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Suteba La Matanza y las jornadas del 2001: un balance necesario

Suteba La Matanza, el sindicato docente más importante de la provincia de Buenos Aires, estuvo presente en las jornadas revolucionarias del 19 y 20. Apuntes a 15 años.

Nathalia González Seligra

Secretaria de DDHH de Suteba Matanza y dirigente nacional PTS

Ariel Iglesias

Secretario de Organización | Suteba La Matanza

Viernes 23 de diciembre de 2016 | 17:54

Suteba La Matanza, el sindicato docente más importante de la provincia de Buenos Aires en 2001 estaba conducido por la Lista Violeta opositora, conformada por distintas agrupaciones docentes de izquierda junto a un sector que había roto con la Celeste, entre los que se encontraban Gustavo López y la corriente docente de Luis D’Elia. En las jornadas revolucionarias del 19 y 20 de diciembre, el sindicato estuvo presente.

Los docentes de La Matanza que venían de protagonizar una gran huelga docente traicionada por Hugo Yasky, habían salido a enfrentar cada uno de los ataques del gobierno de Fernando De La Rúa, siendo miles los que ganaron las calles contra el recorte del 13% que intento y fracaso en imponer López Murphy a los salarios docentes y a la educación pública.

También fueron parte de cada uno de los paros generales que habían convocado las centrales sindicales contra el plan antiobrero y antipopular del gobierno de la Alianza.

Así el Cuerpo de Delegados, en donde participábamos los militantes del PTS, ya que no integrábamos la Lista Violeta (ya que por un lado, no compartimos la perspectiva de hacer listas comunes con dirigentes y agrupaciones que han sido parte de las direcciones burocráticas de los gremios, como era en este caso López y su agrupación “ Compañeros de la Verde” en el Suteba y por otro, que recién estábamos iniciando nuestro trabajo político en el gremio ), votó en su reunión del 18 de diciembre, , marchar el 19 a La Plata junto a los estatales a enfrentar la votación del presupuesto provincial 2002, donde la bonaerense del gobernador Ruckauf nos reprimió salvajemente, anticipando la respuesta que iba a dar De la Rúa el 20 cuando ordeno la represión que se cobró la vida de 38 jóvenes y trabajadores. Y al enterarnos de las movilizaciones y también la represión que se daba en Plaza de Mayo, fuimos a solidarizarnos y sumarnos a la lucha contra el gobierno.

Al volver de la jornada de lucha y ante el cuadro que se estaba generando, se convocó desafiando el estado de sitio reinante a una nueva reunión de delegados donde se votó sumarnos como seccional a las movilizaciones populares del 20 de diciembre. Postura opuesta a la de los dirigentes de Suteba-CTERA y CTA que estaban escondidos en la sede del FreNaPo y estuvieron ausentes de la jornada. Así salimos hacia el congreso donde cerca del mediodía armamos una columna junto a la AGD-UBA y empezamos a marchar por Av. de Mayo hacia la plaza de Mayo donde la policía federal reprimía a las Madres de Plaza de Mayo, donde miles se concentraban al grito de Fuera De La Rúa. Pero la columna del Suteba La Matanza fue interrumpida a las pocas cuadras por una feroz represión policial que con gases lacrimógenos y balas de goma no nos permitió avanzar y tuvimos que retroceder, la columna como tal no llego al Obelisco donde se concentraba uno de los combates más importantes, al cual llegamos los militantes del PTS junto a un grupo de compañeras docentes.

15 años después, la izquierda marchó nuevamente a Plaza de Mayo, y ahí estuvo el Suteba La Matanza, ahora conducción Multicolor, un frente de agrupaciones docentes mayoritariamente de izquierda y con gran presencia del FIT levantando banderas de independencia de clase. El que no estuvo esta vez, fue Gustavo López, quien fue el secretario general del Suteba en aquellas jornadas, luego del 2001 rápidamente se sumó al desvío kirchnerista enamorado del discurso centroizquierdista y de DDHH ( a pesar de la carrera política de Kirchner bajo el gobierno menemista) y dejo de lado "el que se vayan todos" por el que se queden todos y hoy se ha sumado al pejotismo matancero de la mano del presidente del Consejo Escolar, como lo expresó en la última asamblea ordinaria del gremio, el pasado 23 de noviembre.

En síntesis, el Suteba La Matanza fue uno de los pocos sindicatos que estuvo presente en aquellas jornadas revolucionarias donde una acción de masas ponía a la luz la profunda crisis institucional del Estado capitalista semicolonial argentino que lograba echar a un presidente. Pero que al no intervenir los trabajadores con sus métodos, producto de la traición de las centrales sindicales que no convocaron a la huelga general y la falta de una alternativa clasista y revolucionaria, esas heroicas jornadas fueron aprovechadas por los partidos políticos patronales, centralmente el PJ que mostró su rol de partido de la contención y el desvío para salvar al régimen capitalista. ES así que todavía no se ha juzgado ni sentenciado a los responsables políticos de los crímenes del 19 y 20 y muchos de los funcionarios de la Alianza en funciones en ese momento se han acomodado en nuevos cargos, como el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, secretaría de Desarrollo Social de la Nación en ese momento.

Lecciones para una política de alianza con los sectores populares

El Suteba La Matanza en ese momento, el 19 y 20 de diciembre, mostró la potencialidad de los sindicatos como herramientas en manos de los trabajadores para intervenir en defensa de los intereses de los trabajadores y las causas populares. Sin embargo, la conducción de la lista Violeta no tuvo la política de desarrollar en La Matanza una fuerte alianza con los sectores pobres y los trabajadores que estaban en lucha en el distrito La Matanza era el territorio más poblado de la provincia de Buenos Aires, donde se concentraba uno de los proletariados urbanos más castigados por la crisis, con centenas de miles de desocupados, donde cerraron centenas de fábricas y la pobreza se extendió masivamente, surgieron los movimientos de desocupados cooptados a la política de contención social de Duhalde y los planes sociales, como la CCC ( Corriente Clasista y Combativa) y la FTV (Federación de Tierra y Vivienda) a la que se sumaron otros grupo menores como el FUTRADEyO (que luego se transformó en Polo Obrero).

Estaba planteado impulsar una política desde la seccional docente que tenía cientos de vasos comunicantes en cada barrio del distrito en los docentes que trabajan en las escuelas, una pelea por desarrollar un frente único obrero, que se expresara en asambleas comunes de docentes, trabajadores ocupados y desocupados, estudiantes en cada escuela y a nivel distrital que enfrentara la crisis política y social con un programa anticapitalista, para que la crisis la paguen los capitalistas, levantando las demandas de trabajo para todos, estatización de toda fabrica que cierra o despida, aumento del presupuesto para salud y educación, por un plan de viviendas e infraestructura para generar miles de puesto de trabajo controlado por los trabajadores y también contra el saqueo al ahorro de la clase media empobrecida, que fuera una alternativa a la política reformista y de contención de las direcciones del movimiento de desocupados, que dividían tras el manejo de los planes esa unidad que se expresaba entre la clase media y los desocupados al grito de piquete y cacerola la lucha es una sola y que se adaptaban al plan de desvío de las demandas obreras y populares que inicio Rodríguez Saa, continúo Duhalde y luego, Kirchner con la doble tarea de mantener el desvío y reconstruir el golpeado régimen político argentino.

La falta de esta política muestra un límite enorme, ya que varias de las agrupaciones de la Violeta eran parte de las agrupaciones de desocupados y condenó al Suteba La Matanza a una práctica sindicalista, impotente para enfrentar una crisis social y política de magnitudes históricas, una verdadera crisis orgánica, por un lado y por otro a no desarrollar una posibilidad de asamblea o coordinadora en el corazón del gran Buenos Aires que peleara por trabajo genuino, por las demandas de los docentes, de los trabajadores de las fábricas que cerraban y que en algunos casos como en La Baskonia (NdR: fábrica metalúrgica, ubicada en Laferrere, dedicada a la fundición) la ocupaban y ponían a producir siguiendo el ejemplo de Zanon, aunque luego se integró al Movimiento de Fabricas recuperadas del abogado Caro, como sí lo intentaron y lo hicieron los combativos obreros ceramistas de Neuquén con la Coordinadora del Alto Valle, logrando la unidad con los trabajadores, el pueblo Mapuche y los sectores populares de la provincia, transformando a los obreros ceramistas y su gesta en un punto de referencia para los trabajadores de Argentina y del mundo.

Hoy a 15 años de la rebelión popular nuestro puesto de lucha en el Suteba La Matanza es para seguir desarrollando una práctica política no corporativa que busque la alianza con los sectores de los trabajadores, la juventud y el movimiento de mujeres que pelee por la independencia de clase y en perspectiva por un gobierno obrero y popular que acabe con este sistema social basado en la explotación y la opresión.






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