Cultura

CINE EN TIEMPOS DE CRISIS POLÍTICA

Subtítulos en catalán

Existe un cine catalán. Ya en los años setenta se habló de una serie de realizadores que se agruparon en torno a un movimiento llamado la “Escuela de Barcelona”.

Lunes 6 de noviembre | 20:38

Nombres como Gonzalo Suárez, Joaquín Jordá, Pere Portabella o Jaime Camino, todos ellos de sensibilidades y trayectorias bien distintas, confluyeron en un cine entonces contestatario y renovado, nacido de la resaca postfranquista. Algunos como Jordá o Portabella se mantuvieron en su radicalidad estética y, en el caso del primero, además su compromiso sociopolítico fue en aumento con filmes como “Monos como Becky” o “De niños” testimonios desde la antipsiquiatría o sobre el deterioro del barrio del Raval. En el caso de Suárez o Camino como en el de Aranda, se integraron, en mayor o menor medida, en la industria del cine español más o menos convencional.

Desde entonces ha habido realizadores que han rodado alternativamente en catalán y en castellano como Agustí Villaronga (“El mar”, “Pà negre”, “Incierta gloria”, todos testimonios desapacibles de la guerra y la postguerra civil española), Ventura Pons (“Ocaña, retrato intermitente”, “Caricies”, “Ignasi M”) o Marta Balletbó-Coll (“Costa Brava”, “Sevigné”).

Algunos de los realizadores que han traspasado las fronteras internacionales, no todos por supuesto, son de origen catalán como Bayona o Kike Maíllo autor de -una de las mejores películas de ciencia-ficción recientes surgidas por estos lares-, la poética y sensible “Eva”, protagonizada por Daniel Bruhl.

Recientemente ha habido mucho cine catalán de carácter documental o semi-documental o de reconstrucción histórica (“La plaza del diamante”, “Carta a Eva”, “Llach, la revolta permanent”) dispuesto a recuperar la memoria histórica y también cine combativo, con nombres señeros de la historia del catalanismo. Incluso sátiras políticas, así como algunas de las películas más sorprendentes y rompedoras en lo que a cine queer en el Estado español se refiere, como son las obras de Marçal Fores, surgido de la ESAC y autor de la bizarra “Animals” y la aún más osada “Amor eterno”, sobre el cruising y la relación profesor-alumno.

La próxima ceremonia de los Goya es todo un enigma y va paralela a los acontecimientos sociopolíticos de los próximos meses ya que va a ser difícil para la Academia eludir películas ya en la antesala de los Oscar extranjeros como “Verano de 1993/Estiú 1993”, la película autobiográfica de Clara Simón o algunas de las favoritas por entre nosotros como “Incierta gloria”, la última obra maestra de Villaronga sobre un pasado histórico nunca cerrado, ambas rodadas en catalán, aunque también exhibidas en castellano.

El hecho de que en los menús de los DVDs se oferte el idioma catalán quiere decir que existe una importante demanda en ese sentido (escueza a quien escueza) y esto quiere decir que, en el Estado español, también en cuestiones de arte y cultura, se debe empezar a mirar hacia adelante.






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