Política

NACIONAL

“Somos la única fuerza que propone terminar con el saqueo de la deuda eterna”

Entrevista a Christian Castillo, dirigente del PTS-Frente de Izquierda, candidato a diputado nacional (Provincia de Buenos Aires).

Christian Castillo

@chipicastillo

Viernes 30 de junio | Edición del día

¿Por qué la deuda externa se ha convertido en un problema central?

La cuestión de la deuda tiene su historia. Durante la dictadura genocida la deuda externa trepó de 7800 millones de dólares hasta 45.000 millones de dólares, un 364 % de incremento, con lo cual se pasó a tener una deuda per cápita –lo que debería cada uno de los habitantes de este país– de 1500 dólares. Gran parte de ese crecimiento, unos 25 mil millones, se debió a la estatización de la deuda que habían tomado los grandes grupos económicos, hecho en el cual se cometieron numerosos actos ilegales, como consta en el fallo del juez Ballesteros del año 2001. En ese fallo se registra la realización de al menos 467 actos ilícitos.

Entre las empresas beneficiadas por la medida tomada en septiembre de 1982 por Domingo Cavallo, entonces presidente del Banco Central, se encontraban Alpargatas S.A., Grupo Macri, Banco Francés del Río de la Plata, Banco de Galicia, Bunge y Born S.A., Grafa S.A., Molinos Río de la Plata, Loma Negra S.A, Ledesma, Pérez Companc, ACINDAR S.A. e Ingenio Ledesma.

Raúl Alfonsín, luego de hacer campaña diciendo que iba a distinguir la deuda legítima de la ilegítima, asumió el conjunto del endeudamiento realizado por la dictadura y desde esos años los altos niveles de endeudamiento han condicionado toda la política económica. Sólo la izquierda anticapitalista ha planteado con claridad la necesidad de no pagar esta deuda ilegal e ilegítima. Alfonsín terminó aceptando rápidamente todas las imposiciones del FMI, expresadas sucesivamente en el Plan Baker y el Plan Brady, completándose este último bajo el gobierno de Carlos Menem. Durante el alfonsinismo la deuda se incrementó en un 44%, llegando a 58.200 millones de dólares, a pesar de los cuantiosos pagos realizados en esos años. Y durante las dos presidencias de Menem el aumento llegó a un 123 %, a 146.219 millones de dólares, un incremento impresionante tomando en cuenta que en este ciclo se realizaron las privatizaciones de las empresas públicas. Y eso en un marco donde el gobierno menemista planteaba que uno de los objetivos de las privatizaciones era justamente el desendeudamiento. Con la devaluación en Brasil en el primer semestre de 1999 y la recesión económica que caracterizó al gobierno de De la Rúa el peso de la deuda se volvió insostenible y el régimen de la “convertibilidad” entró en agonía. El “blindaje” y el negociado del “megacanje” solo consiguieron patear la pelota unos meses, mientras la burguesía se dividía entre los “dolarizadores” y los “devaluadores”. Después de la rebelión popular del 19 y 20 de diciembre de 2001 el “default” de parte de la deuda privada, que declaró en su breve interinato Adolfo Rodríguez Sáa, se volvió poco menos que inevitable con un Estado quebrado y varias cuasi monedas circulando en cada provincia y los “lecops” nacionalmente.

El kirchnerismo dijo que casi había eliminado ese flagelo, con el “desendeudamiento”

La realidad es que después de su llegada a la presidencia Kirchner encaró la política de canje de la deuda en “default”, primero con Lavagna en el Ministerio de Economía. Por los incentivos dados a los bonistas el canje resultó menos conveniente de cómo lo presentó el kirchnerismo. Además, en ellos se estableció que cualquier litigio se resolvería en los tribunales de Estados Unidos, lo que permitió a los “fondos buitre” que no entraron en el canje chantajear permanentemente para lograr pagos superiores. La reducción en el monto en dólares del total de la deuda pública fue resultado de una política de “pago serial” que tuvieron los Kirchner: durante sus gobiernos se pagaron unos 170 mil millones de dólares. Pero a pesar esto, la deuda pública total pasó de USD 126 mil millones luego del canje de 2005 a USD 240 mil millones en el tercer trimestre de 2015. Y desde 2013 aumentó no solo la deuda como proporción del PBI, sino que también lo hizo la parte de la misma en dólares.

Entrar en el mercado de capitales, ¿en qué beneficia al país? ¿Es cierto que habrá “más inversiones”?

Macri se valió del relativamente bajo nivel de endeudamiento en dólares para empezar un nuevo ciclo de endeudamiento en dólares que ha sido brutal en este año y medio. Se acordó además pagar a los “fondos buitre” aceptando todas sus imposiciones, con el voto favorable no solo de los legisladores de Cambiemos sino también los del Frente Renovador de Sergio Massa y el Bloque Justicialista de Diego Bossio en la Cámara de Diputados y de la mayoría de los senadores del Frente Para la Victoria. Pagamos y nos endeudamos como nunca pero no vino ninguna “lluvia de inversiones” como prometió Macri. Hoy cada vez se destina una parte mayor del presupuesto nacional para el pago de deuda. En el año y medio de gobierno macrista Argentina se transformó en el país de los llamados “emergentes” que emitió más deuda en dólares en el mundo, colocando títulos públicos y letras del Tesoro por 45.951 millones de dólares. Es un 263 por ciento más que Arabia Saudita, el país que le sigue en el ranking de nuevo endeudamiento con 17.500 millones. Si se suman las emisiones en pesos y la deuda colocada por provincias y empresas la cifra llega a 81.972 millones de dólares. A su vez, mediante el decreto 334 del 12 de mayo de 2017 el Poder Ejecutivo está facultado para tomar otros 20.000 millones en lo que queda del año. Y por si fuera poco tenemos que agregar la reciente emisión de USD 2750 millones de deuda ¡a cien años! y a una tasa de interés altísima del 8 %. Este gobierno ha aumentado la deuda en USD 35 mil millones entre el 31 de diciembre de 2015 y la misma fecha de 2016. Durante este año suguió la escalada de endeudamiento, pero todavía no hay datos oficiales del stock de deuda.

¿Qué proponen el PTS y el FIT sobre la deuda externa?

Nuestro planteo es el no pago de una deuda ilegítima, fraudulenta e ilegal, que además ha sido pagada con creces. Desde 1983 se han pagado más de 400 mil millones de dólares, a pesar de lo cual la deuda al 31 de diciembre de 2016 es de U$D 275 mil millones. Este planteo nos diferencia del resto de los candidatos, los de Macri, Kirchner, Massa y Randazzo, que ya han demostrado que quieren seguir hipotecando a la nación y beneficiando al capital financiero.

Los “especialistas” repiten que “pagar la deuda no lleva a la ruina y el aislamiento de la nación”

Desde ya el no pago de la deuda externa no puede ser vista como una medida aislada sino como parte de una política integral para terminar con la subordinación al capital financiero internacional, que incluye la nacionalización de la banca y el comercio exterior, para evitar la fuga de capitales. Si el no pago de la deuda fuese tomado en conjunto por los países latinoamericanos los acreedores no tendrían chance. Este es uno de los aspectos donde se ve el fraude de la unidad latinoamericana de la década pasada. Cada gobierno negoció su deuda por separado en vez de tomar una acción en común que hubiera quebrado la voluntad de cualquier “fondo buitre”.






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