Géneros y Sexualidades

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‘Sus violencias, nuestra lucha’: programa de la campaña contra las violencias machistas

Presentamos los puntos de la campaña contra las violencias machistas que impulsamos desde Pan y Rosas. Puntos que surgen de la elaboración común y que están abiertos a discusión y la integración de nuevas exigencias.

Pan y Rosas Estado español

Estado español | @PanyRosasEE

Miércoles 31 de mayo | 19:25

Foto: Pan y Rosas

‘Sus violencias, nuestra lucha’ es el nombre de la campaña que impulsamos desde Pan y Rosas en Madrid, Barcelona, Zaragoza y Galicia. A raíz de debates y actividades junto a jóvenes estudiantes y trabajadoras, elaboramos cuatro ejes para denunciar y combatir las diferentes formas de violencia machista.

Las últimas movilizaciones del movimiento de mujeres, como el 8 de marzo, dan muestra de que cada día más mujeres salen a las calles a gritar el hartazgo y la rabia que les provocan los feminicidios, las agresiones sexuales, el acoso, la precariedad, la LGTBIfobia, el racismo.

Pese a que las mujeres trabajadoras continuamos siendo uno de los sectores más precarizados, junto a la juventud y las personas inmigrantes, hay todo un discurso de que ya no hay que luchar por nada porque hemos conquistado todos los. Pero nosotras decimos que hemos conquistado los derechos que podemos arrancar a este sistema capitalista y patriarcal, que no son todos los que exigimos y que de los que no se benefician la mayoría de las mujeres. Una muestra de ella es el derecho al aborto en el Estado español, restringido a las mujeres inmigrantes consideradas “sin papeles” por la reaccionaria ley de extranjería. Una muestra más de que bajo este sistema, los derechos conquistados a base de la lucha puedes retroceder en cualquier momento: son limitados en el tiempo y en el alcance.

Nos dicen que no tenemos por qué luchar. Pero nos siguen asesinando, acosando, violando, explotando, cargando con dobles jornadas laborales (en el trabajo y en casa), despidiendo por ser madres, condenándonos a una perpetua dependencia económica debido a que tenemos contratos más precarios y sueldos más bajos, y un largo etcétera. ¿No tenemos por qué luchar? Desde Pan y Rosas creemos que aunque en las últimas décadas las mujeres hayamos conquistado una ampliación de derechos o igualdad ante la ley, no significa que seamos iguales ante la vida. Por eso nos organizamos. Porque queremos la igualdad ante la vida. Queremos dejar de ser explotadas y oprimidas. Queremos acabar con un sistema podrido que favorece a una minoría a costa del trabajo de millones, de los que formamos parte.

Las mujeres históricamente tenemos los trabajos más precarios y con las peores condiciones. Consideramos la precariedad laboral como una violencia machista más, que se ejerce desde el Estado y sus instituciones y que oprime y explota doblemente a la mayoría de las mujeres. Por ello luchamos por:

  •   A igual trabajo, iguales condiciones, derechos y salario. .- Socialización del trabajo de reproducción del trabajo. Es decir, que el cuidado de niños y niñas y personas dependientes, sea a cargo del Estado. Por guarderías y centros gratuitos.
  •   Elaboración de medidas contra el mobbing maternal que avance sobre el limitado art. 34 del Estatuto de los Trabajadores. Así como lo referente en el art. 55 del ET en relación al embarazo.
  •   Contra los recortes y externalización de servicios públicos (contratas y subcontratas) y la legitimación de las externalizaciones en el sector privado desde la administración pública.
  •   Reconocimiento de enfermedades profesionales directamente relacionadas con el aparato músculo esquelético.
  •   No a la externalización. Regulación de la misma para impedir la cesión ilegal de trabajadoras y modificación del art. 42 del Estatuto de los Trabajadores para garantizar la igualdad de contratación.
  •   Que los convenios sectoriales no dejen puertas abiertas a las externalizaciones que encubren cesión ilegal.
  •   Reconocimiento y permisos laborales para los síntomas físicos derivados de cambios hormonales (menstruación, menopausia, etc.) y/o enfermedades que afectan a las mujeres, muchas de ellas no reconocidas por las empresas como son la fibromialgia o la endometriosis.
  •   Contra la discriminación o el llamado "techo de cristal" para profesoras, catedráticas e investigadoras. Sin dejar de criticar a la casta universitaria, al sistema universitario y su elitización.
  •   Contra la externalización de los servicios de cafetería, limpieza, copistería, y demás servicios que subcontratan las universidades. La externalización es la puerta de la precariedad.
  •   Todas las trabajadoras a plantilla fija como medida contra la precariedad.

    Contra los feminicidios, la violencia sexual y el acoso, no organizamos por:

  •   Elaboración por parte de las trabajadoras de protocolos contra el acoso sexual en centros de trabajo y estudios.
  •   Creación de protocolo real contra las agresiones sexuales, el acoso, y otras formas de violencia machista.
  •   Comisiones de igualdad verdaderamente democráticas e independientes de la casta académica, que reproduce un discurso patriarcal.

    El 43% de la juventud LGTBI ha tenido pensamientos suicidas por el acoso y la discriminación, por eso decimos ¡Basta de LGTBIfobia!

  •   Creación de comisiones de mujeres y personas LGTBI en centros de trabajo y estudio para combatir la LGTBIfobia, para combatir la discriminación en las aulas y en el trabajo. Que elabore e implemente protocolos contra la LGTBIfobia.
  •   Despatologización de la transexualidad. Exigimos que se respete la identidad de las personas trans en colegios, institutos, universidades y centros de trabajo.
  •   Elaboración de medidas específicas para luchar contra la discriminación en el acceso laboral de las personas LGTBI.
  •   No a la discriminación, expulsión y/o prohibición de la libertad de expresión y vestimenta a las personas LGTBI.
  •   Prohibición de las terapias de conversión.
  •   Atención integral a víctimas de LGTBIfobia: justicia gratuita, servicio sociales y de atención de apoyo a las víctimas, asesoramiento jurídico y atención psicológica.
  •   Garantizar una educación afectivo-sexual, no heternonormativa en los planes de estudio que rompa con los roles de género patriarcales.

    Como mujeres antiimperialistas e internacionalistas combatimos el racismo y la islamofobia. Y nos proponemos:

  •   Acceso igualitario a la sanidad pública y los servicios sociales, independientemente de la situación administrativa de la persona.
  •   Derogación de la reaccionaria ley de extranjería.
  •   Cierre de los CIEs.
  •   Cese del uso de los papeles como arma de chantaje y explotación de parte del mercado de trabajo. Papeles sin contrato.
  •   Basta de justificar la discriminación laboral mediante la islamofobia.
  •   No a la discriminación, expulsión y/o prohibición de la libertad de expresión y vestimenta en los centros de trabajo y estudio, independientemente de la cultura y/o religión.
  •   Queremos acabar con el discurso eurocéntrico, imperialista y colonialista en los centros de estudio, que fomentan la discriminación y el racismo.
  •   No a la intromisión de la Iglesia en la educación obligatoria y en bachillerato, porque entre otras cosas, es la vía para la islamofobia.

    Esto es Pan y Rosas: esa unión de mujeres, estudiantes y jóvenes sin miedo que se nutren de la moral de lucha de las trabajadoras como Las Kellys o las trabajadoras inmigrantes que sufren la triple opresión. Os invitamos a ser parte de Pan y Rosas e impulsar la campaña ‘Sus violencias, nuestra lucha’.

    ¡Que el Pacto de Estado NO vacíe las calles. Por un movimiento independiente del Estado y sus instituciones!

    ‘Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres’ (Rosa Luxemburgo)

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