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PROVINCIA DE BUENOS AIRES

Suteba Tigre: una capacitación en ESI y charla de infancias trans abierta a la comunidad

La Ley ESI se sancionó hace 13 años, pero los docentes siguen sin recursos didácticos y capacitaciones regulares para aplicarla. A fines de abril, la Secretaría de Género y Diversidad de Suteba Tigre daba una capacitación y la abría a toda la comunidad.

Jueves 9 de mayo | 11:25

Un tema difícil en estos tiempos de transición y ajuste es la infancia y más cuando la infancia es trans. El último sábado de abril como vecina de Tigre pude asistir a una capacitación docente abierta a la comunidad sobre Educación Sexual Integral. Algo a lo que lamentablemente no estamos acostumbrados. Organizada por la Secretaría de Género y Diversidad de Suteba Tigre y dirigida especialmente a docentes, trató sobre la Ley ESI. Esta Ley, sancionada en octubre de 2006, ni bajo el kirchnerismo ni el gobierno de Cambiemos llegó a contar con recursos y capacitación efectiva para que los maestros puedan aplicarla plenamente. La charla trató sobre infancias trans y fue dada por Gabriela Mansilla, autora del libro Yo nena, yo princesa (Editorial de la Universidad Nacional de Gral. Sarmiento, 2013). En ese libro, la autora vuelca la experiencia de ser mamá de una niña transgénero.

La cita se dio en la Escuela Secundaria N° 8 de General Pacheco, Tigre y 80 personas, en su mayoría docentes pero también jóvenes de la zona, escuchamos atentos el relato de Gabriela Mansilla. La fresca tarde nos invitaba a la reunión, mientras la mamá escritora lograba crear un clima íntimo, contando con detalles cómo era la vida de una niña trans, cómo fue el cambio de su hija Luana y los obstáculos que aún enfrentan las infancias trans.

Comenzamos a escuchar un lenguaje de palabras al que muchos no estamos acostumbrados: transgénero, cisgénero, identidad de género. También, que las niñeces manifiestan desde pequeños su conformidad o disconformidad con el género que se les asigna al nacer, que equivocadamente es de acuerdo a su genitalidad. Gabriela fue madre de mellizos, dos niños nacidos varones. Pero uno de ellos, a los 2 años, le dijo que era una niña, más precisamente, "-Yo nena, yo princesa, mamá-". Ese niñe, disconforme con el género que se le había asignado, seguía llorando todo el día y estaba muy triste. Y ya rondando sus 4 años la diría a su mamá: "-Mamá, soy Luana. Si no me llamás con ese nombre, no te voy a contestar-".

Tapa del libro Yo Nena, Yo Princesa de Gabriela Mansilla

En la charla Gabriela contó que como cualquier madre, por amor, comenzó a abrir la puerta a lo desconocido. Arrancó con consultas a médicos y psicólogos, a tratar de empaparse en un tema que no sabía que existía. No le fue fácil encontrar respuestas en un mundo binario. Tuvo que abrirse camino junto a su hija, ya que deseaba que ella fuera feliz. La discriminación apareció, y hasta lo hizo en el lugar que una pensaría menos esperado: la escuela. Docentes que en un acto le daban un papel de varón (siendo ya una niña) o que le pedían documentos para poder ingresar al baño de niñas. En 2013, ya con la Ley de Identidad de Género, Luana logra tener su DNI con cambio de género y se convierte en la primera niña trans en el mundo en obtenerlo. Iba marcando un camino.

Pero Luana siguió golpeándose. La sociedad decide siempre por vos, cómo debes ser, qué es lo bueno, lo correcto. Los mandatos de "lo rosa" y "lo celeste", los juegos de niño y niña, la pelota y la muñeca. Y si el Estado se desentiende de políticas públicas, de secretarías y de programas y recorta presupuestos para los adultos trans y nos niega el derecho al aborto, más pronunciado es todo hacia el mundo de la infancia trans.

La charla avanzaba y con ella una reflexión. La implementación de la Ley Nacional de ESI, que en muchas escuelas es por culpa del sistema burocrático o del pensamiento arcaico del directivo que no se permite aplicar, en realidad se enfrenta todo el tiempo con un problema mayor que es el presupuesto para educación. Sin material y capacitaciones como estas charlas, y mobiliario como son los juegos didácticos o el acceso a la nueva Literatura para la infancia trans que hay hoy en día, es muy difícil... Los docentes van a seguir estando limitados para enseñar plenamente en una educación sexual integral, aunque quieran hacerlo. Pero también como con el derecho al aborto la Iglesia pone lo suyo, impidiendo en muchas provincias su más mínima y limitada implementación.

Que existan las leyes no significa que queden garantizados los respetos a los derechos de las personas, sino se conocen y aplican. Gabriela contó que nunca recibió ayuda de este gobierno ni del anterior. El gobierno de Macri que está endeudado a varias generaciones con el FMI debería invertir ese dinero en salud y educación.

¡Por más niñeces libres y felices! ¡Por infancias trans sin violencia ni discriminación, y por un presupuesto educativo que permita realmente implementar la ESI! Eso es lo que necesitamos! Solo derrotando los planes del FMI (que hoy el macrismo y los gobernadores llevan adelante y sobre el cual el kirchnerismo ya se pronunció diciendo que con el organismo no romperá) se podrán conseguir estos como otros recursos que se necesitan en las escuelas e impedir que nos quiten otros.

Gracias Gabriela Mansilla y gracias a las docentes de la agrupación Marrón, del PTS y el Frente de Izquierda, que buscan hacer abierta esta Secretaría de Género y Diversidad para que la comunidad también pueda ser parte de experiencias como esta. Queremos aprender más, para vivir en una sociedad más integral y plena, y pelear por eso. O como me escribía la autora del libro al finalizar la charla en la dedicatoria del libro que me llevé: “Que el amor de esta historia te abrace bien fuerte y llene tus ganas de transformar el mundo”.







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