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TECNOLOGÍA // OPINIÓN

Snowden y la “Aldea Global”

Finalmente llegó a los cines “Snowden: ¿Héroe o Traidor?”, dirigido por el cineasta contestario Oliver Stone. El reconocido ex agente de inteligencia de la CIA, Edward Snowden reveló la información relacionada con los programas de vigilancia gubernamental de la National Security Agency (NSA) del gobierno de Estados Unidos. Una invitación a reflexionar sobre la vigilancia en la red.

Domingo 11 de diciembre de 2016 | 08:00

Si bien el lema de las Fuerzas Especiales de ese país, donde es formado Snowden, es “De Oppresso Liber” (libertad al oprimido), la información que se conoció a partir de las filtraciones del ex contratista de la NSA puso en evidencia que Internet ya no podía considerarse un espacio libre y neutral sino un campo de disputa donde todo es observado y que deja ver la vulnerabilidad de las personas frente al Estado, las clases dominantes que lo componen, y las corporaciones.

Como recuerda el sociólogo Louis Althusser, según Marx “aún un niño sabe que una formación social que no reproduzca las condiciones de producción al tiempo que produce, no sobrevivirá siquiera un año”. Por este motivo la clase dominante se nutre a partir de dos recursos creados a través del Estado, en tanto árbitro que falla en favor de sus intereses: los aparatos ideológicos de Estado que se articulan entre sí con la ideología dominante, como es el caso de los medios de comunicación masivos que reproducen su discurso (además de la escuela, la Iglesia, etc), y los aparatos represivos de Estado, como el ejército o el caso de los Servicios de Inteligencia con doble anclaje ideológico-represivo. Ambos aparatos se articulan para reproducir las condiciones de producción que permite a la clase dominante perpetuarse en el poder.

Con la evolución de la tecnología y la llegada del mundo digital el territorio de conquista entre las principales potencias dirigidas por la clase dominante ha pasado a tener composición híbrida: físico – virtual. Con la excusa de la Seguridad Nacional el viejo sueño optimista del filósofo y comunicólogo Marshall McLuhan de la “Aldea Global”, donde la distancia y el aislamiento venía a ser suprimido por el advenimiento de la interdependencia electrónica, Internet pasó de ser la posibilidad de un medio de comunicación, alternativo y de pluralidad de voces contra-hegemónicas, a un espacio de data vigilancia y control por parte de las principales agencias de inteligencia del mundo articuladas con las principales corporaciones de Internet.

El mercado de Internet es controlado por gigantes como Google, vinculado a la NSA, que en 2014 representaba el 25% del tráfico mundial. Este monstruo de las agencias de publicidad si bien ofrece servicios gratuitos, también dirige a través de sus ordenamientos de búsqueda y normas qué sitios, qué información debe privilegiarse.

Los reconocidos “Google Earth” y “Google Maps”, fueron desarrollados por el especialista en tecnología John Hanke, a través de su empresa “Keyhole” basada en cartografía digital e imágenes de satélite. Hanke trabajó para el Departamento de Estado de los Estados Unidos, y cerca de 2010 una de sus startup recibía fondos económicos de In-Q-Tel, organización involucrada en sistemas de reconocimiento militar que entre otros intereses tienen como objetivo la geolocalización de las protestas.

Por otra parte, se encuentran las redes sociales como Facebook y Twitter, atractivas por permitir participación gratuita a cambio de que los usuarios ingresen voluntariamente su información personal, lo cual provee a estas dos empresas obtener una enorme base de datos sobre las personas registradas que luego, sin el consentimiento de los ciudadanos, se distribuye a empresas y agencias de seguridad facilitando la datavigilancia: “El uso sistemático de bases de datos personales en la investigación o monitoreo de las acciones o comunicaciones de una o más personas”, tal como lo describía Roger Clarke, consultor especializado en comercio electrónico, infraestructura de la información, vigilancia de datos y privacidad.

El comunicólogo argentino Aníbal Ford en su libro “La Marca de la Bestia” advertía sobre esta posibilidad en los años noventa. En la actualidad y en el mismo sentido van las declaraciones recientes del Fundador de WikiLeaks, Julian Assange.

Con la excusa de la seguridad nacional los gobiernos espían a sus ciudadanos para aplacar cualquier voz disidente que atente contra la reproducción del discurso dominante y para justificar en beneficio de sus estrategias geopolíticas y economía las guerras y diferentes conflictos bélicos que llevan a cabo en Medio Oriente y presionar o extorsionar a cualquier sociedad que intente salirse de la órbita hegemónica.

Si bien somos libres para publicar información en la red, o para utilizar estos servicios aproximadamente el 80% de la información de nuestra Región atraviesa primero los servidores de Estados Unidos antes de llegar a destino.







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