Internacional

CONFLICTO SIRIA

Siria: De la crisis humanitaria a la crisis política por la hegemonía

La reactivación del fuego cruzado, viene de la mano con una importante crisis a nivel geopolítico entre las distintas potencias, donde luego del ataque con armas químicas en Jan Shijún, se vuelve a colocar en cuestionamiento sobre qué tan "diplomática" puede ser la salida al conflicto.

Edson Elgueta

Valparaíso, Chile

Sábado 8 de abril

Se acabó la pausa. Tras el ataque químico efectuado en la ciudad Siria de Jan Shijún –de la cual hasta hoy sigue sin existir un responsable- que significó más de 80 muertos, se ha vuelto a abrir fuego cruzado entre el bloque Sirio-Ruso-Iraní, y el bloque norteamericano apoyado por la Unión Europea (UE).

Esto motivó a que durante esta jornada, el gobierno estado unidense decidiera invadir el territorio Sirio con casi 60 misiles tomahawk, atacando su base área Shuryat en la provincia de Homs, lugar del cual señala el Pentágono, despegaron los aviones que llevaron a cabo el ataque químico, perpetrado supuestamente por el gobierno del presidente Bashar Al Asad.

Como es lógico los países amigos de EE.UU salieron públicamente a manifestar su apoyo al ataque estadounidense. Ese fue por ejemplo el caso de presidente francés Francois Hollande, quien junto con justificar el ataque, llamó a buscar una salida política transicional al conflicto.

Una escalada en el conflicto de importantes consecuencias

El ataque norteamericano pasa por alto cualquier protocolo establecido por la Organización de las Naciones Unidas, motivados por una acción de la cual aún no se tiene claridad. Esto solo refuerza su necesidad de intervenir de manera más directa en un conflicto que parecía haberse redirigido a un terreno más diplomático, tomando un vuelco a favor del mandatario Al Assad, donde con el apoyo Ruso ha podido contrarrestar las acciones por sacarlo del poder.

Una piedra en el zapato y el giro de Trump

Los ataques efectuados por el Pentágono complican al presidente Donald Trump, quien desde su asunción ha buscado tener una relación cautelosa con Rusia, de manera muy distinta a su antecesor Barack Obama, donde incluso las acciones anti-terroristas efectuadas, buscaban tensionar lo menos posible su vínculo con su par ruso, Vladimir Putin. Al parecer, todo esto se verá truncado tras las últimas acciones, aunque es clara su intención, dar una imagen de liderazgo ante sus potencias contrincantes.

Hay que pensar la situación Siria desde las huellas de la Primavera Árabe

Sin embargo, más allá de la evidente injerencia imperialista norteamericana dentro de la zona Siria, con apoyo de un importante contingente europeo de potencias como Francia o el Reino Unido, no es posible obviar el violento régimen de Bashar Al Assad. No hay que omitir la brutal represión en contra del pueblo sirio, suscitada la denominada “Primavera Árabe”, que significó un enorme proceso revolucionario de los pueblos del Medio Oriente, cuya fuerza llevó al derrocamiento de históricas dictaduras como las de Mubarak en Egipto o Ben Ali en Túnez.

El análisis del conflicto sirio, va más allá de la horrible crisis humanitaria de los millones de refugiados que dejan el Medio Oriente atestados de las miseria de la guerra, sino es más bien como los intereses de las potencias capitalistas se juegan la vida por apoderarse de una zona estratégica tanto a nivel económico por el sector más grande de yacimientos petrolíferos, y en términos militares, siendo la puerta de entrada a un territorio privilegiado desde el desarrollo geopolítico de la zona.

En el caso de la Primavera árabe, es la muestra más concreta de un proceso capaz de superar la dicotomía Al Assad- EE.UU, mediante la genuina fuerza del pueblo trabajador, en perspectiva de una salida independiente, la que sin embargo fue bloqueda por la confianza en supuestos regímenes “democráticos” o aplastados por importantes guerras civiles entrecruzadas con la intervención imperialista como en el caso del Líbano.

Solidaridad internacional ante las caretas de los capitalistas y el imperialismo

Ni Al Asad, ni Putin, ni Trump, ni Hollande, ni ninguna potencia capitalista son amigos del pueblo Sirio. Sólo el pueblo trabajador, organizado por medio de sus sindicatos, con los estudiantes, mujeres, ancianos y niños, y el conjunto de los oprimidos, puede dar una respuesta directa a las atrocidades del capitalismo ante las miserias que se ven expuestos.

Es fundamental la solidaridad internacional con el pueblo Sirio, como también con los inmigrantes y refugiados de la crisis, con millones desplazados a diversos países de Europa y el mundo, quienes se encuentran en paupérrimas condiciones, y sin ninguna clase de seguridad social, cuestión que a la ONU y a la Unión Europa (UE) se les olvida con sus leyes racistas y xenófobas que rigen a Europa cada vez que apoyan alguna clase de acción armamentista.

Hay que luchar por la solidaridad de la clase obrera en el mundo entero, y con el conjunto de los pueblos que sufren hoy la barbarie capitalista y el imperialismo, y buscan vivir en una sociedad sin guerras, sin opresión, sin explotación.






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