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Sinfonía para Ana, entre la militancia y el amor en dictadura

Luego de estar en la cartelera del cine desde octubre, se proyectó la película de Virna Molina y Ernesto Ardito, basada en la novela homónima de Gaby Meik, inspirada en hechos reales que conmueve hasta las lágrimas.

Ricardo Farías

Docente | Corriente Nacional 9 de Abril | Lista Marrón L.de Zamora| @ricardodamian

Gisela Brites

Agrupación Marrón Docente - Lomas de Zamora

Domingo 14 de enero | 11:20

El día jueves se proyectó en el cine Gaumont la película de los reconocidos cineastas. El conmovedor film comienza con la historia de dos amigas inseparables, Ana e Isa, que en el contexto de la década de los años 70 deciden involucrarse en la militancia de la juventud peronista. Ambas cursaban en el Colegio Nacional de Buenos Aires. En 1974 concurren a Plaza de Mayo a escuchar el famoso último discurso de Juan Domingo Perón, y según palabras de Ana, es donde decide "hacerse peronista" y comienza su militancia en Montoneros. A la par que se encadenan los hechos, Ana va relatando toda su historia de vida a través de unas cintas grabadoras, dándole su particular mirada a todo lo que iba sucediendo en los alrededores.

Las escenas transmitidas contienen imágenes de sensibilidad y temas de gran profundidad, producto del momento histórico en el que se sitúa la historia. Entre asambleas y discusiones de agrupaciones, Ana se enamora de Lito, un joven militante del Partido Comunista Revolucionario, y en la toma del colegio sellan su amor con su primer beso. En 1974, todavía con Perón en vida comenzara su accionar fascista la Triple A, Ana se irá enfrentando a diferentes situaciones políticas, de amor y de género. Los estudiantes del Nacional reconocerán el avance de los elementos de derecha en el gobierno de Isabel Perón y enfrentan la misma disyuntiva que toda la militancia peronista de la época: los persigue el propio movimiento político al cual ellos dedican su vida y militancia para lograr transformar la realidad.

La realidad política avanza a ritmos vertiginosos los dos años previos a la última dictadura cívico-militar. Para 1975 ya empiezan las persecuciones a los militantes del colegio secundario, al rector y a los profesores que apoyan la lucha de los estudiantes. Luego de que la conducción de Montoneros decide pasar a la clandestinidad, su base queda expuesta a la represión y la persecución. Los jóvenes comienzan a tomar recaudos para continuar su militancia. Ana deberá procesar estos cambios a la velocidad de la luz con sus jóvenes 14 años: sus dos pasiones, amor y militancia sufren un choque y deberán ir por caminos separados un breve tiempo. Ana se siente presionada por Lito para tener su debut sexual, el cual la atormenta tanto que ya no sabe que excusa poner para evitar el episodio. En ese tiempo estaba naturalizado el hecho de dar “la prueba de amor” a través del acto sexual de las chicas vírgenes a sus novios, en la película muestra como él, en un acto de chantaje le comenta que al cumplir los 6 mese de noviazgo ella debía darle de regalo “eso”. Una práctica de lo más usual en el contexto machista de ese tiempo. Frente a esta presión la joven decide alejarse de Lito y pedirle un tiempo para pensar, aunque él lo acepta, no logra entender lo que le pasaba a ella, que solo sentía el amor por medio del afecto, las caricias y los besos. Sus propios compañeros de militancia aprovecharan esta crisis de Ana para sugerirle que se separe de Lito por militar en otro partido, ya que se según ellos, ponían en riesgo la militancia de la organización.

Junto con estos sucesos políticos que configuran una realidad caótica del país, el film logra cimentar una historia paralela: que es la amistad de Ana e Isa. En 1975 ya comienzan las primeras pérdidas en la militancia del propio colegio. Alumnos del Nacional caen asesinados y son velados en el mismo colegio. Ana advierte este cambio y opina en su intimidad que "ya nada volverá a ser como antes". Para 1976 las bajas pegan un salto, al igual que el accionar represivo del Estado. Su propio entorno sufrirá bajas sensibles de amigos y compañeros. Montoneros volcado a su aparato militar, deja al descubierto su impotencia estratégica de ver perder una guerra donde no tenía ningún tipo de chances de victoria. Ante el golpe de marzo del 76, tanto Lito como su amiga inseparables Isa, se van del país, por los riegos que comprometían sus vidas. Ana se queda en la más absoluta soledad, Ana decide continuar la lucha, porque bien sabe que el riesgo es "morir luchando o morir de aburrimiento". Los militares hacían estragos en la organización y la propia dirección de Montoneros había resuelto ofrecer a sus militantes la pastilla de cianuro, ante el riego que caigan y sufran la interminable represión y delaten a sus compañeros.

A Ana logran agarrarla al mes del golpe militar. Todo parece indicar que en su intento por tomar la pastilla, no llego a tiempo y la policía la detiene y va a parar a un campo de concentración. Ana con dieciséis años fue una militante comprometida que luchaba por una sociedad igualitaria y dedico su vida consciente a la militancia revolucionaria.

En los últimos minutos de la película, la que toma la palabra es Isa. Nos cuenta cómo estando en España se entera de la caída de Ana, su profunda depresión que la llevó a la adicción de las drogas, al no tener más a su amiga. Al regreso de la democracia, regresa al país y decide quedarse a dormir por seis meses en el cuarto de Ana para subsanar las heridas aunque sea un poco. El amor de la madre de Ana y su propia voluntad la llevan a abandonar su adicción a las drogas y logra formar una familia y encontrase con los muchos compañeros que lograron sobrevivir, no dejando de querer ni reivindicar los que se perdieron o no quedaron en el camino.

Frente a la situación política actual, en donde tanto el gobierno y los medios de comunicación hegemónicos intentan instalar la idea de que los violentos están del lado de los que luchamos contra las injusticia, las desigualdades y la violencia machista y en donde aun los genocidas no terminan de pagar los crímenes que realizaron durante la última dictadura cívico militar, como en el caso más reciente de Etchecolatz, la película se proyectó a sala llena y entre lágrimas y llanto de los espectadores se escuchó un cántico que salía desde los más profundo de las entrañas de todos, “como a los nazis les va a pasar, adonde vayan los iremos a buscar”.

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SINFONÍA PARA ANA - Trailer Oficial







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