Política

SIN VERGÜENZA

Solá se hizo el preocupado por la “violencia policial” y le recordaron a Kosteki y Santillán

Solá repudió la detención de Juan Grabois y calificó de “irresponsables” a quienes reprimen en medio de la crisis, intentado despegarse de su pasado. “En 2002, durante mi gobernación, tuve que dedicar un enorme esfuerzo para contener la violencia policial”, aseguró uno de los responsables de la Masacre de Avellaneda.

Juan Manuel Astiazarán

@juanmastiazaran

Miércoles 19 de septiembre de 2018 | 20:09

La detención de Juan Grabois y otros militantes sociales por parte de la Policía de la Ciudad despertó el repudio de distintas organizaciones y personalidades, repudio que creció en las redes sociales con miles de mensajes rechazando la violencia policial. Sin embargo, uno de los mensajes llamó la atención por sobre todos los demás.

Felipe Solá se refirió al hecho desde su cuenta de Twitter, mostrándose “preocupado” por la violencia policial: “Me informan que detuvieron a Juan Grabois. Reprimir a los representantes sociales en medio de una crisis es de una irresponsabilidad enorme. En 2002 durante mi Gobernación tuve que dedicar un enorme esfuerzo para contener la violencia policial”.

Al instante, cientos de usuarios le “recordaron” al exgobernador de la Provincia de Buenos Aires su responsabilidad política en la Masacre de Avellaneda, donde los militantes sociales Maximiliano Kosteki y Darío Santillán fueron asesinados por la Policía Bonaerense el 26 de junio de 2002 mientras realizaban una protesta en el Puente Pueyrredón.

Responsabilidad que Solá intenta dejar en el olvido mientras pretende presentarse como parte de un armado de centro peronista, aliado al kirchnerismo y a otros sectores de centroizquierda y los movimientos sociales.

16 años de impunidad

Tras el estallido de diciembre de 2001 y la renuncia de Fernando de la Rúa, Eduardo Duhalde asumió la presidencia de la Nación el 2 de enero de 2002, cerrando el ciclo que dejó cinco presidentes en tan sólo once días.

Un día más tarde, Felipe Solá asumía el cargo de gobernador en la Provincia de Buenos Aires. Hasta ese entonces, Solá había sido el vice de Carlos Ruckauf, famoso por su campaña a favor de la mano dura y por sus dichos asegurando que “hay que meter bala a los delincuentes”.

Solá le rindió honores a su antecesor. Tan sólo cinco meses después, el 26 de junio de 2002, un enorme operativo conjunto entre la Policía Federal, Gendarmería Nacional, Prefectura y la Policía Bonaerense que comandaba el entonces gobernador desató una feroz represión contra la protesta que encabezaban los movimientos de desocupados y las distintas organizaciones sociales en el Puente Pueyrredón.

Maximiliano Kosteki y Darío Santillán fueron fusilados por las balas de plomo de la maldita Bonaerense y todavía perduran en la memoria popular las imágenes del comisario Alfredo Fanchiotti y otros policías arrastrando a los jóvenes por la estación de Avellaneda y posando como si fueran verdaderos trofeos de caza.

La versión oficial en ese momento buscó instalar que “los piqueteros se mataron entre ellos”. Aníbal Fernández, entonces secretario general de la Presidencia, justificó la represión en plena conferencia de prensa difundiendo información falsa de la SIDE y asegurando que “hubo una vocación formal de que sucediera lo que sucedió”.

Ese mismo día, la histórica referente de Madres de Plaza de Mayo, Nora Cortiñas, llamó por teléfono al Gobernador preocupada en medio de la represión y Solá le respondió: “Quédese tranquila Nora, que es una guerra de pobres contra pobres”.

Tras el mensaje de Solá en redes sociales, Leonardo Santillán, el hermano menor de Darío, recordó este jueves desde su cuenta de Facebook esa conversación con Nora Cortiñas, que forma parte de la causa judicial contra los responsables políticos de la masacre. “Así como no nos olvidamos de Darío y Maxi, tampoco nos olvidamos de vos y de Duhalde. A donde vayan los iremos a buscar” finalizó mensaje, masticando bronca.

A más de 16 años de aquella masacre, los únicos condenados son el comisario Alfredo Fanchiotti y el cabo Alejandro Acosta, mientras los responsables políticos continúan impunes. No sólo han logrado evitar la responsabilidad penal que les corresponde, sino que incluso se pasean por los canales de televisión, dan sus opiniones acerca de los destinos de la crisis nacional y se presentan como parte de un armado “progresista” que especula con las elecciones del 2019, llegando incluso a camuflarse como si fueran defensores de la protesta social contra la represión policial.







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