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ENTREVISTA ALEMANIA

Stefan Schneider: “La socialdemocracia alemana sale al rescate de Merkel”

La crisis de gobierno en Alemania no tiene precedentes desde la posguerra. El papel de la socialdemocracia salvando al régimen y el ascenso de la extrema derecha.

Sábado 25 de noviembre | Edición del día

Para profundizar en la magnitud de la crisis que atraviesa al principal país de la Unión Europea, conversamos con Stefan Schneider, director del periódico digital Klasse Gegen Klasse, impulsado por el grupo RIO, que forma parte de la Red Internacional de Izquierda Diario.

¿Qué dimensión tiene la crisis que se abrió en Alemania?

Es la primera vez en la historia de la República Federal desde su fundación en 1949 que no se puede formar gobierno. Es decir, que es una crisis sin precedentes. La crisis que está atravesando el régimen profundiza la crisis que ya venían mostrando el gobierno de Angela Merkel y la Unión Cristiana desde hace por lo menos dos años. El gobierno había entrado en problemas con la crisis migratoria y con el cuestionamiento, cada vez más ofensivo, desde la extrema derecha al rumbo del gobierno de Merkel.

Alemania es la principal potencia europea. ¿Cómo afecta la crisis alemana a la Unión Europea, y viceversa?

Se podría decir que éste es un nuevo escalón en la crisis política de la Unión Cristiana (CDU) y que se inscribe en el marco de una crisis más general que cruza a la Unión Europea. Esto no se puede separar, porque en última instancia, la crisis de Merkel es la crisis de la Unión Europea. Hay muchas cuestiones sin resolver en la Unión: la crisis migratoria, el brexit, la crisis de representación de los regímenes políticos, o la crisis del llamado “extremo centro” político. Ahora se suma la crisis del Estado español con la emergencia del movimiento independentista en Cataluña. Y otro gran tema pendiente es resolver cuál va a ser la ubicación internacional de la Unión Europea en un mundo más polarizado, frente a Estados Unidos con Trump, frente a Rusia y la relación con China como poder ascendente. La realidad es que hasta ahora Merkel no supo dar una respuesta unificadora en Alemania y en la UE ante todas estas cuestiones, y ahí está el origen de gran parte del cuestionamiento al gobierno anterior.

“La crisis de Merkel es la crisis de la Unión Europea”

De hecho, gran parte de las discusiones durante las negociaciones previas en las últimas semanas, estaban relacionadas con la cuestión europea o con cuestiones internacionales. Por ejemplo, la crisis migratoria, que fue uno de los elementos claves para que se rompieran las negociaciones. Pero también temas como el cambio climático y la posición de Alemania en Europa en general. En estos temas internacionales estuvieron centradas la mayor parte de las diferencias entre los partidos. Cuestiones que tuvieron mucho peso en la ruptura de las negociaciones, dado el lugar que ocupa Alemania en la Unión Europea.

Respecto a la cuestión migratoria, ¿cómo afectó específicamente las negociaciones?

En las negociaciones había un ala ubicada muy a la derecha, como la Unión Social Cristiana (CSU), el partido “hermano” del partido de Merkel en Bavaria. Ellos querían imponer un cupo para los inmigrantes, muy intransigentes en esta posición. Los Verdes al principio se posicionaron muy en contra, pero con el paso de los días habían aflojado su postura, dispuestos a negociar un cierto cupo. En ese momento parecía que gracias a esta claudicación de los Verdes ya no habría tanto problema para formar la coalición de gobierno; sin embargo, fueron los liberales los que rompieron las negociaciones, y pusieron la cuestión migratoria como uno de los puntos de la ruptura. Los liberales son un partido con un programa bastante aislacionista respecto a Europa, piensan que Alemania no debe pretender soluciones para toda Europa, están en contra de nuevos paquetes de rescate y les pesa la cuestión migratoria también.

Podríamos decir entonces que en la crisis de gobierno alemán se combinan dos dimensiones, la crisis de la Unión Europea y la crisis de representación, del régimen y sus partidos…

Si, de hecho, el crecimiento de Alternativa por Alemania en las últimas elecciones y en las anteriores elecciones regionales, puede verse como un resultado de la crisis de representación. Es interesante comparar esta situación con lo ocurrido en otros países; por ejemplo, en el Estado español, Francia, Reino Unido o Grecia, esta crisis se expresó con la emergencia o fortalecimiento de corrientes políticas no solo por derecha, sino también por izquierda. Con Alemania, salvo algunas excepciones electorales en algunas regiones, esta crisis se expresa hasta ahora fundamentalmente por derecha. Y en esto cabe preguntarse qué responsabilidad tiene la izquierda política reformista, como Die Linke. Un partido que, durante todas estas semanas de negociaciones de gobierno, se mantuvo en una gran pasividad, casi sin intervenir políticamente. Tampoco intervienen ahora, cuando se ha abierto una crisis más aguda para la posible formación de gobierno, y parece que la izquierda reformista no tiene ninguna alternativa independiente que mostrar. Están dejando pasar una oportunidad para denunciar ante millones que los partidos capitalistas no tienen nada bueno que ofrecer a la mayoría de la población trabajadora. El partido Die Linke está muy pasivo, dividido internamente por la cuestión de la crisis migratoria, y sin mostrar alternativas.

Hablando de falta de alternativas… La socialdemocracia alemana, el SPD, se presentó a las elecciones diciendo que no iba a gobernar más con Angela Merkel, pero esta semana anuncian que abrirán de nuevo negociaciones de gobierno…

La socialdemocracia está diciendo ahora que van a salvar la gobernabilidad. En un primer momento, cuando se anunció la ruptura de las negociaciones, la cúpula del SPD hizo declaraciones diciendo que no tenían miedo a nuevas elecciones, y que se mantenían firmes en su posición de no formar una nueva gran coalición. Esto fue el lunes pasado. Pero en tres días cambiaron completamente su posición. El ala más derechista de la socialdemocracia, (compuesta por el presidente de la República, representantes de gobiernos provinciales, personalidades como Sigmar Gabriel, etc.) en los últimos días venía diciendo que había que demostrar que eran un partido responsable, que no iban a causar una crisis ‘solo por tener razón’, que tenían que hacer compromisos, no ser ingenuos, etc.

La presión del establishment, de los medios y toda la casta política hacia la socialdemocracia fue tan fuerte, que incluso hoy el jefe del partido, Martin Schulz, que era el que más se oponía a reeditar el acuerdo con Merkel, ha dicho que tras reunirse con el presidente de Alemania -que es de su propio partido- está abierto a una gran coalición. Dice ahora que va a consultar por medio de una votación a todos los afiliados del SPD, si quieren o no una gran coalición.

Obviamente no hay que descartar que hay nuevas elecciones, o un gobierno de Merkel en minoría, pero ahora lo más probable es algo que hace unos días parecía lo más lejos: que se reedite un gobierno de gran coalición entre Merkel y la socialdemocracia. La gran burguesía alemana esta buscando estabilidad. La socialdemocracia, como ya hecho numerosas veces en la historia alemana, se ofrece para salvar las crisis del régimen. Lo más probable es que la socialdemocracia vuelva a apoyar a Merkel, salvar la crisis y garantizar gobernabilidad.

¿Y cuáles son las perspectivas políticas que se abren si se forma este gobierno de gran coalición? ¿Se conseguirá esa buscada estabilidad?

Esto no cierra la crisis más profunda. En primer lugar, porque Alternativa por Alemania se va a transformar en el primer partido de la oposición en el Parlamento, es decir que va a tener el derecho de hablar primero, va a tener mucho protagonismo. Y nuevamente este partido de extrema derecha se va a poder presentar como el único partido que no apoya a Merkel, como una oposición consecuente que no es parte del establishment. Y esto puede dar lugar a un fortalecimiento de este partido. También es cierto que esto tiene sus límites, ya que tienen muchas contradicciones internas; hay un ala más neoliberal que quiere prepararse para gobernar dentro de unos años, mientras otra ala es abiertamente fascista. No está claro cómo se va a solucionar su interna. El próximo 2 y 3 de diciembre tendrán su congreso partidario y elegirán una nueva dirección. Y seguramente aprovecharán el nuevo escenario en las negociaciones de gobierno para hacer mucha propaganda contra el resto de los partidos y contra la socialdemocracia, diciendo que Alternativa por Alemania es la única alternativa real, y todo ese discurso. Algo que se ve favorecido por el hecho de que, desde la izquierda, no hay alternativas reales, Die Linke no está a la altura, no tiene iniciativa y como partido está un poco desaparecido en las últimas semanas.

Finalmente, algo para pensar. Aunque el panorama parece perfilarse con un poco más de estabilidad que lo que se podía pensar hace unos días, al mismo tiempo, siguen presentes las contradicciones más profundas que llevaron a esta crisis, la crisis de Merkel y la crisis europea, todo lo que mencionaba al principio. Y la presión por derecha al gobierno va a aumentar también. Entonces se abre un escenario complejo, donde no se puede asegurar que la gran coalición pueda garantizar un nuevo ciclo de estabilidad en Alemania.

Entrevistó: Josefina L. Martínez








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