Géneros y Sexualidades

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Seamos miles en las calles para frenar la violencia contra las mujeres

El paro para repudiar los feminicidios, propuesto en Argentina tras el caso de Lucía Pérez, llega a México ante un incremento en la cifra de mujeres asesinadas. La agrupación Pan y Rosas se suman al llamado para repudiar la violencia hacia las mujeres.

Miércoles 19 de octubre | 15:16

Los transfeminicidos, los feminicidios y los crímenes de odio han aumentado en las últimas semanas puesto que son el resultado de la alianza reaccionaria que la Iglesia, en conjunto con los partidos del régimen, ha emprendido contra el matrimonio igualitario, los derechos sexuales y reproductivos y la adopción homoparental.

Tras los transfeminicidios de Paola, Alessa e Itzel se hace evidente la complicidad y homofobia de las autoridades. Mientras Peña impulsa supuestas reformas progresistas, a la par alienta la impunidad contra los crímenes de odio y los empresarios, que despiden, precarizan y discriminan laboralmente a la comunidad LGBTTTQI, mientras se alinean a la Iglesia católica.

La violencia contra nosotras no sólo se expresa en los feminicidios y crímenes de odio, sino también al ser quienes ocupamos los trabajos más precarios, al pagarnos menos con respecto a los salarios de los varones, además de obligarnos a trabajar bajo la subcontratación. Como ejemplo de ello, están cientos de mujeres que trabajan en intendencia de las dependencias de la CDMX.

Y cuando queremos organizarnos y pelear por mejores condiciones, somos reprimidas, como las trabajadoras de intendencia del Instituto de Educación Media Superior (IEMS) a quienes hoy el gobierno de Miguel Ángel Mancera pretende dar un golpe más, al imputar el crimen de motín a las trabajadoras en resistencia porque denuncian los despidos y exigen su reinstalación y basificación.

Por otro lado, la discriminación laboral por transfobia niega la entrada a puestos de trabajo a mujeres transexuales que se ven obligadas a ejercer como trabajadoras sexuales para poder subsistir. Esta situación las deja en una posición de vulnerabilidad al someterlas a situaciones de riesgo, en donde gran parte de las mujeres que trabajan en estas condiciones son golpeadas, violadas, expuestas a enfermedades de transmisión sexual y, en el peor de los casos, asesinadas.

Al ser brutalmente asesinadas compañeras transexuales en días pasados una vez más queda evidenciado que el Estado es el responsable de esta violencia al sentar las bases estructurales para que ésta se perpetúe, de la mano de sus instituciones y sus partidos, que lucran con nuestras exigencias, tomándolas como botín electoral. Es por eso que no podemos esperar nada de él.

Sin embargo, a pesar de haber aumentado las cifras de feminicidio y violencia, hemos demostrado históricamente que podemos arrancar nuestros derechos a esta democracia para ricos, y que tenemos un gran potencial. Así lo muestra el gran paro de mujeres en Polonia que logró frenar la ley que pretendía cortar el derecho al aborto, o las movilizaciones en América Latina para arrancar de las rejas a Belén, joven tucumana presa por un aborto espontáneo.

Para fortalecer nuestra lucha es indispensable ganar la solidaridad de los trabajadores de los distintos sectores y de los jóvenes que también sienten las consecuencias de la militarización impuesta por el gobierno y el imperialismo estadounidense. Más militares en las calles significaron más feminicidios, más crímenes de odio, más abusos, más represión, más desapariciones forzadas.

Se acerca el 25 de noviembre, Día Internacional de Lucha contra la violencia hacia las mujeres, por ello debemos ser miles las que nos movilicemos ese día. Es necesario que los sindicatos que se reivindican opositores convoquen a trabajadoras y trabajadores a sumarse a la movilización.

Tenemos que construir una jornada de lucha y organización en aras de construir un amplio movimiento de mujeres que repudie en las calles cualquier expresión de violencia hacia nosotras y gritar al unísono Ni una más.

Es importante sumarnos y fortalecer las luchas que han dado grandes sectores de mujeres, como las maestras de la CNTE, que además de luchar contra la reforma educativa, luchan por educación pública y gratuita; las trabajadoras de intendencia del IEMS, las jornaleras de San Quintín y las trabajadoras de la maquila en Ciudad Juárez. Porque si tocan a una, ¡nos organizamos miles!

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