Sociedad

SALUD LABORAL

Síndrome de “cabeza quemada” afecta cada vez a más docentes

Las malas condiciones de trabajo están generando una epidemia entre trabajadores de la educación, víctimas del síndrome de “Burn-out”. ¿De qué se trata esta patología?

Viernes 22 de julio | Edición del día

El psicólogo Herbert Freudenberger fue el primero en definir este síntoma de "Burn-out" o "síndrome de cabeza quemada". Según el consenso médico se trataría de “un padecimiento que consiste en la presencia de una respuesta prolongada de estrés en el organismo ante los factores estresantes emocionales e interpersonales que se presentan en el trabajo, que incluye fatiga crónica, ineficacia y negación de lo ocurrido”.

La polémica en torno a esta patología se abrió luego de que saliera a la luz una tabla aprobada por el Ministerio de Educación, que establece cuántos días debe durar una licencia dependiendo de la enfermedad. De esta manera una tablita se impondría sobre las necesidades de cada paciente y las indicaciones médicas ante esta afección.

Distintos sectores plantearon su repudio a esta regimentación, que se suma a los innumerables condicionamientos burocráticos para tomarse una licencia por enfermedad. En la práctica, muchas veces los docentes terminan apelando a licencias por otros artículos para evitar tanto papelerío.

Lo cierto es que las condiciones laborales empeoran progresivamente. Los bajos salarios obligan a trabajar dos cargos (tres en algunos casos), lo que implica que la jornada laboral comienza a las 7.30 y finaliza en la escuela a las 17.30 para después continuar trabajando en casa con correcciones, planificaciones, presentación de informes, compra de materiales, etc. A esto se suman las malas condiciones edilicias que afectan a estudiantes y docentes, la mala alimentación producto de una jornada extensa y a aulas superpobladas con 30 alumnos.

Otra causa de este síndrome son los problemas socioeconómicos que afectan a los sectores populares y se reflejan en el aula. Y frente a los cuales los docentes terminan cumpliendo el rol de psicólogo o asistente social, roles para los que no está preparado, y sobrecargan aún más su jornada y sus emociones.

Otra arista de esta situación es el problema de los contenidos curriculares, que se expresa más agudamente en este segundo semestre. Los docentes perciben que no van a poder llegar a dar todos los contenidos prescriptos y se produce ansiedad por avanzar aceleradamente, para cumplir logros que no tienen en cuenta un contexto con innumerables factores condicionantes.

Este combo explosivo termina generando graves problemas a la salud. Esto se ve muy claro en que en el segundo semestre los pedidos de licencia se cuadriplican. Lejos de los beneficios anunciados por Macri para el segundo semestre, para las y los docentes es el momento del año donde comienzan a sentir más pesada la carga de los factores mencionados anteriormente.

En diálogo con Radio Si, la directora del Hospital Provincial, María Soledad Rodríguez describe el síndrome señalando que “es un cuadro de despersonalización, de desmotivación laboral, que se lleva también al ámbito personal. Se produce un agotamiento en el trabajo, se empieza a perder el sentido y el objetivo de lo que se está realizado. Como consecuencia de esto comienza a haber conflictos en el ámbito laboral con los compañeros de trabajo”, para agregar más adelante que “todo esto lleva a un estado psíquico que se manifiesta en el cuerpo, con manifestaciones orgánicas de dolor en el organismo. Por supuesto que esto transforma a una persona sana en enferma”.

El recorte en las licencias y la negativa de la apertura de la paritaria para la recomposición del salario docente son dos factores que atentan contra la calidad educativa que a cada momento se ve minada no solo por el gobierno provincial sino también por el gobierno nacional.

Abrimos nuestras páginas a los lectores de La Izquierda Diario para que puedan reflejar cómo afectan las condiciones laborales a su calidad de vida y la de sus compañeros y compañeras. Mandá tu experiencia al: 341 5061148 o por correo a laizquierdadiario.santafe@gmail.com




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