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Senador de Haití en visita, manifiesta las precarias condiciones de haitianos

Senador haitiano Wilfrid Gelin visita Chile, cuando el caso de Joan Florvil se va destrabando, y deja en evidencia las precarias condiciones de vidas de las y los migrantes.

Martes 7 de noviembre

La realidad respecto a las condiciones de vida de migrantes en Chile es conocida desde la precariedad laboral, criminalizada por la derecha y los empresarios y tomada como otra razón de lucha por un mundo sin xenofobia, racismo, machismo ni clases sociales.

El caso de Joane Florvil sale finalmente a develar los procedimientos represivos que muchas veces pasan desapercibidos y terminan por incentivar a la criminalización de mujeres y trabajadores migrantes, mientras se evade un cuestionamiento social que va en crecida contra el actual régimen.

El senador haitiano Wilfrid Gelin en su viaje a Chile se reunió con grupos de ímigrantes haitianos de las ciudades Santiago y Valparaíso, con el fin de conocer de cerca las condiciones de vida que hoy enfrentan mujeres y trabajadores isleños quienes viajaron a Chile en busca de mejor calidad de vida. Si bien el mandatario fue crítico respecto a la realidad de inmigrantes en el país, dirigió su principales emplazamientos al estado haitiano, pues manifestó que este debe hacerse cargo de la creación de oportunidades en la isla, en pos de que las familias trabajadoras no se vean en la obligación de migrar.

¿Quienes precarizan, oprimen y explotan?

Actualmente, no puede quedar fuera del ojo crítico las grandes cadenas de empresarios que en base a la subcontratación y el trabajo precario con mano de obra migrante, crecen y se enriquecen.

Esta violencia directamente económica se ve influenciada por la derecha, quienes, a través de sus candidaturas han salido a plantear abiertamente una política completamente xenófoba y criminalizadora, como es el caso de la alcaldesa Karen Rojo en Antofagasta, quien no dudo en plantear multas contra la indigencia.

Aunque la propuesta no tuvo resultados, pretende instalar en la conciencia de muchos que el problema no es ‘de clases’ sino de ‘cuantos extranjeros hay’ o ‘lo feo que se ven los indigentes para el turismo’.

La fuerza represiva que como buen brazo armado de la burguesía, reproduce una y otra vez esta violencia, cruza todo límite con la muerte de Joane Florvil.

Es necesario que la situación actual de las y los inmigrantes en Chile y el mundo, se sitúe como un conflicto de clases que necesariamente debe abordarse desde una fuerte batalla contra el empresariado y la derecha que instalan la separación de las y los trabajadores.

La alternativa que actualmente levantan candidaturas anticapitalistas abordan el conflicto social de la población inmigrante como un conflicto propio de la clase trabajadora, cuya única solución se encuentra en un avance de conjunto de todas y todos los trabajadores en pos de mejoras de calidad de vida, pero también de darle punto final al abuso de los empresarios y la fuerza represiva.






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