Géneros y Sexualidades

TRIBUNA ABIERTA

“Se juzga con esta crueldad a las hijas del pueblo, a las jóvenes pobres, a las más indefensas”

La doble violación de una joven en un boliche de San Rafael despertó la indignación de muchas, a continuación reproducimos la reflexión de una joven empleada doméstica y estudiante.

Celeste Estefanía Napoleón

Empleada doméstica, artista, estudiante, libertaria.

Sábado 15 de octubre | Edición del día

A días de haber organizado una gran marcha en nuestra ciudad; a días de que varias compañeras se bajaran del bondi que las traía de regreso del Encuentro Nacional de Mujeres, recibimos una noticia horrorosa, una piba de sólo 20 años es abusada: un tipo se la lleva inconsciente del boliche Ox, luego de haberle metido algo en un trago, cuando ella puede por fin pedir ayuda, un hombre se la ofrece, pero en lugar de socorrerla la vuelve a abusar.

¿Creen que el abuso termina allí? Pues no, la sociedad sanrafaelina entera, a excepción de unxs pocxs pensantes y humanxs, la vuelve a violar, culpándola a ella de la violación, tratándola de estúpida por recibir un trago, o juzgando la forma en la que la joven estaba vestida, preguntándose si se drogaba o no.

Tengo 25 años, y esta misma historia la vi cuando era una adolescente, varios añitos atrás. Marchábamos por Paula Toledo, éramos muy pocxs en ese entonces, y también se juzgaba a Paula de esta misma manera, la trataban de fumona; de puta; de rebelde y se sorprendian cuando su madre llorando mostraba su boletin de la escuela con excelentes calificaciones, o sus docentes hablaban de su gran preocupación por la desigualdad del mundo. Pero eso no importaba, inmediatamente volvían a repetir toda esa cantaleta y con el aval de los medios. No les importaban ni los cortes ni las torturas, que asquerosas bestias habían perpetrado en su cuerpo.

Es duro decir esto, y muy doloroso, pero necesario de decir: probablemente la gente no diría esto si se tratara de la hija de una familia “importante” en este San Rafael y digo “importante” así entre comillas, porque hay que ser claros y contundentes en esto. Se juzga con esta crueldad a las hijas del pueblo, a las jóvenes pobres, a las más indefensas, las que no tienen ni dinero ni “renombre”. Dudo mucho que la gente dijera cosas tan duras si se tratara de la hija de un político cualquiera de la ciudad, o de un profesional.

Todas las mujeres somos oprimidas por la violencia patriarcal, ricas y pobres, pero es evidente que las que más mal las pasamos somos las pobres: las pobres con nuestra precarización laboral; las pobres con nuestros sacrificios enormes por estudiar; las pobres para las cuales un aborto seguro por 10 mil pesos o mucho más es imposible de pagar (y por eso, mientras las que lo pudieron pagar se reinsertan a su vida social como si nada, la mayoría con la hipocresía en los labios, y guardando silencio; muchas de las pobres se desangran y mueren, y siendo señaladas inclusive por esas mismas que abortaron en silencio pero en una clínica y jurando llevarse el secreto a la tumba). Las pobres con nuestros sueños resignados; las pobres con muchos medios no dispuestos a darnos voz cuando somos golpeadas, abusadas, etc.
Y si rayamos paredes nos tratan de provocadoras, agresivas, violentas; las pobres con la policía cagandose de la risa en la cara cuando vamos a denunciar; las pobres con la burocracia enloquecedora; las pobres con el juez o jueza bien funcional a un estado machista y patriarcal como el que tenemos.

Este San Rafael del cual hablo, tiene un componente más. Una iglesia católica fuerte y bien amante de la edad media, con escuelas llenitas donde no solo se enseña a defender el patriarcado y responder al estereotipo, a sentir culpa por el cuerpo, a amar “la madre patria españa”, sino que se niega la educación sexual integral, se justifican dictaduras, genocidios, y escúcheme bien: se enseña a criminalizar a las víctimas.

También tiene este San Rafael una iglesia evangélica que hace la misma tarea, pero diciendo estar en otro bando. De amor al prójimo aún no sé qué entienden, pero al parecer todo lo hacen por un pedazo de cielo.

También tiene este San Rafael una desigualdad social muy muy acentuada.
Pero sobre todo tiene este San Rafael, un gusto sensacional por la careteada y la hipocresía.

Así que este sábado estamos todxs invitadxs a marchar, pero también a elaborar actividades a nivel local todos los días que estamos viviendo en este pueblo. Estamos invitados a abandonar la hipocresía y ser valientes.

Hay muchos más abusos sexuales de los que se hablan en los medios, muchas de nuestras madres y abuelas han sido abusadas y quizás no han dicho nada, es hora de que hablen!

Muchas de nuestras madres y abuelas han sido violentadas física y psicológicamente, es hora de que lo digan!

Muchas de nuestras madres y abuelas han abortado, es hora de que no callen!
Nadie tiene derecho a juzgar sobre nuestros cuerpos. Como futura docente de teatro y más como cantora, actriz y humilde amante del arte, soy testigo de cómo nos han adoctrinado el cuerpo. Por la ñuke, si esos ojos, esos hombros caídos, esas espaldas dobladas, hablaran.

Ninguna mujer calladita es más bonita, cualquier mujer calladita es más triste. Vamos mujeres, ¡esta es nuestra lucha! Por todas las que se fueron, las que estamos, y las que vienen.




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