Internacional

MARCHAS EN ECUADOR

Sectores opositores marchan contra la ley de herencias en Ecuador

Durante la última semana se han concentrado en distintas ciudades del país, movilizaciones opositoras contra la propuesta de Ley anunciada recientemente por el presidente Correa, que busca grabar un impuesto sobre las herencias patrimoniales que superen los 30 mil euros.

Margarita Vel

Corresponsal desde Quito

Sábado 13 de junio de 2015 | Edición del día

Fotografía: EFE / José Jácome

La llamada "ley de distribución de la riqueza" y el "impuesto a la plusvalía", es decir, un impuesto sobre propiedades que hayan sido beneficiadas por la construcción de obra pública aumentando su valor, implican que el beneficiario de una herencia pueda llegar a pagar un impuesto de hasta el 77.5% del total de lo que herede.

En la Tribuna de Los Shyris en Quito se concentraron las marchas más grandes, en su gran mayoría de clases medias y algunos sectores empresariales, una expresión por derecha a la medida de Correa, y que si bien se denominan como "autoconvocados", "sin banderas" más que el simbolismo de vestirse de negro, funcionan en los hechos como plataforma política de las figuras de la oposición que tratan de emerger como posibles candidatos para las elecciones de 2017, principalmente el candidato noventista de la banca Guillermo Lasso, y los actuales alcaldes de Guayaquil y Quito, el primero, Jaime Nebot, quien declaró que se trata de una medida que busca la “apropiación estatal de una fracción importante de los bienes adquiridos con riesgo y esfuerzo durante toda una vida” y Mauricio Rodas, el Alcalde de Quito quien aseguró que “si el Estado destruye a la empresa privada, se autodestruye”. (El comercio 11/06/2015)

Por su parte, manifestaciones oficialistas se han concentrado en la Plaza Grande para respaldar el proyecto político, mientras el Presidente Correa salió a denunciar, vía twiter, desde Bélgica donde se encontraba en la cumbre de la CELAC con la UE, una "conspiración" alentada por sectores más ricos del país. Correa justificó la ley de Herencias, con un discurso de "equidad y redistribución de la riqueza", pero teniendo que reconocer, a confesión de parte, que actualmente en Ecuador el 2% sigue concentrando el 90% de las empresas más importantes en el país. Datos como éstos, muestran que después de 8 años de "revolución ciudadana", los grandes grupos monopólicos, siguen manteniendo e incrementando su poder con millonarias ganancias, beneficiados por la bonanza petrolera, hoy en caída. Durante 8 años, los mismos empresarios, unos opositores, como los representados por Guillermo Lasso, al igual que muchos sectores empresariales afines al oficialismo vieron llenar sus arcas y concentrar sus ganancias, y ahora reaccionan con temor frente cualquier medida que pueda afectar mínimanete sus intereses.

Una de cada una

Si bien Correa, utiliza una cobertura "progresista" diciendo que el gobierno "asume el costo político de luchar contra la desigualdad" por atacar las ganancias extraordinarias de los grupos económicos poderosos para favorecer a los más pobres con planes sociales, no parece ser la suerte de otra de las recientes medidas anunciadas por el gobierno, y que también desataron movilizaciones, ya no de sectores de clase media y empresariales, sino de trabajadores y sectores populares que se oponen a la sustitución -anunciada por Correa-, del aporte obligatorio del Estado del 40% para los jubilados (a cambio propone una garantía de pago en caso de que lleguen a faltar recursos). Es decir, el Estado deja de aportar a las jubilaciones afectando a miles de trabajadores, medida que ha generado un profundo rechazo popular.

¿Una conspiración golpista?

Desde ya, los sectores de la derecha alientan consignas de "Fuera Correa" en sus manifestaciones, en búsqueda sobretodo de visibilizar una figura opositora que pueda competir electoralmente con Correa, sin embargo esta teoría conspirativa le viene muy bien al propio gobierno para legitimar su política y tratar de callar las voces que lo cuestionan por izquierda, en una especie de: "son todos golpistas, defensores de la partidocracia". Con este argumento, el gobierno justifica su política disciplinadora contra trabajadores, indígenas y estudiantes, que incluye cárcel, procesamientos y duras sanciones institucionales, por oponerse por ejemplo a la reforma laboral, la ley de aguas o el aumento de los precios del transporte.

Al gobierno le está resultando cada vez más difícil, hablar de las intentonas de la partidocracia por terminar con su proyecto de "revolución", cuando es su propio proyecto el que viene asestando progresivamente golpes contra los derechos de los trabajadores y sectores sociales y criminalizando duramente sus luchas, cuando aumentan los niveles de endeudamiento externo y dependencia económica con China y Europa, cuando las mujeres lejos de avanzar en sus derechos, se encuentran por parte del gobierno con prácticas retrógradas y conservadoras, como la reciente promoción del Plan Familiar implementado de la mano del Opus Dei, en el marco de la próxima visita del Papa Bergoglio al país. Es difícil anunciar que hay un peligro de restauración conservadora en la región, cuando en realidad, -y usando el famoso slogan del gobierno-, la restauración conservadora en Ecuador, "ya está en marcha" y se produce en el corazón del propio gobierno.

Lejos de la derecha y la demagogia oficialista, la clase obrera protagoniza importantes movilizaciones

En los últimos dos años se vienen desarrollando importantes movilizaciones en Ecuador, que expresan un descontento de sectores de trabajadores, indígenas y populares contra el modelo de gobierno. Evidentemente no es ese malestar el que se viene expresando en las marchas contra la ley de Herencias que protagonizan los sectores medios y empresariales que reaccionan en defensa de nada más que sus propios intereses.

A las figuras que intentan capitalizar por derecha, Lasso, Nebot o el "nuevo" Rodas" de pasado socialcristiano, los trabajadores los conocen bien, por ser los responsables de aplicar todas las políticas neoliberales que significaron miseria, destrucción de fuentes de trabajo y precarización, para miles. Estos sectores representan la continuidad de la larga noche neoliberal que tampoco el gobierno enfrenta. Los nuevo, lo emergente, viene de la mano de los trabajadores que se manifestaron contundentemente el primero de mayo en contra de la reforma al código laboral y por todos sus derechos, de las mujeres organizadas contra el Plan Familiar, de los indígenas que pelean contra el cierre de su Sede histórica, de los estudiantes en defensa de la educación pública. Es fundamental que estos sectores actúen diferenciados, independientes de la derecha y su despliegue oportunista y del oficialismo, o "caricatura de revolución" (como versan los cantos en las marchas), que después de 8 años ya ha demostrado cuál es su verdadero carácter.







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