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Semana ariqueña: Militarizacion, identidad y contradicción

Durante estos días, se ha estado desarrollando la celebración del “7 de Junio”, donde se festeja el triunfo del Ejército chileno sobre su homónimo peruano en la batalla conocida como “Asalto y toma del morro de Arica” en el año 1880. ¿Cuál es la postura que tenemos las y los revolucionarios sobre estos conflictos?

Viernes 9 de junio

Una "identidad" que no nos pertenece

Sin duda, la posición que tenemos quienes defendemos las banderas de la clase obrera y los sectores oprimidos, tanto a manera nacional como internacional, cuestionamos profundamente el rol que cumplen estas festividades que se desarrollan al calor de una identidad impuesta por los empresarios y sus políticos corruptos en pos de defender sus fortunas.

Los territorios son utilizados así para explotar sus recursos bajo la bandera nacional de cada país, y para poder llevar a cabo sus intereses, utilizan a los sectores más precarizados para hacer frente a su símiles que del otro lado hacen lo mismo. A costa de la sangre de miles de trabajadores y trabajadoras, indígenas, incluso niños, plantean que defendamos las naciones por el peligro de los que están al lado, pero, sin embargo, son estos mismos quienes día a día coartan las mejoras en la vida de miles de trabajadores y trabajadoras quienes reciben por parte de estos empresarios un sueldo miserable, donde muchas veces no tienen siquiera derecho a sindicalizarse, a decidir las mujeres sobre su cuerpo y les hacen pasar gran parte de su vida trabajando para llenar sus arcas, las cuales muy por lejos de repartirlas entre aquellos que se unen a su causa patriótica, siguen en sus manos.

Por otro lado, el control que ejerce el Estado en esta tarea es primordial y revela su carácter. Desde el año 2013 se votó en el parlamento el decreto que avala el feriado legal para la región de Arica y Parinacota, producto de la conmemoración del 7 de junio. Lo que se conmemora: la victoria del Ejército Chileno, por sobre los enemigos y obviamente "malos de la película", el Ejército peruano.

Lo que estaba en juego era el control de uno de los puertos más importantes de la zona y así también el resguardo de las posiciones desde donde el Estado chileno quería avanzar sobre el territorio peruano, en una empresa expansionista para lograr imponerse por sobre sus pares. La política de control cultural dentro de la zona ha sido desde sus comienzos ejercida por ambos países. Chile al resultar ganador del conflicto logró controlar gran parte de las instituciones como las escuelas, la prensa, las iglesias, desde donde se impartía esta “chilenizacion” a diario resaltando valores y actitudes que ensalzan al individuo chileno como superior. Hoy en día, lo podemos ver con la carga de actividades que son “típicas” de la cultura chilena, por ejemplo, la realización de festivales costumbristas de carácter nacional como lo es el Nacional de Cueca, las fondas y la participación del ejército en diferentes actividades recreativas.

Una zona militarizada

Al ser una zona de frontera, el aparato de las Fuerzas Armadas es mucho más tangible en lo cotidiano de la ciudad, de hecho son cinco las instituciones militares dentro de la región, los regimientos y divisiones: Matucana, Rancagua, Pisagua, Coraceros y Huamachuco, de los cuales la mayoría está dentro de zonas urbanas y colindantes con poblaciones y fábricas. Esta alta taza de uniformados en la región agudiza la oposición de esta identidad superior del chileno respecto a su otredad, así es muy común la militarización de otras áreas como la educación, donde hacen desfilar para las celebraciones patrióticas a los estudiantes de las diversas escuelas y liceos reivindicando el actuar de las fuerzas armadas y el ejército en la defensa de la soberanía y de los “ideales” del pais. Una institución que como se logró ver hace un tiempo con el #MilicoGate solo quiere buscar beneficios para sus altos cargos y mandos, a costa del impuesto que paga el pueblo trabajador y que tampoco dudara en darle la mano a empresarios y políticos corruptos ya que son estos mismos quienes les financian.

En ese sentido, el proyecto de democratizar las FFAA (planteando subirles el sueldo, asi como sindicalizarlos) que hace poco planteó Alberto Mayol, precandidato por el Frente Amplio, permitiría seguir privilegiando a esta institución que ha sido perpetradora de asesinatos contra trabajadores y que avala las medidas de violencia contra los movimientos sociales como estudiantes, mujeres y los pueblos originarios.

En la frontera, también, nuestras vidas valen más que sus ganancias

Y es que por un lado intentan hacernos cercanos de estas costumbres impuestas, que nos unen con militares y empresarios bajo el lema de la “nación”, de una falsa superioridad y forma de ser. Y por otro, que obviemos la cruda realidad que nos hacen vivir estos tiranos y sus aparatos de control a costa de la explotación que sufre día a día la clase obrera. La única hermandad viable es la de clase, la de la unidad de los y las trabajadoras por sobre los ideales patrióticos de los distintos gobiernos empresariales que nos gobiernan y que bajo ese alero fundamentan esta contradicción entre ensalzar identidades para luego explotarnos de mejor forma, y alejando su rol como principales enemigos, quienes generan los males y malestares de los de aquí y los de allá. Está claro que nuestras vidas están por sobre sus ideales guerreristas y explotadores.

Por último, es necesario que quienes estén a la cabeza, representando una posición política “diferente”, como lo plantea el actual edil de la ciudad Gerardo Espíndola (parte del Frente Amplio, quien ha salido con el hashtag #SemanaAriqueña) se hagan responsables de plantear estas problemáticas y abrir el debate en torno a estas construcciones sociales.

Quienes nos organizamos bajo una perspectiva socialista, internacionalista y revolucionaria creemos que la batalla debe darse en cada lugar donde estemos, no de forma sectaria, pero sí tajantemente contra estas prácticas chovinistas que fragmentan a oprimidos y explotados en la organización contra explotadores y opresores. Aun más hoy cuando el panorama es una creciente radicalización de los conflictos guerrerista en el mundo y de lo que puedan ser las próximas políticas de personajes tan nefastos como Piñera (emulando la política de Donald Trump) y todos los políticos de la casta de corruptos que hoy gobiernan el país.

Para terminar, una cita de León Trotsky sobre el patriotismo que viene como anillo a la discusión que abrimos: “El patriotismo es la principal parte de la ideología mediante la cual la burguesía envenena la conciencia de clase de los oprimidos y paraliza su voluntad revolucionaria, porque patriotismo significa sujeción del proletariado a la nación, tras la cual está la burguesía.” (1).

(1): León Trotsky, Lecciones de Octubre.






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