Géneros y Sexualidades

OPINIÓN

Syriza, el olvido de las mujeres, la alianza con la derecha homófoba y la Iglesia

La escasa atención de Syriza hacia la agenda de derechos de las mujeres y las personas LGTB en la campaña electoral, su alianza con el partido de derecha Griegos Independientes y acercamiento con la Iglesia Ortodoxa, ha provocado gran decepción a los movimientos de mujeres y feministas.

Cynthia Lub

Barcelona | @LubCynthia

Andrea Villa

Barcelona | @AndVilla_

Viernes 30 de enero de 2015 | Edición del día

Las primeras voces críticas al nuevo gabinete de Alexis Tsipras han sido las de las mujeres: el nuevo gabinete del primer ministro Alexis Tsipras cuenta con 12 miembros, entre los que no hay ninguna mujer. Sí hay varias viceministras, como Maria Kollia en Interior, Elena Kuntura en Turismo, Nadia Valavani en Finanzas, y Rania Antonopoulos en Empleo.

Sin embargo, esto es expresión de lo que las mujeres del movimiento feminista de Grecia vienen cuestionando antes de la formación del nuevo gabinete de Gobierno, que es la ausencia de reivindicaciones de los derechos de las mujeres en la campaña electoral.

El mismo lunes, el comité editorial de la revista Το Μωβ (To Mov, que significa "Morado" en griego) publicó una editorial -traducida al castellano por la Coordinadora Feminista estatal del Estado español- en la que denuncia que Syriza hizo caso omiso a los derechos básicos de las mujeres, “Hay temas de los que no se ha oído hablar en la campaña electoral: la desigualdad salarial, la violencia machista, el trabajo doméstico no remunerado. Ni siquiera hemos oído promesas de cambio sobre ninguno de estos temas”, denuncia la editorial.

Para Syriza la cuestión de género es un tema “especial” que va “a parte” de la lucha contra la austeridad. Y esta lucha, traspasa cualquier “transversalidad” a tal punto que esta ausencia de mujeres se reemplazó por el cargo de máximo jefe civil de las fuerzas armadas a Kammenos, del partido nacionalista de derecha Griegos Independientes, famoso por las propuestas de “pureza de sangre” para en el ejército y la policía y por su fuerte ideología xenófoba. Es decir, un enemigo de la lucha por los derechos de las mujeres o los homosexuales y miembro de un partido nacido de Nueva Democracia.

Toda una transversalidad llena de contradicciones, como es gobernar con un partido “anti rescate” y “anti troika”, pero de ideología conservadora, xenófoba, antisemita, nacionalista, homófoba y defensora de la Iglesia ortodoxa. Y que poco tardó en develar sus primeras claudicaciones, contra las que las mujeres fueron las primeras en alzar la voz.

Porque en toda la gran catástrofe social griega, las mujeres han tenido un importante protagonismo, que hoy el movimiento feminista denuncia que Syriza ha menospreciado y no ha reconocido la importancia del feminismo en las luchas y en la defensa de los cambios que pretende implementar. “Las mujeres nos enfrentamos, hoy, a las repercusiones del colapso del estado social y del sistema nacional de salud, que nos obligan a remplazar los cuidados sociales que antes proporcionaba el Estado por nuestro propio trabajo (…) La violación de nuestros derechos laborales permite que los empleadores actúen de manera arbitraria y discriminatoria, a la vez que se reducen las estructuras de apoyo a las víctimas de violencia machista o del tráfico de mujeres. Si bien esto ya sucedía durante la crisis, el deterioro durante los último 4 años es significativo”, dice la editorial de la revista de To Mov.

Sissy Vovou, destacada dirigente de Syriza, en una entrevista hecha por el diario.es, da cuenta de la falta de compromiso con la igualdad de género: hasta 2010 había sido más fácil presionar para que se incluyeran medidas feministas a nivel de funcionamiento interno, pero desde que se entró en la carrera electoral volvió el “ahora no toca”.

Sin embargo, el movimiento feminista griego reivindica haber aportado mucho a las propuestas políticas de Syriza. Las mujeres se han conectado con otras luchas y sectores sociales, se han manifestado en la calle y han estado en las huelgas, los barrios y las universidades militando contra los poderes establecidos y creando redes de solidaridad para hacer frente a la crisis y avanzar en la conquista de sus derechos.

A pesar de ello, las múltiples reivindicaciones de las mujeres, la lucha contra el sistema patriarcal y todo lo que reproduce las desigualdades de género no se ha discutido o se han escondido deliberadamente en los debates electorales en los medios de comunicación.

Syriza afirma en sus estatutos que “luchará por la defensa de los valores de la justicia social, la igualdad y la libertad contra el patriarcado” pero, en la práctica pretende combatir el patriarcado formando gobierno con el partido Griegos Independientes (Anel), enemigo de los derechos de las mujeres, homosexuales e inmigrantes. Precisamente una de las reivindicaciones del movimiento feminista es luchar por los derechos de las mujeres migrantes, “Hay más de 4.000 migrantes indocumentadas detenidas”, denuncian.

La reacción vino también desde los colectivos y activistas LGTB, quienes rápidamente vieron la conexión entre el acuerdo con ANEL y haber quitado de su programa el derecho de las parejas gay a adoptar niños, afirmando que "Es un tema difícil que requiere diálogo. Hay contradicciones en la comunidad científica acerca de esto y no lo vamos a incluir en nuestro programa".

Así lo describe muy bien Shangay Lily en su artículo, Syriza, el discurso económico y la nueva homofobia, “Una gran falsedad para justificar su traición que resucita la homofobia, sustentada sobre las mentiras y la ignorancia. La comunidad científica, –lo que quiera que eso sea, porque hay cristofascistas que se hacen pasar por científicos gracias al dinero de la Iglesia– ha sido unánime en su valoración positiva de los hijos de parejas homosexuales. Pero ahora, por lo que a Tsipras le parecerá una minucia (¿qué es la desgracia de la comunidad gay a cambio de intentar, que no está garantizado, superar el modelo económico capitalista aunque sea renovándolo?), en Grecia los homófobos enarbolarán nuevos argumentos en contra de la igualdad y la libertad”.

Ya el mes de agosto pasado Tsipras visitó el Monte Athos, un lugar sagrado para la ortodoxa griega y recientemente asistió a la celebración de la santa Epifanía como invitado del arzobispo Jerónimo. Acercamientos que explican la posterior alianza con la derecha y muestran que estaba todo previsto de antemano.

Vimos la fachada ateísta de Tsipras al jurar el cargo por el procedimiento civil -rompiendo la tradición de hacerlo sobre la Biblia- pero acabó acercando posiciones con la Iglesia Ortodoxa. Una alianza enemiga de los derechos de las mujeres y homosexuales.






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