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DESPIDOS

Supermercado Burgos: la estafa detrás del cierre

La estafa detrás del cierre deja 70 familias en la calle. Junto a los despidos de Lucaioli suman 100 puestos de trabajo perdidos en una semana y media.

Miércoles 10 de agosto de 2016 | 10:20

Este Martes los trabajadores de Burgos se hicieron presentes en sus puestos de trabajo como todos los días. Al llegar encontraron las puertas de las 3 sucursales del supermercado cerradas con cadenas y candados. El Ministerio de Trabajo certificó el cierre y suman 100 los despidos entre Lucaioli y Burgos en una semana y media. Burgos es un supermercado reconocido en la ciudad, con 39 años de antigüedad llegó a tener unos 300 trabajadores, 5 sucursales y 2 puestos en el mercado de frutas.

Detrás del cierre

La empresa venía acumulando deudas millonarias y en el 2013 se presenta en concurso preventivo para evitar la quiebra. Esto le da a la firma Burgos y Sierra SA la posibilidad de poder llegar a un acuerdo con sus acreedores mediante un plan de pago con facilidades, sin que los bienes de la familia estén en juego. Se crea un fideicomiso a nombre de Mónica y Martín Burgos, hijos del dueño Jorge Burgos. Casi 12 millones es la deuda de Burgos con la DGI – AFIP ( 8 millones), la Municipalidad de Bahía Blanca ( 2 millones) y la Asociación de Empleados de Comercio (1 millón y medio).

Se deshacen de la sucursal de Charlone y Sixto Laspiur y comienza una reducción del personal que en dos años pasa de 210 a 70 trabajadores.

Se profundizó el vaciamiento y las maquinarias de la empresa se empezaron a vender “para pagar las deudas”. Los sueldos no eran buenos y había aportes no remunerativos que la patronal empezaba a pagar en bonos. Los trabajadores cuentan que la jubilación y la seguridad social eran descontadas de sus salarios pero que los aportes que tenía que hacer Burgos nunca llegaban al sindicato. Aun así, el sindicato se llamó al silencio.

Burgos se quedaba con la plata de los aportes. Esto es parte de la estafa y un pequeño ejemplo puede ayudar a mostrar su magnitud. Pensemos que una cajera aporta $2500 por mes, teniendo en cuenta que son 3 años el monto llega a $90.000. Imaginemos que los 70 trabajadores aportaran como una cajera, entonces la suma pasa los $6.000.000. Dinero que nunca llegó al sindicato, ni a los trabajadores.

¿Dónde están los millones?

La política de vaciamiento y el ahogo económico que generaba el “acuerdo” de pago buscaba que los trabajadores terminen presentando la renuncia para evadir las costosas indemnizaciones. Para fines del 2015 el salario se cobraba en cuotas de a $1500. Esto hacía Burgos diciendo que no había plata para poder mantener el pago regular de los sueldos, que el consumo había caído y que no había tantas ventas.

Pero los trabajadores empezaron a organizarse y a hacer conocida la situación, exigiendo que la municipalidad garantice el pago atrasado y la continuidad de los puestos de trabajo. A raíz de esto, se fue conociendo la segunda parte de la estafa: la adquisición de nuevas inversiones en la familia. La compra de 4 legajos de taxis, una distribuidora ubicada en Panamá 1773 y un edificio de Zelarrayán al 200 que está bajo la custodia de la justicia dan por tierra el relato de los Burgos.

En estos días los trabajadores movilizaron contra el tarifazo y los despidos e hicieron un escrache en la planta distribuidora para empezar a denunciar una estafa, una estafa que quieren descargar sobre 70 familias. Uno de los carteles que pegaron sobre el portón de la distribuidora de bebidas decía “Te pagamos la casa, paganos el salario”. Uno podría pensar que la relación de Burgos con sus empleados no podría ser peor pero la realidad cuenta que los trabajadores no sólo pagaron con su salario las nuevas y lujosas casas de los Burgos, sino que algunos de ellos hasta las construyeron. Por la misma cantidad de horas y pago fueron empleados pero para ser trabajadores en la construcción, algunas trabajadoras de la limpieza también terminaron prestando servicios en las casas privadas de la familia.

Aun así las grandes estafas necesitan de buenos amigos. La Asociación de Empleados de Comercio fue cómplice del vaciamiento, el pago de los sueldos en cuotas y bonos, los sueldos atrasados, el no pago de los aguinaldos y el cierre. Sobre el final del día Aolita, titular de AEC, se tiraba contra los trabajadores, dando nombre y apellido de los que estaban denunciando el cierre y la estafa. No respondieron un solo ataque de todos los que se vienen bancando los trabajadores. La municipalidad tiene algo en común con AEC, siempre estuvo al tanto de la situación.

Los trabajadores van a ir a un juicio masivo contra Jorge Burgos para cobrar los sueldos atrasados, aguinaldos e indemnizaciones que les debe. Detrás del cierre de burgos se esconde una doble estafa que suele repetirse cuando un negocio se vuelve más rentable que otro. Para ellos lo que importa es multiplicar las ganancias, todo lo demás es costo.







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