Mundo Obrero México

COMUNICADO

Solidaridad con enfermeras de Chiapas que exigen reinstalación de sus compañeros despedidos

Declaración ante la huelga de hambre de enfermeras de la Secretaría de Salud de Chiapas que luchan contra la crisis de la salud pública.

Martes 11 de abril | 16:46

Desde el Movimiento de los Trabajadores Socialistas y la Agrupación de Mujeres Pan y Rosas nos solidarizamos con las enfermeras, trabajadoras del Hospital de la Mujer de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas: las compañeras Cielo Gramajo Cundapí, María de Jesús Espinosa de los Santos, María Isidra Orozco Sánchez y Verónica Zenteno Pérez, quienes sostienen una huelga de hambre desde hace 9 días ante la nula respuesta a sus demandas por parte de las autoridades estatales.

Ellas exigen la reinstalación de las compañeras y compañeros despedidos por denunciar la crisis que atraviesa el sector salud y, a su vez, denuncian el desabasto de medicamentos.

Comprendemos que estas duras acciones a las que son orilladas las trabajadoras, son provocadas por la situación desesperante que atraviesa el sector de la salud en el estado de Chiapas, así como en toda la república, producto del avance de los planes neoliberales dictados por las trasnacionales y los organismos financieros internacionales.

Una política antiobrera que lleva adelante en nuestro país, a sangre y fuego y a costa de la salud y la vida de nuestra clase, el gobierno de Enrique Peña Nieto con el apoyo de todos los partidos del régimen al servicio de los empresarios y el imperialismo. Donde destaca la complicidad de los charros sindicales que se encargan de mantener dividido al movimiento obrero, pactando y dejando pasar despidos, precariedad e inestabilidad laboral a cambio de prebendas millonarias y puestos políticos.

Perversos planes que van acompañados del saqueo del erario público para pagar los abultados sueldos de los altos funcionarios así como del resto de la “clase política”; de mantener y reforzar a las fuerzas armadas que reprimen a los movimientos sociales; de rescatar a empresarios y banqueros de sus quiebras, así como de pagar la deuda externa.

Mientras, el gobierno recorta el gasto social y asfixia a las instituciones del sector salud, a la educación pública, etc., no provee de insumos y medicamentos, ni garantiza la renovación de equipos técnicos, ni le da mantenimiento a la infraestructura de los centros de salud, como parte del plan de desmantelamiento que justifique la privatización y penetración del sector privado en perjuicio de la población ya que acceder a una salud digna solo será posible para quienes puedan pagarlo.

Apoyamos a las trabajadoras en su justa lucha y exigimos junto a ellas la inmediata resolución de sus demandas pese a la extrema medida que han tomado en su lucha, ya que al no haber un gran movimiento de solidaridad activa de trabajadores que imponga el triunfo, ponen en riesgo sus valiosas vidas.

Consideramos que ya son innumerables las vejaciones que tenemos que padecer las mujeres bajo este sistema de opresión como para darle al gobierno la oportunidad de que apueste al deterioro de nuestra salud en el movimiento, justo estando ante un momento histórico donde las mujeres en el mundo hemos comenzado a alzar la voz y a quitarnos las mordazas, saliendo a las calles en todo el mundo demostrando nuestra arrolladora fuerza al estar unidas y convencidas de que las cosas ya no pueden continuar como están.

Opinamos que las trabajadoras y los trabajadores contamos con valiosas y sólidas herramientas de lucha que nos pueden permitir imponer nuestras demandas e incluso cambiar la historia. Como es construir un gran movimiento de solidaridad en torno a esta importante lucha donde los trabajadores de la salud pueden desempeñar un importante rol.

Por la unidad de la clase trabajadora para fortalecer la lucha

En ese sentido, tenemos que luchar por la unidad tal como que se dio en las calles entre los trabajadores de la salud y la educación en 2016, cuando ambos sectores, en un momento de la lucha de los maestros en contra de la reforma educativa, hicieron confluir sus reclamos en movilizaciones comunes, imprimiendo fortaleza a la lucha magisterial.

Esta potencialidad que tiene la unidad de los trabajadores es la que debemos desarrollar, unificando a la vez los reclamos de todos los trabajadores para fortalecer la movilización y las luchas contra los planes del gobierno.

Y es por ello que, para que las compañeras no se vean obligadas a dar esta pelea solas y recurrir a estos métodos desgarradores, creemos que es urgente que las organizaciones que se reivindican democráticas y combativas convoquen ya a un Encuentro Nacional de Organizaciones Sindicales y Políticas, estudiantiles, campesinas e indígenas, sociales, de derechos humanos, de mujeres y minorías oprimidas, para discutir un plan de lucha nacional que, en el camino de imponer las demandas de ésta y las luchas en curso.

Urge preparar un contundente paro nacional para tirar abajo todas las reformas estructurales. Un paro que le imponga al gobierno federal y estatal el presupuesto necesario para la salud y la educación que el pueblo trabajador se merece, así como todas las demandas que hacen a una vida digna para los trabajadores y el pueblo humilde.

Como también, una amplia campaña que busque la solidaridad nacional e internacional (con pronunciamientos, desplegados en los periódicos, etc.) que incluya a sindicatos, intelectuales, personalidades de los derechos humanos, de la lucha por los derechos de los migrantes, así como todas las organizaciones solidarias para demostrar el apoyo a las trabajadoras en lucha.

Hacemos responsables al gobierno federal y al gobierno estatal de Chiapas de la integridad física de nuestras compañeras, así como de cualquier tipo de secuelas que puedan padecer producto de esta terrible situación.






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