Cultura

Simone Weil: “La Voluntad” de "un corazón capaz de latir a través de un universo entero"

Natalia Rizzo

@rizzotada

Martes 6 de septiembre de 2016 | Edición del día

La voluntad se está presentando en el marco de una temporada especial de Brie en Buenos Aires compuesta por cuatro obras de teatro, que se extiende hasta octubre, donde también pueden verse: El paraíso perdido, Fui y ¿Te duele?.

La obra es una sublime interpretación de Brie sobre la vida y el pensamiento de Simone Weil. Un rescate audaz de la figura de una mujer que según las propias palabras del autor: Fue obrera, sindicalista, profesora, escritora, historiadora, poetisa, dramaturga, combatiente, filósofa, campesina. Murió de hambre, en el exilio. Se ocupaba de los hombres pero se olvidaba de sí misma.

Simone Weil, incesante luchadora.

Una sucesión de hechos de la vehemente vida de Simone, son mostrados en fragmentos que se van entrelazando. Un lapso de 34 años en los que ella pasó por este mundo con absoluta intensidad en contextos muy difíciles .

Simone Weil vivió las dos guerras mundiales en Europa, se incorporó como voluntaria a las filas republicanas en la guerra civil española, se proletarizó y fue obrera durante un año de la Fábrica Renault, experiencia que cuenta en La condición obrera (1951):

Cuando entré en la fábrica ... la desgracia penetró en mi carne y en mi alma…había olvidado mi pasado y no esperaba ningún futuro, ya que difícilmente podía imaginar la posibilidad de sobrevivir a esas fatigas... Allí he sido marcada, y para siempre, con la impronta de la esclavitud ... Desde entonces siempre me he visto como una esclava.

En el ‘32 fue corresponsal de la revista francesa Propós con el objeto de caracterizar en qué se basaba el apoyo de los obreros alemanes al régimen nazi, en Londres forma parte del movimiento Francia Libre de resistencia a la invasión de Hitler al norte de Francia.

Podríamos decir que su pensamiento no está signado por una única línea ideológica. Hay momentos en los que toma al marxismo y por ejemplo arma un Grupo de educación social donde enseña la doctrina, y otros en los que hace sus críticas que pueden verse como un indicio de las teorías postmarxistas.

Como periodista, Simone denuncia públicamente los crímenes del estalinismo y los compara con los que cometen los nazis, además de enunciar que la dictadura de Stalin no representa en absoluto ideales comunistas:

El partido comunista define fascista todo lo que no es comunista. Así, en vez de dividir a sus enemigos los salda en un único bloque… La dictadura burocrática que pesa sobre la clase obrera rusa, sofoca una posible revolución alemana. Deberían crear un frente único desde la base y preparar una lucha armada contra las bandas de Hitler… ¿A qué puede servir un partido que está siempre detrás de las masas? Una burocracia nunca podrá dirigir una guerra civil. Este es el carácter trágico de la situación en Alemania…

En los últimos momentos es más ambigua y comienza a tomar un camino mucho más espiritual que científico. Abandona la lucha sindical de corte reformista y comienza a pensar que en la lucha por el abatimiento del “dolor social” hacia otro sendero que es la redención y la paz espiritual de una especie de religión sin dogma.

En el ‘43 le diagnostican tuberculosis y cae en cama, lo que le impide continuar su lucha. Ella se auto-impone el sacrificio de comer la misma ración de alimento escasa que a sus compatriotas detenidos en la Francia ocupada les daban. Así muere 5 meses más tarde.

En su tumba puede leerse: Mi soledad abrazaba el dolor de los demás hasta morirme. Brie en la obra personifica la firma C.M. en la figura de un enfermero italiano que la cuida en su última semana de vida y con quien dialoga.

Algunos decían que Simone tenía delirios místicos, lo cierto es que su acercamiento a las ideas religiosas, junto con su ferviente entrega al sufrimiento y organización del proletariado, la fueron llevando a forjar sobre su propio cuerpo la figura de una mártir de los desposeídos.

La representación de la verdad entre la soledad, el dolor y la metáfora

Digo la verdad y nadie me cree

Weil en la obra se encuentra hablando de una verdad en particular, aquella que muestra las formas de la opresión de una clase por otra, en puja constante contra las instituciones y el pensamiento hegemónico tratando de taparla. A la par que cree en la paz y en un Dios que no es una deidad, en un Dios que no existe. Es allí donde su lucha vinculada a esa verdad se torna dolorosa y solitaria. Encuentra la compañía de su enfermero pero no termina nunca de ser orgánica ni pertenecer a ningún colectivo. Su objetivo es conquistar una humanidad más justa, pero no puede encontrar compañeros de batalla.

Descree de cualquier dogma. Su soledad es política.

La casa una metáfora del mundo, la cama como espacio de contención, el muro-ventana.

En escena los cuerpos de los personajes se apoyan sobre un muro, se recuestan sobre una cama, sobre varias, diversas, a la par que planean en imágenes contundentes una especie de ideario sobre la libertad.

Todo transcurre en un único espacio que se transforma. Un reducto, una casa que forma un sistema de contención. Los actores rompen el sistema transversalmente cuando sobrevuelan la escena y destruyen cualquier muro para volver a levantar los cimientos del pensamiento de Weil en forma de actos, de paredes y de casas.

El principal objeto contenedor de ese sistema es la cama. La cama es continente del contenido de la obra, tanto como el continente de la vida de Weil. La cama y las "camas calientes" donde entra y sale exausto otro de los principales personajes de la obra: el proletariado. Proletariado oprimido encarnado en el cuerpo mártir de Simone.

El muro es un sostén de apoyo, es como un bastón sobre el cuál los cuerpos retozan y a la par es la extensión de la mano que dibuja siluetas y estrellas. Un paredón que era mano y bastón, se hace pizarra. El muro, que se atraviesa con enseñanzas, es una ventana al mundo.

Los actores son como pájaros de a momentos. Su vuelo corta el aire, el tiempo y las ideas. Allí donde la plenitud adolece y se expande a gritos, un inválido que cuelga y pasa volando, pasa a ser un pájaro mágico efímero.

Weil toma la decisión de desaparecer para que otros aparezcan. A pesar del cuerpo que se desvanece, está fresca y vigente la consciencia esculpiendo la voluntad.

La voluntad se puede ver los martes de septiembre a las 20.30 en Timbre 4 (México 3554, CABA).
El paraíso perdido se ve los domingos de septiembre y octubre a las 17;
Fui los domingos de septiembre y octubre a las 20.30;
¿Te duele? los sábados de septiembre y octubre a las 20.30, todas en Sala Santos 4040 (Santos Dumont 4040, CABA).






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