Política

Operativo Independencia

Seis empresarios del Ingenio La Fronterita imputados por delitos de lesa humanidad

La Fiscalía Federal de Tucumán solicitó que se detenga e indague a seis empresarios vinculados al ingenio azucarero La Fronterita, donde funcionó un centro clandestino de detención a partir de iniciado el Operativo Independencia.

Constanza Cattaneo

Arqueóloga- Investigadora LIGIAAT

Jueves 26 de abril | Edición del día

Fotografía del año 1975. Fuente: Archivo La Gaceta

La Fiscalía Federal de Tucumán solicitó que se detenga e indague a seis empresarios vinculados al ingenio azucarero La Fronterita, donde funcionó un centro clandestino de detención a partir de iniciado el Operativo Independencia. 

Desde la Procaduria de Crímenes contra la humanidad se elevó el pedido de imputación de los empresarios azucareros de la firma Minetti y Cia. La misma acusada por la responsabilidad civil durante los crímenes contra 68 victimas en la causa, efectuados desde los inicios del Operativo Independencia en Febrero de 1975 y durante la última dictadura militar. La fiscalía no quiso dar los nombres de los empresarios imputados.

Durante las audiencias del Juicio del Operativo Independencia, por las cuales pasaron cientos de ex detenidos desaparecidos, se evidenció la complicidad de los directivos con los militares.

En su “Diario de Campaña”, Acdel Vilas, comandante de la V Brigada de Infanteria durante el Operativo Independencia, relata como llevaron a cabo la organización de la represión bajo el Operativo. Allí se detalla que las fuerzas de tareas “Rayo” se instalaron en el Ingenio La Fronterita y que en “los conventillos” cercanos a la Laguna del Ingenio funcionaron centros de detención clandestinos.

Estos se encontraban próximos al Centro Clandestino conocido como “Escuelita de Famailla”, formando parte del circuito represivo al sur de San Miguel de Tucumán por el cual pasaron miles de tucumanos habitantes de las colonias y poblaciones cercanas, en su mayoría trabajadores temporarios de la industria azucarera.

La denuncia también abarca el enriquecimiento producto de la asociación con los militares. En estos años, mediante una serie de reformas al interior de la fábrica, sin oposición del sindicato ni delegados bajo los efectos de la represión, la empresa logró incrementar sus ganancias en un 30%, así como la adquisición del Ingenio Bella Vista en el año 1979.

Del total de víctimas, 2 fueron asesinados, 9 desaparecidos, otros secuestrados y liberados, de los cuales algunos eran integrantes de la comisión directiva y el cuerpo de delegados del sindicato.

En tan sólo tres años, la empresa redujo ampliamente su planta de trabajadores un 35% para el año 1978, ascendiendo a un 62% para el año 1983[1].

Responsabilidad del empresariado azucarero

Pero la responsabilidad de los empresarios azucareros no se reduce solo al grupo Minetti y Cia. Muchos ingenios azucareros también fueron convertidos en base de operaciones militares y Centros clandestinos de detención, como los ex Ingenios Lules, La Trinidad, el ex ingenio Nueva Baviera, el ingenio Leales de la Familia del ministro y posible candidato a gobernador Prat Gay, y ingenio Bella Vista, entre otros.

El ingenio la Fronterita no fue el único favorecido con un incremento de sus ganancias, el Ingenio Concepción fue el ingenio que más acrecentó su producción aumentando un 42% en el año 1976 al tiempo que reducía su personal en un 50 %.

Los empresarios azucareros no solo prestaron sus instalaciones, brindaron abiertamente su apoyo a la dictadura. A estos fines en agosto de 1976 se creó el Fondo Patriotico Azucarero (FPA), que brindó el apoyo económico. Bussi recibió mediante la creación del FPA el respaldo económico a su gobierno mediante las donaciones de los ingenios Concepción, La Fronterita, el Bella Vista, y La providencia, entre otros.

La estrecha ligazón entre las patronales azucareras y los militares fue parte del plan de la dictadura que tuvo como principal objetivo atacar a los trabajadores combativos, a los delegados de base, dirigentes de sindicatos y militantes organizados en la izquierda que no se conformaban con el sistema y bregaban no solo por mejoras en el ámbito laboral sino un cambio del sistema. Estos se constituían en una amenaza para el empresariado que no dudo en llamar a las puertas de los cuarteles para dirigir el plan represivo hacia ese sector.

[1] Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado. Tomo I 1ra. edición - noviembre 2015 Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación,Cels y Flacso, sede Argentina








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