Mundo Obrero

DOSSIER SINDICAL

“Se inaugura un período de rosca libre hasta el 22 de agosto, cuando se va a tomar la decisión final”

Ricardo Ríos es jefe de la sección Política de Télam. Su opinión sobre el papel de las CGT en estos meses y el proceso de reunificación.

Lucho Aguilar

@lukoaguilar

Sábado 23 de julio de 2016 | Edición del día

¿Cómo analizás el papel de las centrales sindicales en estos 7 meses de gobierno?

Hay que tener en cuenta una primera particularidad. Estamos hablando de la CGT, del sindicalismo peronista, ante un gobierno de otro signo, no peronista. Tanto en el caso de Alfonsín, de la Alianza después y ahora Macri, los primeros meses del sindicalismo son muy de observación, mostrarse con buena voluntad para cooperar con la nueva administración, y poca crítica a cuestiones que les tocan muy de cerca como la situación laboral y social del país. En los tres casos se mostraron propensos a un espíritu colaborador. Más en esta instancia en que los sectores concentrados del sindicalismo peronista no quieren cargar con el mote de que son los que vienen a poner palos en la rueda en gobiernos que no son de su signo político. Algunos quedan en esa función de “buena voluntad” durante todo el período de gobierno. No nos olvidemos de Oscar Lescano (Luz y Fuerza), que alguna vez dijo “yo fui oficialista de todos los gobiernos”. Es una conducta que se refleja en muchos sindicalistas de los grandes gremios. Incluso en muchos que apoyaban en lo formal la propuesta de Scioli-Kirchner, del peronismo, pero en un plano de discreción y de distinta manera apoyaban la candidatura de Macri.

Están transitando esa situación de no aparecer como impidiendo la acción de gobierno, pero en vistas de los grandes ajustes sociales que se produjeron a partir de la devaluación, de pérdida de puestos de trabajo y otros males, se ha reflejado en algunas conductas. Como el documento que se daba a conocer hoy, la Ley Antidespidos, la multitudinaria concentración frente al Monumento al Trabajo. Y hay que tener en cuenta que el gobierno lo tuvo en un punto cautivado al sindicalismo con la posibilidad de devolver el dinero ese dinero de las obras sociales que salían de la órbita del control sindical y que fueron a parar a una cuenta del Banco Nación. Y que el gobierno las está restituyendo a las organizaciones gremiales y eso las mantiene con un freno de mano porque se pasaron casi todo el segundo gobierno de Cristina reclamando ese dinero, que si mal no recuerdo había quedado en 120 mil millones.

“El dinero de las obras sociales que el gobierno les restituyendo a las centrales las mantiene con un freno de mano”

Empezaron con comportamientos de tranquilidad, pero tanto en el gobierno de Alfonsín y la Alianza, no sé si ahora se volverá a repetir, terminaron endureciendo posiciones y mostrándose como funcionales al Partido Justicialista. El sindicalismo peronista va a querer participar en esa reconstrucción que viene en el peronismo, que se verá si efectivamente tardará 8 años como dicen los pesimistas o tendrá una recuperación más pronta. Yo no perdería de vista aquella protesta del 29 de abril, porque mostró una enorme musculatura del sindicalismo peronista, capacidad de movilización y de lobby.

¿Cómo te parece que ven desde el gobierno y las cámaras empresarias esta actitud de las direcciones gremiales? ¿Qué expectativas tienen en el mediano plazo?

Hay que pensar sobre la relación de Macri con los sindicatos. Al principio se contemplaba que iba a ser muy mala la relación de Macri con los municipales de Amadeo Genta y sin embargo convivieron. Macri no es un experto en relaciones sindicales, pero me parece que esperaba una contrapartida de parte de Moyano que no se dio. Esa relación se vio dañada desde un principio porque Moyano tenía 3 o 4 nombres que quería ubicar en el gobierno.

La relación con el empresariado puede verse un poco en el tema de las paritarias. Tengamos en cuenta que hubo devaluación, aumentos, tarifas, y casi siempre se repite todos los años que las paritarias van a ser imposibles o que no iban a existir más. En esta etapa se dio la condición atípica de negociar por 6 meses y volver a negociar una segunda vez. De manera que para mí es un tiempo para los empresarios de ver el comportamiento de unos y otros, del gobierno y las direcciones sindicales. Todo va a depender de la evolución de la economía, todo va a estar signado por eso. En el segundo semestre, si la cosa no mejora pero se detiene en un punto, puede suponerse que es una nueva etapa que se inaugura. Pero va a estar la situación de la economía, de los puestos de trabajo y los índices de desempleo. No es todavía una relación armónica pero tampoco me parece una situación explosiva.

Todo va a depender de la evolución de la economía, todo va a estar signado por eso.

El tema de los fondos de salud es uno de los pilares donde se apoya el sindicalismo peronista. Otro es tener cuotas de poder en sectores del gobierno. Y además el verticalismo, que el gobierno no parece que vaya a hacer ningún esfuerzo en plantear alguna renovación sindical. Tampoco los sindicatos se han adelantado a propiciarlo ellos mismos para que esa renovación no sea tan radical como pretenden otros sectores.

Este jueves hubo una reunión de la mesa chica, habrá reunión el 5 de agosto. ¿Se va a concretar la unificación en agosto? ¿Cuáles son para vos los objetivos y los límites de esa “unidad”?

La unificación creo que es un proceso que ya no se puede detener. Pero es un proceso que está lleno de interrogantes. Porque no se sabe si va a ser una conducción única, si va a ser una conducción colegiada. Me parece más funcional en este momento la colegiada por la falta de caras nuevas que tengan mayor aceptación social, están muy desprestigiados los grandes caudillos sindicales. Se está hablando entonces de figuras que no significan gran cosa para el público.

Me parece que hay sectores, como siempre, que se van a bajar del colectivo a último momento, porque no le asignan alguna secretaría o no le dan un lugar estratégico dentro de la nueva CGT. Por las razones que sea en la unidad van a estar casi todos, pero seguramente no todos. Por mi experiencia, todos estos congreso que devienen en la unidad en la CGT, o inauguran una nueva etapa, siempre se terminan definiendo una hora antes de que termine la cuestión. Cuando todo parece encaminado, la noche anterior puede cambiar. Por eso es una etapa que los sindicalistas dicen “de rosca libre”, porque están negociando hasta último momento que dar, qué sacar, qué tiene cada uno. Ahora se inaugura un período de rosca libre hasta el 22 de agosto, cuando se va a tomar la decisión final. Que no es una decisión menor, porque es casi una conducción tripartita que hay que ver hasta que punto alcanzan las coincidencias y de que dimensión son las disidencias. Frente a todos los temas: legislación laboral, comportamiento del gobierno, frente a la situación social, frente a la situación del peronismo, porque ahí el sindicalismo, por su propia formación va a querer meter basa en esta reorganización del peronismo en la oposición. Pero vamos a ver.

Ahora se inaugura un período de rosca libre hasta el 22 de agosto, cuando se va a tomar la decisión final.

La decisión de unirse es partir de la simple premisa de que negociar todos juntos es mejor que negociar separados, por más que a las patronales y el propio, en algunos casos, le conviene más ir negociando por sectores que con la totalidad. Pero hay administraciones que prefieren negociar con uno solo y terminar con el asunto. De cualquier manera unidad completa no va a haber, entre algunos que se bajen del colectivo del sindicalismo peronista de la CGT, más el otro sindicalismo, el sindicalismo alternativo, de izquierda, que corren por otras vías separadas, la unidad del movimiento obrero es improbable. El objetivo es sacar mejores dividendos.

La experiencia de conducciones colegiadas que no fueron muy felices, porque a veces son más las diferencias. Ya pasó en la época de Menem y en la primera época de Kirchner, que terminó encumbrando a Moyano. Los objetivos dependerán de la situación de la economía.







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