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Submarino Ara San Juan: Macri no habló sobre el cese de rescate a los tripulantes

Después de quince días de la desaparición del submarino, la Armada anunció que ya no buscan sobrevivientes. Un día después el ministro de Defensa Oscar Aguad se reunió en la Base Naval de Mar del Plata con los familiares de la tripulación. Macri no habló.

Rosa D'Alesio

@rosaquiara

Viernes 1ro de diciembre de 2017 | Edición del día

Quince días sin comunicación con la tripulación, trece días de búsqueda donde abundaron las mentiras oficiales. Los familiares de los tripulantes expresaron su dolor y enojo contra la Armada y el gobierno, cuando ya no les quedaba dudas que habían sido engañados.

Mauricio Macri no habló, ni tiene previsto referirse a la cancelación del rescate de los 44 tripulantes. Decidió enviar al ministro de Defensa, Oscar Aguad, a la Base Naval de Mar del Plata para reunirse directamente con familiares y amigos de los tripulantes del ARA San Juan.

El ministro fue cuestionado severamente por familiares por haber decidido suspender la búsqueda con vida de sus allegados.

"La obligación de usted era estar acá. A nosotros no nos sirve de nada que usted haya venido el día 15 y hoy", le dijo una de las familiares al ministro y otra mujer agregó "Desde el momento en que ellos pidieron socorro nadie los escuchó. Han hecho abandono de persona".

El ministro de Defensa se retiró de la base naval sin tener contacto con la prensa que aguardaba obtener alguna declaración de Aguad que en estos quince días se llamó a silencio.

La tragedia y los festejos de Cambiemos

El jueves 30 de noviembre el parte oficial de la Armada se demoró, estaba anunciado para las 12 horas, y recién, cerca de las 18.30 horas, habló el vocero de la Armada, almirante Enrique Balbi: "El Ministerio de Defensa y la Armada Argentina, como autoridad de aplicación del convenio internacional sobre búsqueda y salvamiento marítimo, informa que el jueves 30 a las 16:20 horas declaró finalizado el caso SAR del submarino San Juan, cambiando a la fase de búsqueda del mismo".

De esta manera el vocero de la Armada, informó, leyendo la gacetilla de prensa número 50, que daban por concluida la fase de rescate de la tripulación y que solo continuarían en la búsqueda del submarino.

Mientras la Armada demoraba en dar el parte, se conocía que en las primeras horas de la mañana del jueves regresaba a Comodoro Rivadavia el buque Sophie Siem, que tiene un minisubmarino de rescate, que de haber ubicado al ARA San Juan , podría haberlo remolcado.

Nuevamente se escucharon mentiras. Desde la fuerza dijeron "Está regresando porque tiene que reaprovisionarse”. Además, explicaron que el prematuro regreso del Sophie Siem se debió a que también habían tenido problemas con el suministro de agua potable y eso precipitó el regreso. Una mentira tras otra. Regresaba porque en las últimas horas del miércoles recibían la orden de finalizar el rescate.

La demora y la posterior lectura del parte dejó expuesto que los altos mandos militares (desde Macri, hasta el ministro de Defensa y el jefe de la Armada) se tomaron el tiempo para cuidar cómo trasmitirían la mala noticia que echaba por tierra todas las promesas de que pondrían todo los esfuerzos hasta dar con la tripulación.

Es más, el vocero de la Armada, el jueves 30, volvió a dar el parte oficial, en conferencia de prensa, como si fuera un día más. Estuvo solo, sin la presencia del Comandante en jefe de la Armada, Mauricio Macri, ni el ministro de Defensa Oscar Aguad.

Fue en este marco que una pregunta se impuso: ¿Por qué si hasta el día anterior la Armada afirmaba que continuarían el rescate, abruptamente decidían interrumpirlo?. Más significativo aun, cuando este anuncio coincidía con el festejo del gobierno de Cambiemos por la asunción de Macri a la presidencia pro tempore del G-20. Motivo por el cual el mandatario publicó en su cuanta de Twitter que era “un día histórico” porque la Argentina asumía la presidencia del G20.

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Mientras los familiares de los tripulantes esperaban angustiados el retrasado parte oficial; en la Ballena Azul del Centro Cultural Kirchner, junto a un auditorio donde participaron miembros de la Corte Suprema, legisladores, y embajadores de los países miembros del G20, Macri se mostraba exultante mientras afirmaba: "Estamos poniendo a Argentina en un lugar relevante en el mundo".

Una frase que sintetiza la imagen que pretende instalar Cambiemos sobre su gobierno. Incluso, con la tragedia del ARA San Juan, ante la llegada de la fuerza naval de doce países, el gobierno aprovechó, y los medios oficialistas apoyaron, para destacar que la ayuda internacional se debía, algo histórico según voceros oficiales, a que hoy el país estaba abierto al mundo.

Otra mentira. Varios son los motivos por los cuales se desplazaron tropas internacionales hasta las aguas del Atlántico sur, no todas tan altruistas como pretendieron vendernos los medios oficialistas.

Parte de este despliegue se debe a que hay tratados internacionales, al que nuestro país suscribe. En 1979, la Organización Marítima Internacional, en una conferencia celebrada en Hamburgo, firmó un convenio para elaborar un plan internacional de búsqueda y salvamento, de modo que, independientemente del lugar en donde ocurra un accidente, se coordinara la organización de búsqueda y salvamento. Lo que incluía presupuesto y embarcaciones.

Otro de los motivos, nada altruista, por el cual llegaron a nuestro país personal capacitado y las más sofisticadas naves para el rescate y la búsqueda del ARA San Juan, es poner a prueba su desarrollo técnico de alta complejidad, que solo pueden testear en supuestos simulacros. Convengamos que un submarino no se extravía con frecuencia, el último fue el K-141 Kursk, un submarino nuclear de la Armada de Rusia, perdido con toda su tripulación en el mar de Barents el 12 de agosto de 2000.

Hasta ahora tanto las tropas de Estados Unidos como las de Rusia, que compiten entre sí para ver quien desplega mayor número de sofisticadas naves, así como quien logra el objetivo, se han visto humilladas.

El Gobierno y los sectores reaccionarios de la sociedad, con la desaparición del submarino intentan volver a exigir presupuesto por unas fuerzas armadas que quedaron deslegitimadas después de la catástrofe en Malvinas y sobre todo después del genocidio de clase que hicieron en la última dictadura.








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