Cultura

Dimensión documental

Seré millones: un ejercicio para la memoria

Claudio Remedi

Documentalista

Jueves 11 de septiembre de 2014 | Edición del día

El grupo Cine Insurgente nos tiene acostumbrados a títulos que remiten a frases o textos que ya tienen cierta impronta social: desde el emblemático documental Diablo, familia y propiedad, pasando por Las penas son de nosotros, hasta el recientemente estrenado Seré millones.

Pero este último título pone en juego dos conceptos; por un lado nos remite a la frase Volveré y seré millones –que para el caso bien vale atribuirla a Espartaco, más que a Tupac Amaru o a Evita-, y también al nudo central del film: la reconstrucción de un hecho histórico al presente invisibilizado, que es el asalto al Banco Nacional de Desarrollo, en 1972, por parte de miembros del Partido Revolucionario de los Trabajadores. Un golpe maestro argentino, a la medida de una época en que el botín exigía dejar de lado las ambiciones personales en pos de financiar la revolución. Un proyecto con visos arltianos que se planifica minuciosamente y se concreta con éxito.

¿Cómo contar esta historia en formato documental? Ya tempranamente la película plantea un problema compartido con todo audiovisual que pretenda reconstruir un hecho del pasado.

Seré millones saltea virtuosamente tal disyuntiva, no solo por contar con los principales protagonistas del robo del siglo –o mejor dicho, la expropiación del siglo- sino también por la posibilidad de recorrer el espacio escénico del banco en el presente, en una suerte de exploración secreta que permite señalar dónde y cómo se diseñó la arquitectura del atraco.

Los protagonistas de aquel acontecimiento, el sereno Oscar Serrano, que también era taxista, y el ascensorista Ángel Abus –ambos empleados del banco en cuestión- no parecen haber perdido la memoria, mantienen viva la llama de su ideal y a su vez su audacia y desparpajo los convierte en personajes sencillos, pero a la vez profundos y entrañables.

El humor que tanto pide a gritos el género y que muchas veces se expresa en forma sutil, es el factor dominante de Seré millones, gracias a las características de Angel y Oscar y también a la estrategia narrativa del film. Es que para representar el pasado, los directores Fernando Krichmar, Omar Neri y Monica Simoncini, también eligieron la estrategia de trabajar con actores que interpretaran a los protagonistas en su juventud, enunciando el proceso de casting, problematizando los detalles, las relaciones, el vocabulario de época. Un ejercicio imperdible para un público amplio que traza una línea entre la actualidad y el contexto político de los años 70.

Seré millones se puede ver en el Cine Gaumont, Malba y el Cine Universitario de Mendoza







Temas relacionados

Cultura

Comentarios

DEJAR COMENTARIO