Internacional

"GRAN CENTRO" POLÍTICO

Secretos del poder: medios de comunicación, oligarquías y partidos

La principal base y fuerza de muchos políticos es el control sobre los medios de comunicación. Los unen intereses ideológicos y el vínculo capitalista que mantienen: son los dueños de los medios.

Leandro Lanfredi

Trabajador petrolero | Rio de Janeiro

Martes 5 de julio | Edición del día

Una de las principales bases materiales y fuerza política de una decena (o centenas) de políticos es el control sobre los medios de comunicación. No solo consiguen reportajes favorables de amigos, coberturas interesadas de determinados hechos políticos debido al interés ideológico y de clase que comparten sino también por el vínculo capitalista directo que mantienen: son los dueños de los medios.

Una de las más llamativas operaciones ideológicas que esconde la comprensión del fenómeno político que definimos como el “gran centro” (“centrão” como los grandes medios llaman a un ala del parlamento) es el ocultamiento de sus bases materiales. Como analizamos en otro artículo, además de la flexibilidad ligüística para transformar esta “derecha” en ala “centro”, esta sólida base del régimen político brasilero es descripta interesadamente por los medios dominantes y por los principales partidos nacionales, el PT y el PSDB, como expresión de las fuerzas del atraso del país. Serían fuerzas y parlamentarios ajenos al accionar progresista del parlamento y expresión del atraso que colisiona con las fuerzas de la “modernidad”.

Para otorgarle credibilidad a que este tipo de accionar solo sería expresión del atraso y no de una red de relaciones que entrelazan intereses materiales e ideológicos de los grandes centros y “partidos” nacionales con cada región y sus “coroneles” es necesario dar una prueba de fe. Sería necesario creer que la Red Globo de la región de Maranhão es una cosa y que la Red Globo nacional es otra; o que el medio de difusión “Jovem Pan” de Minas Gerais (controlada por Aécio Neves, último candidato presidencial por el PSDB) es una entidad sustancialmente distinta a la sede de la emisora en alguna otra capital del nordeste brasilero. Sería creer que la elite paulista o carioca lograra alguna vez dominar al país sin asociarse al imperialismo o a los herederos de las más antiguas familias oligárquicas.

Continuidad entre el bajo y el alto clero como propietarios de medios

Como planteamos en el artículo antes citado, existe una continuidad entre el “bajo” y el “alto” clero. ¿Hasta cuándo podríamos afirmar que Temer (del PMDB) fue parte del “bajo clero”? ¿Hasta el momento en que se convirtió en presidente de su partido, o hasta el momento en que fue vicepresidente de Dilma o ahora que se convirtió en el presidente golpista? Otro caso podría ser el de Aécio Neves del PSDB. Por su origen social y luego como integrante del Senado Aecio podría ser considerado integrante del "alto clero" pero mientras fue presidente de la Cámara de Diputados durante los años 90, ¿debería ser considerado como un integrante del "bajo clero"?

Es que las bases materiales y mediáticas unen partidos y representantes de las dos Cámaras del Congreso, de norte a sur del país, atravesando diversos partidos. Un aspecto constitutivo del poder de los parlamentarios caracterizados como integrantes del “gran centro” es su dominio sobre los medios. Son beneficiarios de concesiones públicas de radio y TV, y muchos poseen los principales diarios locales de sus ciudades.

Se desconoce la cifra de cuántos son dueños de diarios porque no son concesiones públicas, ni tampoco se sabe cuántos se benefician de las relaciones con iglesias, políticos y empresarios locales y por esta vía logran mejor cobertura periodística de sus propuestas y campañas o directamente consiguen programas de radio y TV. En este artículo nos centraremos, solo en la punta del iceberg, de las relaciones de propiedad y parentesco.

Los políticos del régimen participan de enormes y variados esquemas que les otorgan grandes beneficios y privilegios. Cunha se destaca no por ser más corrupto que otros, sino por su audacia y habilidad en estas prácticas. Entre las maniobras de Eduardo Cunha que salieron a la luz durante el último año, una fue particularmente curiosa, el político fluminense es el dueño de “Jesús”, en Internet. Empresa de dominio del diputado, que también controla emisoras de radios evangélicas, tiene bajo su registro 15 variaciones de la palabra “jesus” en la red. Para que alguien pueda utilizarla debe comprársela o alquilársela. Los vínculos de las radios y la web, así como también sus relaciones financieras con Iglesias es una de las tantas facetas de este político.

La revista Carta Capital divulgó el año pasado una lista de políticos del Congreso Federal que serían dueños de radios y TVs. En la lista hay 32 diputados federales y 8 senadores. Seguramente una lista que incluya a hijos, tíos, esposas, padrinos y apadrinados daría un número aún mayor. En la lista están representados 14 partidos y 18 estados. En ella aparecen partidos recién fundados como el Partido de la Mujer Brasilera (que curiosamente no cuenta con representantes mujeres), el PRB, PR, PDT, PSB, DEM, entre otros, pero también los más “modernos” neoliberales como el PPS y el PSDB. No de los más alejados rincones del país, sino de San Pablo y otros centros considerados modernos.

Como se sabe, en el interior del país diversos políticos son dueños de radios locales o viceversa, los dueños de las radios locales se hacen dueños de la política. Populares presentadores y locutores se convierten en políticos y en propietarios de redes de comunicación. El clima de impersonalidad de las grandes ciudades puede hacernos creer que las cosas no funcionan así pero personajes como Wagner Montes (PSD-RJ), Celso Russomano (PRB-SP) o el mismo Cunha (PMDB-RJ) nos recuerdan que no es tan así. Sin ir más lejos el famoso y popular presentador Sílvio Santos intentó candidatearse a presidente de la República. Estas serían aventuras, cosas de populistas, fenómenos secundarios, podrían plantear. Pero no. El gran medio de comunicación referente y símbolo del país, la Red Globo es expresión de similares relaciones de poder y de propiedad.

De las radios locales a la coalición con la poderosa Rede Globo

Al contrario de lo que mayoría de los brasileros piensa, la Red Globo no es exactamente dueña de medios en el país. Es la dueña de la distribución en algunos estados (especialmente las capitales de San Pablo y de Río), propietaria de uno de los mayores diarios nacionales, O Globo, y de una de las mayores proveedoras de TV por cable e Internet, la NET. Produce programas y vende para las “afiliadas”. Tiene socios en todo el interior del país.

La lista de sus socios es una lista integrada por casi toda la más alta estirpe de los dueños de los medios y las oligarquías regionales, a saber: la familia Collor (PTB) en Alagoas; la familia Magalhães (DEM) en Bahía;, la familia Sarney (PMDB y PV) en Maranhão (hasta hace pocos anos atrás); la suegra de Tasso Jereissati (PSDB) en Ceará; la familia Roriz (PRTB) en Goiás y Tocantins; en Minas Gerais; en Río Grande del Norte por el apadrinado de Henrique Alves (PMDB); en Sergipe por el ex-gobernador Albano Franco (PSDB) y en Piauí por Heráclito Fortes (DEM).

Las “fuerzas modernas” del país, nacidas bajo presión imperialista y el miedo a las masas, especialmente los negros, se asociaron no solo a los británicos y después americanos para ejercer su dominio, sino también a los caciques y coroneles de norte a sur del país. La elite brasilera nunca puede ni podrá ser progresista marcada por esta contradicción de “nacimiento”.

La poderosa Red Globo alcanzó su lugar dominante bajo la dictadura, catapultada a monopolio con la ayuda de los militares, privilegios en las trasmisiones de fútbol pero también con el aval y el capital yanqui. El precursor del “Jornal Nacional” fue el “Reporter Esso” (de la homónima imperialista del petrolero) que “curiosamente” tuvo su última trasmisión de radio con la lectura de Acto Institucional número 5 (AI-5), el quinto decreto emitido por el gobierno militar brasileiro (1964-1985), y en la TV las últimas emisiones se produjeron en 1970 cuando fue cediendo lugar al nuevo formato, trasmitido por la estatal Embratel, retransmitida por los socios oligárquicos del golpe en cada rincón del país.

Ondas secretas y ocultas, de radio y televisión, unen el atraso y lo moderno. Unen las oligarquías regionales y las metrópolis, el "gran centro" y la "modernidad" incluso la modernidad made in USA. Este país, símbolo de la modernidad capitalista mundial, también muestra su cara "brasilera", donde lo hiper-moderno exhibe su rostro de atraso: un reaccionario multimillonario dueño de medios de comunicación y presentador de TV como Donald Trump exhibe sus garras para disputar la Casa Blanca.

Volviendo a Brasil, el desarrollo desigual y combinado del país hace que las viejas relaciones de la República Vieja se transformen en frecuencias AM, FM, UHF e incluso dominio de IPs. Esta vieja-nueva relación ilustra cómo el combate al “atraso” del país no se logrará a través de la restricción de partidos como quiere el PSDB o la fantasiosa oposición de la “política calificada” (Senado) versus la Cámara de Diputados del “bajo clero” como plantea el PT, solo se puede dar bajo premisas anticapitalistas, afectando las relaciones de propiedad, que incluyen los medios de comunicación que mantienen y unen los más diversos partidos e intereses capitalistas (e imperialistas) en el país.

Versón original publicada en Esquerda Diário:
Rede Globo, meios de comunicação, oligarquias e ‘centrão’: ondas secretas do poder




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