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Susana Malcorra, la canciller de Macri, acusada de ocultar abusos sexuales a menores

Se trata de su actuación -cuando ejerció como jefa de Gabinete del secretario General de la ONU- en el conocido caso de violaciones a menores por parte de soldados de las fuerzas de paz en República Centroafricana.

Martes 29 de diciembre de 2015 | Edición del día

En una nota publicada en Miradas al Sur, el periodista Walter Goobar cita una investigación interna de Naciones Unidas dada a conocer por la revista estadounidense Foreign Policy. De esa publicación surge la intervención que habría tenido la actual Canciller cuando se desempeñaba en la ONU, donde habría ocultado información sobre abusos cometidos por las Fuerzas de paz de esa organización.

Malcorra fue Jefa de Gabinete del Secretario General de la Organización de Naciones Unidas Ban Ki-moon, hasta que Mauricio Macri le ofreció el cargo que ocupa hoy. Sería exageradamente ingenuo suponer que el presidente Macri desconocía estos antecedentes, que sin dudas le resultaron poco relevantes como para rever su decisión.

Violencia sexual y abuso infantil

La información que se conoce indica que un panel integrado por tres jueces independientes nombrado por Ban Ki-moon analizó lo sucedido el 19 de mayo de 2014, cuando un niño de 11 años declaró que un soldado francés le prometió comida a cambio de sexo oral, luego lo violó, y le dio galletas y dinero en efectivo. El chico dio una descripción detallada del soldado y afirmó que podría identificarlo.

De acuerdo a lo publicado por Goobar, el personal de Unicef reportó casos de sexo oral forzado y violación anal de los niños de 8 a 15 años. Del informe se desprende un abuso sexual a 13 niños por parte de 16 soldados de la Fuerza de paz: 11 eran franceses, tres de Chad, y dos de Guinea Ecuatorial. Otros siete Cascos Azules actuaron como cómplices. Un total de 23 soldados, responsables de sistemáticos abusos sexuales contra menores en un campamento de refugiados en la República Centroafricana (RCA).

Los abusos fueron cometidos entre diciembre de 2013 y junio de 2014, momento en el cual las tropas internacionales llegaron a ese país con el objetivo de “aplacar” la guerra civil, que ya se había cobrado miles de muertos, tras el golpe de Estado de marzo de ese año, golpe por el que fue derrocado el presidente Francois Bozizé.

Miente, miente…

Los testimonios fueron recogidos por personal de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y Unicef, los mismos se dieron a conocer el 29 de abril de 2015, mediante un artículo publicado por el diario británico The Guardian. También se incluyó la opinión de Anders Kompass, un especialista en Derechos Humanos de Suecia, quien fue el responsable de alertar al gobierno francés de los hechos sucedidos, frente a los cuales la ONU permanecía indiferente.

Frente al estado público que tomaron estos hechos aberrantes, la investigación detalló que la Jefa de Gabinete Malcorra, coordinó una reunión con otros funcionarios de alto rango de la organización, para intentar desviar la atención de los abusos sexuales y enfocarla hacia Kompass, por su “filtración” sobre la denuncia de lo que estaba sucediendo en la República Centroafricana. El resultado de la reunión fue la decisión de obligarlo a renunciar. Ante la negativa de Kompass, fue suspendido con goce de sueldo y escoltado desde su oficina, es decir separado a la fuerza.

Susana Malcorra, con amplio poder en el sistema de la ONU, declaró a los medios que el funcionario sueco estaba siendo investigado porque era culpable de mala conducta.

El hecho tomó estado público hace pocos días, cuando un panel independiente estableció la inocencia del funcionario sueco. Ese mismo panel concluyó que Malcorra y otros funcionarios, habían intentado ocultar los hechos.

Lo sucedido en la República Centroafricana no es muy diferente a las violaciones de mujeres, niñas y niños en Haití y en otros países donde llegan las Fuerzas de paz o los Cascos Azules. Es que este veredicto deja en evidencia que para que estos abusos se reproduzcan es necesario no solo el amparo y la complicidad de la ONU, sino también de los países que la integran.

Tanto Susana Malcorra como el resto de los funcionarios involucrados, estaban decididos a ocultar los hechos y con ello darle no solo protección a los soldados responsables, sino librar de culpa y cargo a ese organismo internacional, sin importarles lo ocurrido a los niños.







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