Géneros y Sexualidades

TRIBUNA ABIERTA / ENTREVISTA

Sergio Salazar: filósofo, activista queer y coordinador de “Talleres nómada” en México

“Tanto México como Argentina son países con un pasado colonial muy importante, por lo que entender cómo opera la biopolítica es una cuestión de supervivencia”.

Jueves 9 de noviembre | 19:37

Sergio Salazar es coordinador de “Talleres Nómada”, cursos presenciales y virtuales, una iniciativa surgida hace dos años, de su gusto por estudiar filosofías y de conectar con otros enseñándoles filosofías del cuerpo y el género. Interesado por la “teoría queer”, particularmente por su actualidad y su utilidad para que, quienes viven en países colonizados, puedan comprender las capturas biopolíticas neocoloniales.

Hola Sergio. ¿Cómo y cuando surge la idea y la posibilidad de hacer estos talleres on-line sobre “teoría queer” y a quién van dirigidos? ¿Hasta dónde y a quienes te gustaría llegar con ellos y cuáles son las posibilidades y principales dificultades?

La idea de los talleres me surgió a partir de ver los talleres en Youtube de la filósofa argentina Leo Silvestri, nunca había visto a alguien hablar de filosofía como ella y utilizar las redes sociales para hacer llegar su material, así que al verlos me inspiré y decidí hacer los propios. Los talleres online van dirigidos a quién sea que se identifique como trans, lesbiana, gay, bisexual, puto, maricón, machorra. Internet me ha sido sumamente útil ya que las personas interesadas en la teoría queer están muy dispersas por el país, tal vez en CDMX haya una concentración importante de personas interesadas en el tema, pero por el momento no tengo planes de irme a vivir a la capital. “Talleres Nómada” es un “proyecto viajero” con el que he podido viajar y vivir en ciudades como Monterrey, Xalapa, Puebla, Guanajuato y Morelia. El plan es viajar a la mayor cantidad de ciudades posibles y formar redes de intercambio y de trabajo. Hasta ahora las mayores dificultades giran alrededor del hospedaje, vivo entre departamentos y casas de amiguetes. Me apoyo principalmente en las amistades que surgen durante el viaje. Quisiera poder viajar fuera del país, pero eso por ahora es sólo un deseo.

México, Argentina, son de los países que más suenan en América Latina a la hora de hablar de teoría queer o queer (¿cuir?) a secas. No obstante, tu señalas el legado de Foucault y también la respuesta a la pandemia del SIDA en EEUU ¿No podemos hablar de un origen único ni un único devenir de lo queer en el planeta?

La teoría queer cómo saber académico comienza en la academia de los EEUU, la palabra misma siendo anglosajona lo deja en claro, eso si tu pregunta se refiere únicamente al aspecto geográfico, en cambio sus orígenes intelectuales son múltiples: Foucault, Butler y de Lauretis, pero también chicanas como Anzaldúa y Moraga. Es imposible hablar de la teoría queer sin hablar de la pandemia del SIDA y de cómo esta hizo más evidentes las desigualdades al interior de la comunidad LGBT. Sin embargo, no me parece que exista un devenir queer a nivel planetario, el alcance de sus conceptos tiene límites y eso hay que dejarlo muy en claro. Ni Foucault, ni Butler me sirven para entender formas de existencia que no operen según preceptos occidentales, por ejemplo, les Muxes o Mushes del istmo de Tehuantepec en Oaxaca al sur de México. Más bien estas autoras me sirven para dibujar los límites del pensamiento occidental que, en el mundo globalizado que vivimos, es el único autorizado para fundar verdades científicas y universales. La teoría queer me permite deconstruir los discursos occidentales que sexualizan la corporalidad. Tanto México como Argentina son países con un pasado colonial muy importante, por lo que entender cómo opera la biopolítica es una cuestión de supervivencia.

Hoy por hoy hay quién ve la teoría queer casi como un discurso académico. ¿Hay que devolverla a las calles o realmente nunca ha dejado de estar en muchas manifestaciones populares y fronterizas?

Más que devolver la teoría queer a las calles habría que traducirla al lenguaje callejero; el problema de muchos de los textos sobre teoría queer es el lenguaje erudito en el que están escritos. Yo soy filósofo autodidacta y me parece que la mejor manera de hacer filosofía en México es por fuera del encierro institucional de la Universidad, especialmente si lo que se quiere hacer es teoría queer. La filosofía es estrategia social, es una manera de resistir a la inercia de las masas. Es por eso que hago los talleres, para enseñarle a la gente a leer los textos y sacarles provecho. No existe un cuerpo queer en estado salvaje, todo pasa por la performatividad. Somos lo que hacemos y el estilo en el que lo hacemos. No es la teoría la que es queer, es la persona la que interpreta la identidad de género que le fue biopolíticamente asignada, en un estilo particularmente controversial, cómo lo hacen las maricas. Hacer teoría queer es hacerla desde la propia experiencia de fracasar en la empresa heterosexual, la cual como bien sabemos desde Wittig, es un régimen político coercitivo.

Aunque hay grandes nombres como Monique Wittig, Gloria Anzaldúa, Cherrie Moraga en el surgimiento de la teoría queer parece que hoy el feminismo se muestra algo reacio a aceptar la teoría queer, visto casi como un discurso elitista y masculino. ¿Es posible vencer estas resistencias si es que realmente existen?

Toda resistencia es inevitable y a mi gusto bienvenida, me parece necesario resistirse a todo aquello que se nos vende como inherentemente bueno, revolucionario, libertador y la teoría queer viene empaquetada así. La teoría queer efectivamente es elitista y masculina en muchos sentidos, pero ¿qué pensamiento de manufactura académica no lo es? El mismo feminismo blanco hegemónico fue confrontado por Gloria Anzaldúa y Cherrie Moraga; entonces no hay saberes académicos con las “manos limpias”. Tampoco vengo a defender la teoría queer ni mucho menos, pero el hecho de que Judith Butler sea una crítica literaria blanca y que Foucault haya nacido en cuna de oro, más que entristecerme me ubica respecto a mi objeto de estudio. Tanto Butler cómo Foucault ponen de manifiesto el carácter estructural de la sexualidad. El lenguaje colonizador en el que la teoría queer está escrita tiene como objetivo al conocimiento occidental mismo. Por darte un ejemplo: Butler dice que la heterosexualidad es una matriz de inteligibilidad o, dicho de otro modo, es una forma de ser reconocido públicamente; para ella la heterosexualidad es una estructura cultural sancionada socialmente a través de las interpretaciones de género de cada persona o grupo. Lo que Butler está colonizando es al concepto de heterosexualidad, mostrándolo por la estructura fantasma que realmente es. La sexualidad es un lazo invisible que intenta ser total pero irremediablemente fracasa porque depende de la alianza política de sus partes: genitales, cromosomas, genes y objetos de deseo por mencionar algunas. Entonces lo que tenemos es un mapa cognitivo de un concepto que antes nos hubiera parecido monolítico; un mapa que localiza los puntos débiles de un discurso colonizador. Más que para deconstruirme, utilizo la teoría queer para deconstruir el mismo pensamiento que la engendro cómo saber académico, si bien es cierto que está escrita en el lenguaje del opresor, es puro nihilismo. No hay que olvidar que tanto Foucault cómo Butler destruyen al sujeto; la teoría queer es autodestructiva, pero sólo puede destruir aquello que la creo.






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