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HUNGRÍA

Sindicatos húngaros le dan un ultimátum a Orban para que derogue la reforma laboral

La reforma popularizada como "ley de esclavitud" fue aprobada a pedido de las automotrices alemanas y generó una ola de protestas y movilizaciones de los trabajadores húngaros. Se proyecta una jornada de huelga para el 19 de enero.

Lunes 7 de enero | 12:36

Los sindicatos y organizaciones estudiantiles de Hungría dieron el sábado un ultimátum al primer ministro conservador nacionalista, Viktor Orbán, sobre la reforma laboral: o deroga la normativa conocida como "ley de esclavitud" o afrontará una oleada de movilizaciones y huelgas.

La advertencia de las organizaciones obreras se produjo durante una protesta multitudinaria en Budapest a la que acudieron, pese a las bajas temperaturas, unas 10.000 personas, según medios húngaros, y que es la primera movilización de 2019, año que la oposición política ha calificado como "de la resistencia".

La protesta contra la ley que eleva las horas extras y que fue aprobada a mediados de diciembre en el Parlamento por la mayoría absoluta del Fidesz, la formación de Orbán, ha aglutinado a toda la oposición, sindicatos y organizaciones civiles en un frente único.

"Basta de hacer trabajar a la gente hasta la muerte", exclamó el presidente de la Confederación Sindical de Hungría, László Kordás, que leyó las exigencias de los sindicatos y adelantó que, si estas no se cumplen, el 19 enero organizarán una protesta con huelga general en todo el país.

El ultimátum exige una nueva norma laboral y la abolición de la "ley de esclavitud", el aumento de los salarios, la regulación del derecho a la huelga y una reforma del sistema de pensiones

Algunos oradores abogaron el sábado por "paralizar el país" y subrayaron que 2019 será "el año de la resistencia", mientras que otros demandaron ejercer presión para que esta norma "le duela a Orbán".

"No seremos esclavos" y "Nos defenderemos frente al Gobierno", fueron algunos de los lemas que los miles de manifestantes gritaron durante la protesta.

La normativa aprobada por pedido de las automotrices alemanas que producen en el país y exigen mano de obra masiva y barata, eleva de 250 a 400 el número de horas extra anuales, lo que supone para algunos empleados trabajar seis días a la semana, y, además, permite a las empresas aplazar el pago de ese tiempo extra hasta en 36 meses.

Aunque según la ley las horas extras son voluntarias, los sindicatos y otros críticos señalan que quienes se nieguen a aceptar trabajar quedarán "marcados" y correrán el riesgo de despido.

Orban, que ha ensayado un discurso xenófobo en contra de los inmigrantes señalandolos como responsables de los problemas del país, y que se define como un nacionalista, no ha tenido ningún problema en entregarse a los pedidos de las automotrices alemanas. Esto muestra que para las fuerzas conservadoras y de derecha detrás de la supuesta defensa de la soberanía nacional, se encuentra la defensa de los intereses de los empresarios, sean nacionales o extranjeros, en contra los trabajadores, sean nativos o inmigrantes.







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