Géneros y Sexualidades

ABORTO

Sigue el acoso de grupos antiabortistas a clínicas ginecológicas

Grupos cristianos autodenominados “rescatadores” se reúnen cada viernes y sábado ante las clínicas acreditadas para realizar abortos.

Verónica Landa

Barcelona | @lierolaliero

Miércoles 5 de octubre | 20:15

Foto: Clínica Ginecenter (Málaga).

Una pequeña calle en el barrio de Badal (Barcelona). Allí se encuentra la Clínica Ginecológica de Sants, donde se realizan revisiones ginecológicas, intervenciones quirúrgicas y abortos.

Las mujeres que quieran acceder a la clínica, desde años deben sortear a una serie de “manifestantes” que, rosarios al cuello y fotos de fetos en mano, se dedican a detener indiscriminadamente a toda persona que pase por esa calle. Les acosan, les preguntan si van a la clínica y les reparten panfletos contra “el asesinato de no-natos”.

Además, estos grupos plantean como “alternativa real al aborto” la caridad cristiana promovida desde centros como el Hogar de María de Ayuda a la Mujer Embarazada en Badalona. Una asociación sin ánimo de lucro cuya “misión” es “Mostrar el rostro de Dios, a través de la experiencia de amor vivida gracias a las personas dedicadas al proyecto y al acompañamiento que se ofrece con la ayuda del sacerdote”.

Desde 2009 la clínica de Sants se ve asediada por estos grupos, autodenominados “rescatadores” o “pro-vida”. Al principio, se congregaban todos los días. Ahora se limitan a concentrarse los viernes y los sábados, puesto que estos días son los que se programan los abortos para reposar el fin de semana.

El acoso que sufren las mujeres que van a la clínica es constante. Las llaman ‘asesinas’ y las persiguen con panfletos y pancartas con frases como ‘Él es inocente’ o ‘Aborto es asesinato’.

El personal de la clínica asegura que muchas mujeres llegan nerviosas a la consulta a causa del acoso. Además, denuncian que estos grupos les dan información falsa en relación a las consecuencias del aborto o el límite de semanas para llevarlo a cabo, llenándolas de miedo y dudas.

El personal de la clínica también sufre este acoso y denuncia que llegan a tener encontronazos violentos a la entrada y salida de su trabajo. Les acusan de lucrarse con “el asesinato de no-natos”, y de no cumplir con algunos protocolos médicos como el período de tiempo desde que una mujer acuda a una primera visita y el inicio del procedimiento.

Otro grupo católico anti-abortista, en este caso de Ciudad Real, llamado Sociedad de San Vicente de Paúl, lleva acosando una década a las mujeres que van a abortar al único centro concertado de la ciudad que tiene autorización de la Junta. Cerca de la entrada de la clínica, coaccionan a las mujeres para que no entren a la vez que las insultan. En 2012 los integrantes de esta sociedad fueron nombrados ‘Ciudadanos ejemplares del año’ por la alcaldesa de Ciudad Real, Rosa Romero, del Partido Popular.

La imagen de grupos cristianos delante de las clínicas, a las que denominan “abortorios”, mientras rezan el rosario y acusan de homicidas a las mujeres, se repite en muchas ciudades del Estado español.

Esta imagen se da a la vez que continúan las subvenciones estatales públicas a grupos abiertamente antiabortistas y en muchos casos homófobas. Como decía Àngels Vilaseca en esta artículo “No es de extrañar ante el peso ideológico y político que tienen los sectores más conservadores de la Iglesia Católica y la Conferencia Episcopal, institución que recibe uno 158,4 millones de euros anuales. Es por ello necesario recordar declaraciones tan atroces como las del Arzobispo de Alcalá de Henares, que llegó a comparar al aborto con el holocausto nazi”.

La constante ofensiva ideológica de estos sectores sigue presionando para que el derecho al aborto de las mujeres se vea restringido, prueba de ellos son las marchas estatales “por la vida” y las acciones contra las clínicas de interrupción de embarazos. Esta ofensiva también lleva a la criminalización social de las mujeres que llegan a abortar y de las que se lo plantean.

Estos ataques, y los ataques por parte del Estado capitalista y sus instituciones, nos muestran como en el actual sistema político, social y económico, los derechos de las mujeres pueden retroceder y ser atacados en cualquier momento. La movilización en las calles por los derechos de la mayoría de las mujeres y la conquista de estos para las amplias masas femeninas, que actualmente en algunos casos quedan excluidas –como las jóvenes y las inmigrantes en el caso del aborto-, continúa siendo necesaria.

La lógica de conquista evolutiva de derechos bajo el capitalismo choca brutalmente con la realidad de millones de mujeres abocadas a la pobreza, la precariedad y la opresión; con la realidad de las miles de mujeres que mueren cada año en abortos clandestinos. Mujeres que a través de sus experiencias de lucha junto al resto de sectores de oprimidos y explotados, nos han legado la importantísima lección de lucha a la vez contra el capitalismo y el patriarcado.




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