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Star Wars: The last jedi: una épica para tiempos de crisis

La nueva entrega de la épica saga se estrenó hace más de un mes, permitiéndonos ahora desarrollar algunas claves interpretativas sin ser acusados de impunes spoileadores.

Viernes 2 de febrero | 08:16

La saga de Star Wars en general y esta última entrega en particular se inscribe en lo mejor de la tradición de la épica cinematográfica, sólo comparable con "El Señor de los Anillos" o "Harry Potter".

A pesar de ser acusada injustamente como maniquea, constituye una de las epopeyas del cine ciencia ficción más "políticas" y a la vez polisémica en su politicidad, y por lo tanto abierta a diferentes interpretaciones, desde las más románticas, hasta las más cínicas y posmodernas, pasando por algunas disparatadas como la nuestra.

La chispa y la Iskra

Una de las frases metafóricas pronunciadas por Poe, soldado "rebelde", resume los objetivos políticos de la resistencia: “¡Somos la chispa que va a encender la llama que quemará a la Primera Orden!”; estamos en el peor momento para los oprimidos de la Galaxia, sólo una pequeña vanguardia resiste la opresión imperialista de la Primera Orden, y existe tan sólo una chispa, un pequeño rayo de esperanza, una pequeña ventana de posibilidad para los luchadores rebeldes, como forma de cambiar la situación galáctico-política y pasar a la ofensiva contra el enemigo.

Sin embargo, errores tácticos y coyunturas desfavorables llevan a la resistencia casi a su derrota definitiva, cuando Leia sentencia: "La pequeña chispa se ha apagado"; y es en ese momento, en medio del total desconcierto político-militar, cuando los últimos luchadores de la resistencia están dispuestos a morir de pie y batallando al enemigo, cuando llega el hombre decisivo, la intervención decisiva del sujeto en la historia: Luke Skywalker.

Del mismo modo que Lenin supo persistir en la lucha revolucionaria y en el combate ideológico luego de la derrota de 1905 y el período reaccionario posterior, o que también tuvo que enfrentar la traición de los jefes de la socialdemocracia alemana en la guerra imperialista y la bancarrota de la II Internacional, reorganizando las filas del proletariado revolucionario ruso y preparando al partido bolchevique para nuevos desafíos, del mismo modo Luke Skywalker, llega para reorientar las fuerzas de la resistencia.

La fuerza: una metáfora sobre el optimismo de la voluntad

Leída en clave código, podemos interpretar la fuerza, que en Star Wars tiene un sentido mágico-filosófico más que místico-religioso, como la voluntad consciente del sujeto y su capacidad de intervención en la historia, que para la Orden Jedi adquiere connotaciones de una praxis revolucionaria de resistencia contra el lado oscuro de la fuerza, o sea de la voluntad de los "malos".

Por supuesto sabemos que Star Wars como metáfora del bolchevismo tiene sus límites: la existencia previa de una república, un senado bonapartista y oligárquico a la vez, y la existencia de monarquías que luchan contra el poder oscuro nos revelan un cuadro bastante heterogéneo del bando republicano, o lo que podríamos denominar como un frente policlasista en la Galaxia.

Más allá que Poe resulta ser en esta película un sincero aventurero, aunque desesperado, la fuerza leída en clave leninista, es lo único que puede posibilitar la organización de las filas de la resistencia para dar la batalla política contra el enemigo.

Rey: una heroína para tiempos de crisis

Con la muerte del inolvidable Luke, también muere una "clase" galáctica que dirigió la lucha contra la tiranía del Imperio durante un período histórico de la Galaxia, sin embargo Rey es representativa de una nueva clase emergente, chatarrera superexplotada en el pasado, es inevitable, desde un punto de vista de clase, no enamorarse de su personaje: solidaria, indignada ante la injusticia, con una gran disponibilidad e iniciativa para enfrentar al enemigo... y mujer.

Recientemente el obispo católico de Los Ángeles (Estados Unidos), Robert Barron, opinó que las mujeres de la última entrega estaban demasiado empoderadas, como vemos el Santo Oficio de la Inquisición no descansa ni el seno del imperialismo y de su industria cultural; sin embargo debemos recordar antecedentes bochornosos como la condena de Ratzinger (amparador de pedófilos) de la saga de Harry Potter, por considerarla demoníaca.

Claro que Rey resulta subversiva para los amos de la fe, una mujer que resistiendo la opresión, no se autovictimiza, sino que decide enfrentar el poder que la oprime, empoderándose y organizándose con la resistencia.

¿Qué le preocupa a la iglesia de la literatura y el cine de ciencia ficción? ¿Qué las nuevas generaciones de lectores y espectadores tengan la posibilidad de una revisión crítica del mundo en el que viven, evadiéndose paradojalmente en otros mundos posibles?.

En un mundo sin épica y sin revolución (por ahora al menos), tenemos el derecho de beber de la fuente imaginativa del cine y sus relatos, que siempre nos recuerdan que la lucha por la liberación de la Galaxia y la humanidad, todavía es una posibilidad histórica, derrotada muchas veces, pero que resurge con cada primavera de los explotados y oprimidos.

De las y los Rey de este mundo, es la tarea.






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