Foetra por la oposición e integrante de la Agrupación Violeta, declaró al respecto que “hace tres años estamos peleando por los bonos movilizándonos miles de telefónicos, no sólo con la presentación del proyecto sino organizándonos en las calles. Desde la Violeta denunciamos las consecuencias que puede tener esta fusión para los usuarios y los trabajadores telefónicos”.

“Se tienen que garantizar los puestos y las condiciones de trabajo del convenio único telefónico, las conquistas de los telefónicos tienen que seguir vigentes por medio de la movilización de los trabajadores también, exigiendo a la conducción del sindicato que se pronuncie y convoque a un plenario de delegados con mandato y asamblea general para que el conjunto de los telefónicos seamos parte de discutir sobre una fusión de esta magnitud, en defensa de los intereses de los trabajadores e independiente de las patronales”, sentenció Artacho.

Y agregó que “por otro lado la convergencia también afecta desfavorablemente a los trabajadores porque se unifican la telefonía fija con la móvil pero con un convenio a la baja para los trabajadores de las móviles, casi con las mismas condiciones que mantenía el convenio de comercio. Por lo que es fundamental luchar por el pase a convenio telefónico de todos los trabajadores de la móvil y los tercerizados. No podemos dejar pasar la precarización laboral ni permitir que estas empresas avancen sobre nuestro convenio”, afirmó.

Quienes firman esta nota somos también integrantes de la Agrupación Violeta y desde este lugar es que entendemos como una tarea fundamental de los telefónicos (como parte de la clase obrera de conjunto) pelear por la reestatización y nacionalización de las telecomunicaciones sin indemnización a las empresas, que sean administradas bajo gestión de sus trabajadores y los usuarios populares para que éstas cumplan una verdadera función social.

Solo así pueden las comunicaciones estar vinculadas a las necesidades de los sectores populares, brindando un servicio con todos los avances tecnológicos, con gratuidad del servicio a las escuelas y hospitales públicos, a los jubilados y desocupados. Hoy mismo, con las enormes ganancias de las empresas, se podría brindar un servicio universal para los sectores más necesitados de la población.

Acompañamos también la presentación de todo proyecto de ley que vaya a favor de los trabajadores, pero tenemos en claro que, si no es con la organización de miles de trabajadores, y la movilización en las calles, ningún proyecto a favor de los trabajadores nos será posible.

Desde el sindicato Foetra Bs. As. no se han propiciado los debates necesarios que debemos tener los trabajadores y las trabajadoras telefónicas ante estas fusiones, avances tecnológicos y cambios en las condiciones laborales. Mucho menos se ha instalado el tema ante los usuarios populares. Solo desde los sindicatos nos podemos dar un debate franco al respecto de un servicio eficiente. Una campaña a nivel nacional que nos permita instalar el tema no solo por el importante rol que jugamos los trabajadores en las empresas de telecomunicaciones, sino sobre el rol que ocupan las mismas al servicio de la mayoría popular. Los telefónicos nos podemos organizar y salir a luchar, fuerza hay.

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