Economía

INFORME INDEC

Macri montó un show para anunciar más de 10 millones de pobres

El organismo difundió los datos de pobreza e indigencia. Persisten los problemas estructurales en los hogares. El Gobierno festejó los datos, pero aún hay 11 millones de pobres.

Jueves 29 de marzo | Edición del día

El Indec publicó ayer que la pobreza descendió a 25,7 % y la indigencia fue de 4,8 % en el segundo semestre de 2017. Si se proyecta más allá de los 31 aglomerados del organismo la pobreza golpeó a 11,4 millones.

Macri brindó una conferencia de prensa ayer en Olivos, tras conocerse el dato del Indec. El mandatario afirmó "estos datos confirman que tenemos una meta clara que es reducir la pobreza" y agregó "es una noticia que da esperanzas para el futuro", junto a la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley.

El presidente festejó los datos porque la pobreza descendió de 30,3 % en el segundo semestre de 2016 a 25,7 % en el mismo período del año pasado. La comparación es entre un momento de deterioro de la economía como fue el 2016 contra el 2017, etapa que coincide con el período electoral y de mejora de la actividad.

En el resto del país de verifican regiones más críticas en materia de pobreza como en los partidos del Gran Buenos Aires que trepa al 29,5 % o el noreste, 33,2 %. En Gran Resistencia la pobreza fue de 39,2 % y en Santiago del Estero-La Banda 38,3 %. Poco hay para celebrar con porcentajes que superan el 30 % de pobreza.

Cuestionamientos a la estimación

La medición de pobreza e indigencia que realiza el Indec es una pobreza monetaria, es decir por insuficiencia de ingresos. El organismo establece dos líneas de ingresos que es la Canasta Básica Alimentaria (quienes no puedan adquirir los alimentos básicos para cubrir sus necesidades de calorías), los que perciban menos de estos ingresos son indigentes, y la Canasta Básica Total que calcula los alimentos, otros productos y servicios básicos como ropa y transporte, quienes tengan ingresos inferiores son considerados pobres.

Tras el apagón estadístico del Indec y la interrupción de datos de pobreza por el kirchnerismo desde 2013 el macrismo recién publicó el informe correspondiente al segundo trimestre de 2016 cuando la pobreza fue del 32,2 % y no estimaron los datos del primer trimestre de 2016.

Luego el organismo comenzó a difundir los datos de manera semestral. Para el segundo semestre de 2016 la pobreza alcanzó al 30,3 %, pero el Indec aclaraba en su informe “con estos resultados se reinicia la serie semestral de pobreza e indigencia. Los mismos no deben ser comparados con los del segundo trimestre de 2016 antes difundidos”.

El año pasado un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) cuestionó la medición de pobreza realizada por el Indec. Advirtieron problemas metodológicos, y las modificaciones de la encuesta permanente de hogares (EPH), que no permite hacer comparaciones con la anterior. Además, alertaron inconsistencias en los aglomerados urbanos o provincias y en la construcción de canastas básicas utilizadas para estimar las necesidades básicas de la población pobre.

Según Cepa el “aumento de activos y disminución de inactivos en la población según la nueva proyección poblacional, aumenta los ingresos promedio del hogar y de la población total. Al haber, en promedio, más miembros activos en un hogar en lugar de inactivos la probabilidad que los ingresos de ese hogar sean mayor, es más alta”.

Efecto elecciones y empleo precario

La medición del Indec al calcular la pobreza monetaria, oculta otras carencias que tienen los sectores más vulnerables como el problema de la vivienda, educación, salud, otras. Sólo se observa si las personas perciben ingresos superiores a la línea de pobreza.

El segundo semestre de 2017 coincidió con el período electoral. En octubre y noviembre hubo una recomposición del poder adquisitivo de los salarios ya que las paritarias impactaron en mayor proporción durante la campaña electoral.

Según un cálculo de La Izquierda Diario, en 2017 el salario real en el promedio aumentó 1,8 % mientras que en diciembre del año pasado el poder de compra estuvo por debajo de diciembre de 2016. La suba de los precios y los nuevos tarifazos en el último mes del año provocaron que los salarios volvieran a quedar viejos.

Eduardo Donza, Investigador Especialista en Trabajo y Desigualdad de la Universidad Católica de Argentina (UCA) expresó a La Izquierda Diario que “era previsible la reducción de la pobreza al compararlo con el 2016. La disminución de la pobreza corresponde a que en 2017 la economía se reactivó con la obra pública y el empleo en el sector creció. Se reactivó el mercado de trabajo, disminuyó la tasa de desocupación por un aumento del empleo. Pero se registraron más cuentapropistas, trabajadores no registrados, changas que generaron un ingreso mensual”.

La obra pública impulsada con fines electorales traccionó la economía y se incorporaron trabajadores al sector. Esto significó ingresos para los trabajadores que en 2016 estaban desocupados por las medidas recesivas del Gobierno.

El organismo el martes dio a conocer los datos de informalidad laboral. El empleo no registrado aumentó a 34,2 % en el cuarto trimestre de 2017, la suba del empleo informal y precario también incidieron en la reducción de la pobreza. Los desocupados del 2016 se incorporaron al mercado de trabajo, con “changas”, hay más monotributistas, empleadas domesticas. Ahora cuentan con un ingreso, pero sigue siendo una situación inestable. Si la economía vuelve a contraerse esos empleos se pierden rápidamente.

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Leopoldo Tornarolli explicó en el blog CEDLAS “en menor o mayor medida es un resultado esperable partiendo de la situación de 2016: las estadísticas más recientes de mercado laboral muestran una clara mejora entre 2016 y 2017; la todavía alta tasa de inflación disminuyó bastante entre esos años; y las políticas sociales que transfieren ingresos a los sectores más vulnerables se mantuvieron sin mayores cambio en dicho período”. Hay que recordar que el año pasado, año electoral el Gobierno también lanzó los créditos del ANSES con la tarjeta Argenta, una política destinada a reanimar el consumo de cara a las elecciones a costa de endeudar a las familiar con tasas de interés altas.

La pobreza estructural y la desigualdad

La UCA analiza además de pobreza por ingresos, la pobreza multidimensional, que investiga la ausencia de derechos como la alimentación, cobertura de salud, servicios básicos, vivienda, educación, sistema de seguridad social y el acceso a la comunicación e información.

En el tercer trimestre de 2017, la universidad estimó que la pobreza multidimensional afectó a más de la mitad de los hogares, el 64,5 % padecía al menos una de estas carencias; y el 41,3 % al menos dos carencias. El 34,1 % de los hogares no cuenta con servicios básicos como conexión de red de agua corriente, o red cloacal o fuente de energía; el 34,7 % no tiene recursos educativos y el 21,4 % no vive en una vivienda digna.

Otra variable para tener en cuenta es la distribución del ingreso. Según datos del Indec, en el tercer trimestre de 2017 (último dato disponible) la mitad de los ocupados ganaba menos de $ 12.000 y el 70 % ganaba menos de $ 16.000.

La brecha de ingresos entre el 10 % de la población más pobre y el 10 % de la población más rica era de 20 veces. Esto significa, que una persona que se encuentra entre el 10 % de la población con ingresos per cápita más elevados recibe 20 veces más que una persona que está entre el 10 % que tiene ingresos más bajos.

Cambiemos celebró el dato de pobreza porque es uno de los pocos que tiene para mostrar de una economía que crece débil y con desequilibrios. Una foto de pobreza que es parcial cuando se observan los problemas estructurales que viven millones de familias y la desigualdad que hay con los sectores más acomodados. La lista de medidas que tomó el macrismo en beneficio de las grandes patronales es extensa, mientras para los trabajadores y los sectores populares sólo llegaron migajas presionados por ganar las elecciones.

La aceleración de la inflación con los nuevos tarifazos, el dólar que el Gobierno dejó correr y ahora contiene, paritarias a la baja y un poder adquisitivo que se erosiona incidirán en el próximo dato de pobreza.

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