Social(macr)ismo: Lifschitz, la puerta de entrada para el ajuste en Santa Fe

Macri cocina una batería de medidas de ajuste contra los trabajadores en actividad y contra los jubilados. Pero no está solo en esta cruzada: Lifschitz y los gobernadores ofrecen su auxilio.

Miércoles 15 de noviembre | 22:53

Imagen: Ariel Maione

Ya se sabe: Macri pidió un “esfuerzo” a todos los argentinos, que incluye avanzar en nuevas medidas de flexibilización laboral con un indisimulable tufo menemista, una reforma previsional para “ahorrar” en base a atacar al bolsillo de los jubilados y una reforma tributaria que afecta al ciudadano de a pie. Aunque Mauricio diga que todos tienen que aportar su “granito de arena”, cuando uno ve que a los sojeros y mineras les quitó retenciones (impuestos), y que los funcionarios de Cambiemos, sus familiares y sus empresas fugan dinero y evaden impuestos en paraísos fiscales, no queda otra que concluir que el granito de arena lo ponen los laburantes, y que los empresarios se quedan con la playa entera.

Durante toda la campaña y, en realidad, desde que asumió Macri, hemos dicho que ninguno de los planes de ajuste de Cambiemos pudo salir sin la tregua explícita de la burocracia sindical peronista y sin el apoyo parlamentario de la “oposición espectral”. Sí: todas las medidas de Macri contra el pueblo trabajador fueron aprobadas con votos de legisladores peronistas, del Frente para la Victoria y del Partido Socialista. Bueno: luego de su triunfo electoral Macri pretende pasar a la etapa superior de subordinación de la oposición.

Lifschitz: consintiendo al Capital

Desde el triunfo cambiemista Lifschitz y el gobierno socialista han hecho literalmente malabares para definir su posición frente al gobierno nacional. Con su mano izquierda el gobernador tiró las cartas del reclamo ante la Corte Suprema por la deuda que tiene la Nación con Santa Fe y defendió la caja previsional de Santa Fe ante el pedido macrista de “armonizar” las jubilaciones provinciales. Es decir, bajarlas.

Pero con su mano derecha, hábil e inquieta, Lifschitz no perdió oportunidad de fotografiarse con Macri, picó en punta en la política de endeudar a la provincia con organismos internacionales y avaló las medidas a favor de los sectores más concentrados del agro además de que el socialismo votó el blanqueo de capitales, el pago a los buitres y el presupuesto 2017. Fue esta verdadera trenza en la que está el socialismo con los sectores más favorecidos y su aval a la podredumbre narco, policial y judicial lo que explica el violento declive político y electoral socialista.

Sin embargo, Lifschitz está dispuesto a ir más lejos en esta política de mimetización con la derecha. Sin ponerse colorado viene de decir que "Macri pidió un esfuerzo compartido para reducir el déficit fiscal". Por si quedaran dudas el gobernador cantó retruco: "Estamos de acuerdo con la responsabilidad fiscal y es lo que venimos haciendo desde hace varios años". Nos piden ajustar. Claro que lo haremos porque es lo que venimos haciendo, parece decir el socialismo.

El “socialismo” con tal de que no toquen su porción de Coparticipación por la constitución del Fondo del Conurbano, lo que permitiría a Lifschitz amortiguar el aterrizaje forzoso del Frente Progresista, está dispuesto a apoyar el conjunto de las Reformas, vengan como vengan. Fue de los pocos gobernadores que viajó a Estados Unidos mostrando una unidad considerable. Si por la plata baila el mono, Lifschitz parece también bailar los pasos de fiesta de quince de la ola amarilla. Para el pueblo trabajador ajuste, claro.

Lifschitz incluso aunque se presenta como el campeón mundial de la defensa del 82% para los jubilados santafesinos, avala un plan de guerra contra los jubilados de la ANSES contra sus arcas financiadas por los trabajadores, y contra los empleados del organismo. Está de más decir que si el macrismo avanza, con el apoyo “socialista” contra las jubilaciones, ese boomerang más temprano que tarde va a golpear en la Caja de la provincia de Santa Fe. Pero a Lifschitz no le importan esas “pequeñeces”.
No hay dudas que gobernadores como Lifschitz y el peronista Schiaretti de Córdoba, así como legisladores peronistas de Santa Fe como Omar Perotti, son sostenes fundamentales del plan de ajuste macrista. Los otros son los sindicalistas.

Primero, despidos. Ahora, reforma laboral

En un esfuerzo denodado en traicionar a los trabajadores los dirigentes de la CGT negocian los artículos de una reforma laboral que si bien se la presenta como un “blanqueo”, implicaría un salto en la precarización de la mano de obra con las pasantías, un abaratamiento de los despidos y un manejo de las patronales de la vida, las horas y los sueldos de los laburantes, con el “banco de horas”. Los dirigentes vendidos se menean entre su espíritu “colaborador” siempre tan sumiso con gobiernos y empresarios y la bronca y la incertidumbre que crece entre los trabajadores.

En las fábricas la inquietud y el rechazo en las bases contrastan con el vacío de los sindicatos tradicionales. Ya vimos despidos en General Motors, en Arzinc, en talleres ferroviarios, en la industria del calzado, en supermercados, en Bleger, en el Swift, en Bahco, y hay luchas abiertas en Clínica Gomara y Unilever. Es evidente que no hubo una agenda ni un plan para enfrentar estos ataques. ¿Lo habrá ahora frente al embate que se viene?

Que los sindicatos se pongan a la cabeza

La CGT negocia y se pone cada vez más amarilla. Otros sectores sindicales, por el contrario, denuncian la reforma laboral y alertan sobre sus sindicatos. En ese marco viene de reunirse el Movimiento Obrero Santafesino (MOS) que nuclea a algunas CGT de la provincia, a ATE y AMSAFE provincial, y al Movimiento Sindical Rosarino, fundamentalmente alineados con el kirchnerismo o con afinidad al moyanismo. Sin embargo, hasta ahora estos sectores no han ido más allá de hacer declaraciones o movilizaciones. En una solicitada aparecida en Página/12 el domingo correctamente se denuncia que la reforma laboral “arrasará con los derechos laborales en beneficio del sector empresario”. Justamente por ello hace falta que estos sectores impulsen un plan de lucha activo para pararles la mano al gobierno y a los empresarios. Es momento de pasar de la denuncia a la acción.

Es evidente: si los trabajadores santafesinos con el enorme peso que tienen se pronunciaran con congresos de bases, paros y medidas de fuerza, la CGT nacional sentirá en la nuca el aliento de la bronca obrera. No hay otra forma que romper la tregua: no es con declaraciones sino con hechos.
Sindicatos combativos y antiburocráticos como AMSAFE Rosario, que viene enfrentando los planes Enseñar y Aprender, y Aceiteros, que está siendo atacada por Triaca, deberían jugar un rol central para instalar la necesidad de esta agenda. Un primer plenario regional y de base que reúna a las seccionales opositoras de AMSAFE como Rosario, Caseros, General López y Belgrano, el poderoso Sindicato de Aceiteros, las Comisiones Internas y delegados combativos junto a cientos de activistas de base de toda la industria y el estado, está al alcance de la mano y sobre todo se torna urgente para que los nuevos reagrupamientos sindicales asuman un curso de acción y organización conquistando un plan de lucha regional

La izquierda está llamada a dar un paso al frente

El Frente de Izquierda tiene un rol muy importante en esta pelea que se viene y no es justamente la de ser furgones de cola del sindicalismo peronista, como hacen otras expresiones políticas de centroizquierda como Ciudad Futura. Tenemos una responsabilidad no solo por estar al frente de muchas de las peleas que dan los trabajadores frente al ajuste a nivel nacional, como se vio en PepsiCo o por jugarse con todo en importantes peleas políticas como frente a la desaparición de Santiago Maldonado. Sino, además, porque el más de un millón de votos que sacamos en las elecciones, expresan de que somos vistos como una oposición independiente, combativa y de clase.

Hay otras organizaciones (o militantes) políticas, sociales, barriales, etc., con quienes compartimos no pocas luchas contra grandes enemigos. Pero esas peleas parciales deben proponerse dar un paso al frente y apostar a que las organizaciones de los trabajadores y de los estudiantes rompan su pasividad. Esta es la necesidad de los sectores del pueblo trabajador, las mujeres y la juventud. Y no solo es el llamado para una lucha ahora sino para pensar el fortalecimiento del Frente de Izquierda con nuevas experiencias que puedan y quieran sumarse a la construcción de esta alternativa de izquierda para la lucha e independiente de todos los sectores patronales, sin concesiones con los partidos de los “de arriba”, como creemos que hacen otras expresiones políticas”.

Al calor de la bronca con la Reforma Laboral y en diálogo con los cientos de obreros, docentes y trabajadores que apoyan políticamente al Frente de Izquierda, el PTS se propone lanzar y/o consolidar junto a muchos trabajadores, agrupaciones en varias fábricas metalúrgicas donde contamos con múltiples referentes como Lucas Castillo, trabajador despedido de Liliana SRL en lucha por su reincorporación; de la alimentación donde la Agrupación Bordó da una intensa pelea, del plástico, o en AMSAFE Rosario, donde venimos desarrollando un trabajo entre jóvenes docentes como Celina Tidoni, quien además es referente del movimiento de derechos humanos. Estas agrupaciones nacen como parte del Movimiento de Agrupaciones Clasistas que impulsamos junto a cientos de independientes, comisiones internas y agrupaciones a nivel nacional, y que acaba de editar su primer boletín nacional que repartiremos por miles en toda la provincia. Un movimiento que parta hoy de enfrentar la reforma laboral, pero luche por construir fracciones clasistas que peleen por recuperar los sindicatos, con una política combativa y antipatronal.

La juventud estudiantil en Rosario, con participación destacada de las agrupaciones impulsadas por la juventud del PTS, ha estado a la cabeza de la pelea por justicia por Santiago Maldonado, impulsando paros estudiantiles, marchas y cortes, con una espontánea participación de estudiantes recibiendo aprietes de la Gendarmería. Entre los terciarios, además, impulsamos el rechazo a los planes antieducativos y pusimos el pie el centro de estudiantes del Normal 3, además de avanzar en el Olga Cossettini. También venimos de un importante avance en el terciario de Villa Constitución, esa ciudad llena de historia y de futuro. Con esa moral a cuestas, nos proponemos fortalecer esas agrupaciones y extenderlas a más facultades, escuelas y terciarios de Rosario, Villa Gobernador Gálvez, Villa Constitución, Santa Fe Capital, el cordón de San Lorenzo, Arroyo Seco, etc., para que la juventud y sus organizaciones (centros de estudiantes), junto a los trabajadores, sean la avanzada de frenar los ataques de Macri y los gobernadores a las condiciones de vida y a las libertades democráticas, así como enfrentar la impunidad policial y el gatillo fácil.

Nos proponemos organizar junto a miles de compañeros en Santa Fe y en todo el país, la resistencia hacia sus planes, avalados por gobernadores serviles como Lifschitz. Y fortalecer junto a quienes compartimos esas luchas, la pelea por construir un partido revolucionario que organice la fuerza de las mujeres, los trabajadores y la juventud. Para las peleas actuales y para las que se vienen.








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